sábado, 16 de abril de 2011

Los visionarios y Fernando Torres

Me hace gracia leer y escuchar cómo se ha criticado a Fernando Torres después de la eliminación del Chelsea en Liga de Campeones. No, no me he reído de Torres, como parece que hacen la mayoría de los españoles. Me he reído de la hipocresía que existe en nuestro país. A veces pienso que llegamos a desear que caiga uno de los nuestros para despedazarlo e intentar con ello sentirnos un poquito mejor.

Que se diga que Fernando Torres está sobrevalorado, que se pongan en duda sus cualidades futbolísticas y que se cuestione su fichaje por un grande como el Chelsea son cosas que no puedo asumir. Torres es uno de los mejores delanteros centro españoles que han visto mis ojos, sino el mejor. Su potencia física y su explosividad lo hacen inalcanzable. Su capacidad para inventar y para sorprender a los rivales la he visto en muy pocos jugadores. Y sino que se lo digan a Terry, para el que ha sido un alivio que Fernando cambie de barco, puesto que durante años sólo el juego sucio le sirvió para frenarlo.




Es cierto que no se encuentra en su mejor momento. De hecho mucha gente le ha puesto una cruz desde el Mundial de Sudáfrica. O mejor dicho, durante el Mundial, mucha gente aprovechó y refrescó la cruz que ya le tenía puesta. Y es que de los que criticaban a Torres en el Atlético, ninguno alzó la voz para retractarse cuando el madrileño arrasaba en la Premier con el Liverpool. Es como si se naciese criticando a Torres y eso ya no cambiase nunca.

Pero es que, salvo que a veces le costaba definir en el uno contra uno, no recuerdo otra crítica válida para este jugador durante su etapa en España. Era un crack, lo sigue siendo y además siempre se ha comportado como un profesional. Es de los pocos jugadores de fútbol que han conseguido triunfar teniendo la cabeza completamente amueblada. No recuerdo un mal gesto suyo ni en el Atlético, ni cuando las cosas no le salían en Liverpool, ni cuando este verano Vicente del Bosque lo relegó al banquillo. De hecho, puede que Fernando Torres esté pasando uno de sus peores momentos como futbolista, y aun así no se le escucha ni una queja. Es consciente de sus cualidades y sabe que con trabajo los resultados llegarán.




Pero profundicemos un poco más. Porque la culpa de que Torres aún no haya marcado con el Chelsea no es sólo suya. El señor Carlo Ancelotti tiene gran parte de responsabilidad en este aspecto. El entrenador italiano ha creado un equipo que no juega a nada, basado en una defensa correctita, sin grandes alardes, y con un grave problema en el centro del campo. Nadie construye. Lampard es incapaz de superar las líneas del contrario con un pase, Essien y Obi Mikel se muestran nulos ofensivamente, mientras que Ramires se está confirmando como el jugador más inútil de la Premier League. De hecho, incluso Zhirkov, un lateral izquierdo, ha tenido que jugar en esas posiciones para intentar dar algo de criterio al juego del Chelsea. Si no hubiese otra solución, yo no criticaría a Ancelotti. Pero la hay. Se llama Josh McEachran y puede ser el futuro temporizador no sólo del Chelsea, sino también de la selección inglesa. Pero el entrenador italiano insiste en no darle la manija del equipo a este joven y talentosísimo chaval.





Y mientras no haya un jugador como McEachran en el once titular, jugadores como Torres no podrán triunfar. ¿Alguien me puede decir qué jugador ofensivo del Chelsea se está saliendo esta temporada? Ninguno. Drogba ha vivido su peor año en Inglaterra mientras que Malouda y Anelka están jugando como si aún les entrenase Domenech. Por ello pienso que hay que tener paciencia con Torres. Es preocupante que aún no haya marcado vestido de azul, pero ha llegado a un equipo con un proyecto en crisis. El año que viene, cuando muchos de los ya molestos pesos pesados abandonen el vestuario y se diseñe un equipo de verdad, Torres tendrá la oportunidad de seguir haciendo historia. Y no dudéis de que en ese momento remitiré esta entrada de blog a los miles de visionarios que hoy dicen que El Niño está acabado.

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