sábado, 28 de febrero de 2015

Yo quiero llamarme Bas Dost

Tener un nombre rimbombante es de vital importancia si quieres llegar a ser alguien. Shakespeare, Maradona, Valle-Inclán o Napoleón Bonaparte quizá no hubiesen llegado tan lejos de haberse llamado Wright, Rodríguez, González o François. Y es que existe algo místico que parece unir un alias poco común con el éxito. Obviamente llegarán varios aguafiestas clamando que Lorca, Ronaldo, Raúl o Felipe González mandan a la basura mi teoría, pero estoy seguro de que ellos habrían preferido llamarse Hemingway, Maquiavelo o Houellebecq a ser Pepito Pérez, Antonio Bermúdez o el relativamente soso Javier Rubio que soy. Fíjense hasta qué punto llega el tema que mi amigo Juan José López Sarabia renunció a su primer apellido, para disgusto de su padre, con la finalidad de ser más recordado entre sus lectores. No es tan raro, Zapatero o Rubalcaba también lo hicieron para no pasar a ser a duras penas conocidos como Rodríguez y Pérez, respectivamente.

Bas Dost no necesita hacerlo. Su nombre es pura melodía para el oído. Suena tan bien que parece una marca de refrescos o de galletas. Al igual que con Rubens Barrichello o Max Power, Bas y Dost son dos palabras que inexplicablemente me gusta decir. El de Ciro Immobile es incluso mejor ejemplo, pues más de una vez me he pillado a mí mismo en el baño repitiendo su nombre con acento italiano una y otra vez. Patético.



El caso es que no me fijé por primera vez en Bas Dost por su 1,92 de altura, ni por su extraña elasticidad. Tampoco por sus goles, cifra en la que nunca destacó a pesar de ser delantero centro, salvo en su segunda temporada en el Herenveen, su mejor año como futbolista (32 goles y máximo goleador de la Eredivise). Lo primero que me llamó la atención cuando lo vi competir en las categorías inferiores de la selección holandesa fue su rítmico nombre. No logré quitármelo de la cabeza y cuando el Wolfsburgo se hizo con él por ocho millones de euros no me costó seguirle la pista.

Los ocho goles que marcó en su primera temporada en Alemania me hicieron ser prudentemente optimista con él. Se estaba adaptando a una liga mayor y había que ser paciente. Pero las lesiones, que estuvieron a punto de retirarle, y su irregularidad me hicieron olvidarle hasta que hace unas semanas irrumpió en el panorama futbolístico con la fuerza de su nombre. Ganó el Wolfsburgo 4-5 al Leverkusen y cuatro de esos tantos fueron obra de Bas Dost. No contento con ello, cinco días después bigoleó al Sporting de Lisboa en la Europa League dando prácticamente el pase a su equipo para octavos (donde se enfrentará al Inter). Y para terminar sus ocho días fantásticos, el holandés volvió a conseguir un doblete para que el Wolfsburgo se impusiese al Hertha en la Bundesliga y pueda seguir aún, desde lejos, la estela del Bayern.


Ocho goles en tres partidos. Números de aspirante a Balón de Oro. O como poco de Bota de Oro. El nueve que le faltaba al Wolfsburgo estaba en casa y junto a De Bruyne, Schürrle, Luiz Gustavo, Perisic o Ricardo Rodríguez pueden llevar a los lobos a ganar la Europa League y a conformar al fin una alternativa seria al reinado de Guardiola en la Bundesliga. Desde luego, si Dost mantiene esta racha, todo es posible. ¿Su próxima cita con el gol? Mañana a las 17:30 en Bremen.

viernes, 20 de febrero de 2015

Recordando a Mandaluniz

Existen momentos de la vida que te vienen a la mente sin saber muy bien por qué. En la comida, antes de irte a acostar o al escuchar algo mínimamente relacionado con el tema, el recuerdo acude puntual. Nunca olvidaré, por ejemplo, la escena final de Ghost, una tarde en la que mi madre me mandó a la cama sin cenar o a mi antiguo compañero de piso intentando matar a un saltamontes en su cuarto. Nimiedades que permanecen en mi mente. Javier Mandaluniz es una de ellas.


Me acuerdo perfectamente de aquel verano, en la fresca planta de abajo de casa de mis padres, sentado como siempre en primera fila ante la tele. No recuerdo el año, aunque la página web de la FIFA me dice que fue en 2003. Era el Mundial sub-17 y todo el mundo hablaba de Cesc por su gran torneo y por su reciente marcha al Arsenal, en un éxodo de futbolistas españoles al extranjero que en esa época no había hecho más que comenzar.

Desde luego me fijé en Cesc, pero fiel a mi irritante y concienzuda actitud, me aprendí de memoria la alineación de España. Recuerdo perfectamente a Sisi en banda, a Markel Bergara y Pallardo en el medio, a Jurado y David Silva en la mediapunta o a Xisco en punta. Sin embargo, la memoria me falla y algunos de estos nombres me bailan, por lo que necesito revisar alineaciones para comprobar que fueron ellos los que se impusieron a Brasil en aquella final en tierras finesas. Sólo Cesc permanece impasible en mi mente. Y Mandaluniz, por supuesto. Recuerdo su peinado típico vasco, todo para abajo y sin gomina. Recuerdo que era del Athletic y que estaba seguro de que sustituiría a Aranzubia y Lafuente en la portería de los leones en breve. No destacaba por su envergadura ni tampoco le recuerdo grandes paradas, pero se mostraba sólido y mis ganas de descubrir jugadores hicieron el resto.



Hace poco Mandaluniz volvió al conjunto de recuerdos que forman mi memoria futbolística ya que leí en planetafichajes que acaba de fichar por el Gimnástica Torrelavega. Será el quinto equipo en el que deambulará por Segunda B tras Bilbao Athletic, Lleida, Real Sociedad B y Logroñés. Para satisfacción de mis amigos cercanos, una vez más me he equivocado y Mandaluniz jamás jugará en el Nuevo San Mamés como local. No obstante, tiene 27 años aún, por lo que quizá le reste aún una década dedicándose a su pasión y contando a sus compañeros de vestuario que un día levantó el trofeo de campeón del Mundo junto a Cesc, Silva y varios más.

jueves, 12 de septiembre de 2013

La marcha de Plasil, el último gran hombre del Girondins de Blanc

El cierre del mercado estival de fichajes ha traído consigo varias sorpresas de última hora tales como la marcha de Gareth Barry al Everton, la llegada de Tranquillo Barnetta al Eintracht de Frankfurt o el fichaje de Floro Flores por el Sassuolo. Sin embargo, cuando leí que Jaroslav Plasil cambiaba el Girondins de Burdeos por el Catania, sentí que algo se acababa. El último pilar importante del gran Girondins de Laurent Blanc abandonaba el barco.

Primero fueron Marouane Chamakh y Yoann Gourcuff. Un año después de tocar el cielo ganando la Ligue 1 con el Girondins, el marroquí se marchó al Arsenal y el galo hizo lo propio firmando por el Lyon. Curiosamente, a ninguno de los dos le fue bien, y mientras Chamakh lucha por sobrevivir a la Premier League en las filas del Cristal Palace, Gourcuff desespera a toda Francia con su irregularidad.



Tampoco acertaron Geraldo Wendel y a Fernando Menegazzo dejando el equipo la temporada siguiente (2011-2012). Ambos futbolistas, que fueron piezas importantes para Blanc en aquella Ligue 1 de 2008-2009, pusieron rumbo a Arabia Saudí, país en el que se acomodaron futbolística y económicamente alejándose de la élite. Esa misma temporada, Alou Diarra, que lo jugó todo con Blanc en el Girondins siendo pieza básica en el centro del campo, se marchaba al Marsella, y aunque allí no desentonó, su posterior fichaje por el West Ham acabó en fracaso absoluto. El galo fue incapaz de hacerse con un hueco en la Premier a pesar de sus magníficas condiciones, desperdiciando así sus años de madurez futbolística y perdiendo su plaza en la selección bleu.

Ya la temporada pasada, Michaël Ciani y Yoan Gouffran se marcharon rumbo a la Lazio y al Newcastle respectivamente, alternando buenas actuaciones con ciertas dudas. Y aunque a priori ambos siguen contando para Dejan Petkovic y Alan Pardew respectivamente, los dos confirman que hasta ahora ninguno de los jugadores importantes de aquel Girondins campeón de Ligue 1 consiguió triunfar tras dejar el equipo.


Aun así, las salidas continuaron. La marcha de Benoit Tremoulinas a principio de este verano me dejó definitivamente tocado. El Dinamo de Kiev pagó una cantidad considerable por él, de modo que el mejor lateral izquierdo del mundo en 2009 según Axel Torres y uno de los jugadores más queridos de la afición, abandonó el equipo, dejando huérfana para siempre la banda izquierda girondina.

Por último le ha tocado a Plasil, el último gran jugador de aquel gran equipo. Plasil, sin embargo, no logró la Ligue 1, puesto que llegó la temporada siguiente procedente de Osasuna (a cambio de tres millones de euros, nunca lo olvidaré). Aun así, pronto se entendió con Gourcuff, Chamakh, Gouffran y Wendel, encajando en la dinámica de Blanc a la perfección. Tras la progresiva marcha de estas figuras, el checo siguió liderando al equipo año a año, consiguiendo que, a pesar de las importantes salidas, el Girondins diese la cara cada temporada, reinventándose y asumiendo su nuevo papel en Francia.


Ahora, en en el Catania, quizá Plasil cambie la maldición y se convierta en el primer jugador importante en años que triunfa tras dejar el Girondins. Por suerte, se trata de una cesión sin opción de compra, por lo que puede que esto no sea un adiós, sino un hasta luego, y que Plasil, con 32 años y tras jugar en las tres ligas más grandes del continente, vuelva a Burdeos a liderar de nuevo a un conjunto que no hace tanto hizo historia.

viernes, 30 de agosto de 2013

Los traspasos de Christopher Samba

Cuando un jugador ficha por otro equipo, la ilusión y el deseo de hacerlo bien, contentar a su nueva afición y perpetuarse en dicho conjunto deben ser los principales objetivos. Esto es lo que le sucedió a Christopher Samba cuando fichó por el Blackburn Rovers. Después de su paso por Sedan y Hertha de Berlín, este jugador nacido en Francia pero de origen congoleño encontró la estabilidad en Ewood Park.

Samba llegó en 2007 a Blackburn y allí pasó los mejores años de su carrera. Jugó más de treinta partidos por temporada, marcó una cifra de goles más que aceptable para ser central y atrajo las miradas de clubes como el Arsenal, que suspiraba por hacerse con los servicios de este poderoso y fornido zaguero de 193 centímetros de altura y 91 kilógramos de peso. Sí, Samba fue feliz durante sus casi cinco temporadas en Blackburn.


Sin embargo, y a pesar de que el Blackburn parecía haber conseguido la difícil misión de asentarse en la Premier League, llegó un momento en el que Samba necesitaba más. Sus cualidades eran maravillosas y se estaba convirtiendo en uno de los centrales más interesantes del continente. Por ello, en el mercado de invierno de la temporada 2011-2012, Samba hizo las maletas y se marchó al Anzhi de Eto´o, Zhirkov, Dzsudzsak y Bossoufa a cambio de doce millones de euros. El proyecto que se le ofrecía al congoleño era más que interesante y el club de Makhachkala pretendía jugar pronto la Liga de Campeones, uno de los sueños de Chris Samba. Casualmente (o no), esa misma temporada en la que Samba abandonó el Blackburn, el Blackburn descendió. Y casi como una premonición, ese fue el inicio del peregrinaje de Samba por el desierto de la inestabilidad.

Y es que el congoleño duró poco en Makhachkala. Los resultados del Anzhi no fueron todo lo positivos que se cabía esperar, se escapó la Liga de Campeones y Samba volvió a mudarse de equipo. Decidió volver a Inglaterra y formar parte del plan de emergencia de Harry Redknapp para salvar al QPR del descenso, que pagó por él quince kilos. Allí coincidió con Park, Fabio, Bosingwa, Granero, Hoillett o Remy, y sin embargo tal plantilla fue incapaz de conseguir la permanencia, de modo que Samba acumuló otro fracasó en su zurrón.


Con la cabeza baja, y cansado de dar tumbos, Samba volvió a fichar por el Anzhi, esta vez por once millones de euros (calculen ustedes el dinero que llevamos invertido ya en este hombre), con la intención de relanzar el macroproyecto ruso. Pero las ilusiones duraron poco y en un par de meses el millonario propietario del Anzhi se hartó de todo el mundo, destituyó al entrenador y desmanteló el equipo vendiendo a sus principales figuras, nuestro querido Samba entre ellas. Pero el central ha decidido no marcharse muy lejos, cansado como estaba de tanto viaje, y recientemente ha fichado por el Dinamo de Moscú (otros once millones de euros)

Ahora, cuatro traspasos y 49 millones de euros después, Samba tiene la oportunidad de asentarse en un conjunto que, a pesar de ir octavo en la liga rusa tras seis partidos disputados, cuenta con jugadores importantes para estar arriba (muchos de ellos procedentes del Anzhi, como Samba). Esperemos que Chris consiga asentarse allí de una vez. En cualquier caso, seguro que por las noches, cuando apague la luz y mire al techo, Samba se pregunta, maldiciendo, por qué cojones dejó el Blackburn y si valió la pena hacerlo.

martes, 23 de julio de 2013

No es mediocentro, pero puede jugar ahí

Hace tanto tiempo que llevo pidiendo un organizador para el Sevilla que ni me acuerdo de cuando empezó todo esto. Desde que el club hispalense ascendió a Primera división he venido hablando sobre lo necesario que es para un equipo que pretende ser puntero en la élite el hecho de contar con un buen mediocentro. Sin embargo, el Sevilla alcanzó la gloria en Europa sin este perfil de jugador (Maresca nunca podrá ser considerado como tal) y la inercia de la victoria duró años y años. Han sido demasiadas temporadas con un Sevilla que ha cambiado todo tipo de piezas menos la más necesaria. La sala de máquinas de Nervión sigue hoy sin un hombre capaz de manejar los partidos y al equipo, y mientras Monchi siga ejerciendo sus funciones en la secretaría técnica del club, parece que las cosas continuarán igual.


Y es que son muchos los centrocampistas que han pasado por el Sevilla para intentar paliar este déficit. Renato, Keita, Romaric, Cigarini, Hervás o Kondogbia son algunos de ellos, de los cuales, únicamente Cigarini y Hervás cumplen el perfil de mediocentro creador. Por desgracia, ninguno de estos dos dio la talla y eso desanimó aun más a Monchi en la idea de buscar jugadores de este tipo.

Lo que está claro es que desde que el Sevilla gobernó Europa ha pasado mucho tiempo y el equipo ha ido a menos año a año. Para frenar esta dinámica se ha intentado de todo. Cambios en portería, en los laterales, en el centro de la zaga, en las bandas, en la mediapunta y en la delantera. Entrenadores nuevos, variaciones de sistema, cambios en la política de cantera y hasta despidos en la junta directiva. Todo menos Jesús Navas, Monchi y Del Nido había cambiado hasta la marcha del de Los Palacios al Manchester City. Y por supuesto, la idea sobre como debía funcionar el centro del campo del Sevilla tampoco varió. Monchi lo tiene claro. Centrocampista defensivo tipo Medel-Zokora-Poulsen acompañado de un jugador de trabajo y verticalidad tipo Romaric-Keita-Kondogbia. El patrón ha sido siempre el mismo y los resultados no han mejorado.


La afición sevillista es consciente de la necesidad de apostar por un tío en el medio que mande y no sólo destruya. Un hombre que agarre la pelota y la juegue con criterio desde la campo propio. Por eso sentó tan mal en Nervión que Del Nido no hiciese un esfuerzo por Borja Valero. Y por eso no logro entender por qué jugadores como Hernanes, Javi Márquez o incluso Movilla no son una opción para Monchi. No se trata de invertir mucho dinero en esa posición, sino de apostar por los jugadores indicados para la misma. 
Para colmo, el único futbolista capaz de hacerlo bien en este puesto, y que además contaba con un futuro prometedor, como era José Campaña, se marcha al Cristal Palace por dos millones de euros.

Lo verdaderamente lamentable, y lo que resume el problema, es que se fiche a Renato, Trochowski, Rakitic o Stevanovic y que se justifique de la siguiente manera: “bueno, no es mediocentro, pero puede jugar ahí”. El Sevilla es un club que debe contar con un mediocentro que lidere, no con parches. No es aceptable que un centrocampista defensivo como Medel sea el que asuma ese tipo de funciones. 

El Sevilla se ha reforzado bien, eso hay que admitirlo. La línea de tres cuartos, la delantera y la defensa darán la talla con la incorporación de hombres importantes como Marin, Jairo, Vitolo, Bacca, GameiroPareja o Carriço. Sin embargo, el centro del campo seguirá a merced de Medel y Kondogbia, dos jugadores que rinden a las mil maravillas en su puesto pero que son incapaces de mover al equipo en torno a ellos. Y mientras esto no cambie, los problemas continuarán.

viernes, 5 de julio de 2013

Ruddy, Cech, Mourinho y la normalidad

Jose Mourinho tenía razones de sobra para marcharse a un sitio en el que le dejasen trabajar, ya no sólo la directiva, sino también los medios de comunicación y la afición. Es imposible tomar decisiones técnicas arriesgadas si las críticas no permiten siquiera poner en marcha una idea. Por eso Mourinho se fue de España.

Una de las primeras cosas que ha hecho el técnico portugués al llegar a Londres ha sido pedir un portero. “Pero el Chelsea ya cuenta con Cech”, comentaréis. Sí, por supuesto, pero es que Mourinho odia que sus futbolistas se acomoden y a pesar de que el checo es un profesional como la copa de un pino, el nuevo entrenador blue ve necesario fichar a un guardameta que compita con él y le obligue a dar el máximo. Eso mismo fue lo que intentó en su primer año en el Real Madrid y no lo consiguió hasta el invierno de su tercera y última temporada como técnico blanco. Por si fuese poco, cuando fichó a Diego López. las críticas le llovieron a raudales y pocos intentaron comprender lo que el portugués estaba llevando a cabo.



De hecho, Mourinho se vio obligado a dar toques de atención a Casillas de otro modo, ya que Florentino Pérez hacía caso omiso a su demanda de otro portero. El portugués picaba a Casillas en rueda de prensa e incluso llegó a dejarle fuera del once, con la intención de que despertara y no se acomodase. Después de eso, Casillas volvió al equipo y habría seguido jugando como titular de no ser por aquella desafortunada lesión con Arbeloa. Entonces, Diego López aterrizó por fin en Madrid y sus buenas actuaciones evitaron que saliera del equipo. Sin embargo, todos los problemas Casillas-Mourinho, potenciados en gran parte por la prensa, podrían haberse evitado si Diego López hubiese llegado el primer año del portugués en Madrid. Si esto hubiese sido así, quizá Casillas no se habría dormido en los laureles y hubiese defendido su puesto en el once como un león.

En el Chelsea a Mourinho no le volverá a suceder lo mismo, y por eso se fue. Nadie ha cuestionado su decisión de incorporar otro portero e incluso Cech ha alabado al portugués en una entrevista reciente. Y no se crean que Mourinho fichará a un guardameta de medio pelo, no. Va a incorporar a John Ruddy, portero de 26 años del Norwich e internacional con Inglaterra. Y no saldrá barato. La puja se inició en 7 millones de euros y roza ya los 10 kilos. De modo que Ruddy no llegará a Londres a sentarse cómodamente en el banquillo, sino a competir duro con Cech, sabiendo que el que mejor lo haga jugará.


Y precisamente eso de “el que mejor lo haga jugará”, fue lo que no entendió el vestuario del Real Madrid, ni Madrid, ni España entera. Algo tan simple como que quién esté mejor tendrá un puesto en el once. Una premisa que obliga a todos los jugadores, a titulares porque saben que su puesto puede peligrar, y a suplentes porque saben que si luchan pueden entrar, a darlo todo.

jueves, 20 de junio de 2013

Mi once de la Liga 2012-2013

Valorar qué once fue el mejor de la Liga es, de primeras, injusto. Para empezar, puede que diez delanteros hiciesen mejor temporada que un lateral zurdo (por ejemplo), pero el hecho de diseñar un esquema (yo he apostado por el 4-3-3) ya obliga a ni siquiera nombrar al séptimo mejor delantero de la competición, que probablemente haya hecho un temporadón, y en cambio nos hace meter en el equipo a un lateral que quizá no haya destacado sobremanera. De modo que no elegiré a los once mejores jugadores de la competición, sino al mejor jugador de la Liga en su posición, partiendo de que existen once posiciones más o menos distintas.

Para ello he realizado una preselección con los cinco jugadores que a mi entender, lo hicieron mejor en Liga. Y debo realizar aquí tres aclaraciones. La primera de ellas es que únicamente valoraré la competición liguera. La segunda, que sólo tendré en cuenta esta temporada, independientemente de los éxitos que un jugador haya alcanzado en el pasado. Así, Xavi, que es un crack y que ha realizado una buena temporada general con el Barcelona, no entra en mi equipo ya que en Liga normalmente ha sido suplente. Por ultimo, en mi once tengo en cuenta lo que un jugador puede llegar a dar y lo que, por otro lado, ha dado a lo largo de esta temporada. Así, aunque Benzema o Higuaín hayan alcanzado una cifra final de goles aceptable y aunque, por supuesto, ambos sean grandes jugadores, considero que no han ofrecido ni la mitad de su potencial, de modo que tampoco entrarán en mi equipo. Así, a pesar de que Real Madrid y Barcelona quedaron segundo y primero respectivamente, muchos de sus jugadores no aparecen en mi once debido al gran número de rotaciones que hubo en ambos equipos y también a que muchos de sus jugadores no han completado su mejor temporada.

También he de señalar que es posible que algún jugador no aparezca en su posición exacta sobre el campo ya que he intentado agrupar todos los sistemas de todos los equipos de la Liga en un 4-3-3. Así, la posición de un segundo punta quizá pase a ser la de extremo izquierdo, mientras que centrocampista ofensivo puede convertirse en interior. Eso sí, mi sistema no es un 4-3-3 al uso, sino un esquema más parecido al del Barcelona, con un interior con más responsabilidad defensiva (Xavi) y otro relativamente liberado en esas funciones (Iniesta).

Sin más, este es el once que he seleccionado, como dije antes, con el mejor jugador de la Liga en cada una de estas posiciones. Entre paréntesis, el que sería suplente de dicho futbolista, es decir, el segundo mejor jugador de la competición en dicho puesto.

---------------------------------Courtois-------------------------------------------
                                     (Willy Caballero)
Carlos Martínez---Varane----------Íñigo Martínez----Jordi Alba
(Jesús Gámez)      (Miranda)          (Ricardo Costa)    (Filipe Luis)
---------------------------------Javi Fuego----------------------------------------
                                             (Iturra)
-----------------------------------------------------Illarramendi-------------------
                                                                     (Kondogbia)
-------------------------Arda Turan------------------------------------------------
                                    (Iniesta)
-----Vela------------------------------------------------------------Ronaldo-----
     (Ebert)                                                                             (Piti)
---------------------------------------Messi------------------------------------------
                                              (Agirretxe)

Portero: Courtois (Atlético de Madrid). Zamora de la Liga, seguro por alto y brillante en sus estiradas. Poco más que añadir para un portero que en su segundo año en España ha mejorado notablemente, dando lugar a que en el Calderón nadie eche de menos a De Gea. Willy Caballero, tras una temporada fantástica con el Málaga consiguiendo muchos puntos con sus paradas, también entra en el equipo a la espera de que Sabella decida hacer lo mismo en la selección argentina. A las puertas de este once quedan porteros como Andrés, Víctor Valdés o Beto, que también completaron un buen año.

Lateral derecho: Carlos Martínez (Real Sociedad). Tras varias temporadas con altibajos, el jugador donostiarra se destapó como uno de los mejores laterales de nuestro país. Incansable, se incorporó al ataque innumerables veces recuperando la posición con rapidez e inteligencia táctica. Ha sido un pilar básico en la exitosa temporada de la Real. Jesús Gámez se queda en el banquillo tras otro año a un alto nivel, confirmando que Del Bosque padece algún tipo de ceguera ya que ni él ni Carlos Martínez han sido convocados con España. La temporada de Rukavina también fue muy destacable, y en menor medida, la de Coke o Joao Pereira.


Central derecho: Varane (Real Madrid). En un torneo en el que no han proliferado los centrales fiables, Varane no sólo se ha hecho con el puesto en el equipo con más presión de España, sino que ha desbancado a grandes jugadores como Pepe o Albiol. El francés siempre cumplió, tanto de central como de lateral derecho. Asimismo, Miranda completó una temporada formidable en el Atlético de Madrid, asfixiando a los delanteros rivales y haciendo valer su poderío en el juego aéreo. Arribas, Gálvez o Mikel González también destacaron.

Central izquierdo: Íñigo Martínez (Real Sociedad). El año de su confirmación. Demostró que España tiene central zurdo para rato y que la pareja Piqué-Ramos no durará mucho en la selección Española. Brillante en la salida de balón y contundente en defensa. Ricardo Costa será su suplente en este once tras una temporada en la que asumió los galones de un decepcionante Rami y en la que terminó formando dupla con Mathieu, ambos haciéndolo muy bien. Además, el portugués tiene gol a balón parado. Álvaro González, Welligton y Héctor Moreno, entre los cinco mejores.

Lateral izquierdo: Jordi Alba (Barcelona). El correcaminos de la banda culé, rinde arriba y abajo con pundonor y calidad. Cuando no jugó el Barcelona lo notó y eso dice mucho de un lateral zurdo. Filipe Luis estuvo cerca de su nivel pero Alba fue mejor. Abraham, De la Bella y Siqueira podrían formar parte también de este once.

Centrocampista defensivo: Javi Fuego (Rayo Vallecano). Cuando jugó como único mediocentro en el 4-1-4-1 de Paco Jémez cumplió, y cuando jugó con Trashorras en doble pivote se salió. Es el hombre que mantiene los atrevidos esquemas de juego del técnico del Rayo. Juega la bola con cabeza y se incrusta entre los centrales cuando es necesario. Un crack que llega a Valencia a ocupar el sitio de Albelda. Palabras mayores. Iturra se salió en el Málaga también, con entrega, lucha, movilidad e inteligencia. A este lo disfrutarán en Granada. Por último, Parejo, el ‘Gato’ Silva y Gabi fueron básicos para sus equipos.


Centrocampista ofensivo: Illarramendi (Real Sociedad). El pulmón de la Real Sociedad. El equipo comenzó su temporadón cuando Illarramendi empezó a aparecer. Atrás, alante, con el balón en los pies, en corto, en largo… El vasco es el próximo Xabi Alonso y será la base de la selección dentro de unos años. Kondogbia lideró al Sevilla en una temporada complicado en su primer año en España, de modo que se ha ganado el puesto de suplente de Illarramendi. Koke, Trashorras y Modric, en el top 5.

Mediapunta: Arda Turan (Atlético de Madrid). Otro jugador que podrá decir que explotó en la temporada 2012-2013. Trabajó para el equipo y con el balón en los pies fue una delicia. Participó activamente en las jugadas de ataque del Atlético y es uno de los jugadores clave en la tercera plaza que ha conseguido el club colchonero. Iniesta sale desde el banquillo, lo que dice mucho de Arda. Óscar, Brahimi e Isco completaron un buen año.

Extremo derecho: Vela (Real Sociedad). Otro jugador de la Real en el once. El alma del equipo arriba. Goles, asistencia, regates, trabajo… Vela es probablemente el mejor jugador del equipo y de su buen hacer dependerá el papel que la Real realice en Liga de Campeones. Ebert, tras su bestial primera vuelta, en el banquillo. Navas, Augusto Fernández y Lass fueron jugadores clave.


Extremo izquierdo: Ronaldo (Real Madrid). Su cifra de goles lo dice todo, así como su enorme influencia en el equipo. Como Messi, su puesto en este once es indiscutible. Piti, tras una espectacular temporada marcando más de quince goles con un equipo como el Rayo, suplente de lujo. Gio, Pabón Diego Costa destacaron en una posición atestada de buenos jugadores.

Delantero: Messi (Barcelona). Es el mejor jugador del mundo y lo demuestra, de modo que poco más que decir. Dudé enormemente entre Falcao y Agirretxe como suplente del argentino, pero me decidí finalmente por el vasco ya que su evolución ha sido espectacular, mayor que la de Falcao en mi opinión. Jugadores como Soldado, Negredo o Rubén Castro entran en este top 6, del que se quedan fuera multitud de buenos futbolistas.