jueves, 2 de abril de 2015

11 conos

11 conos quizá no sea el titular más adecuado para este artículo, porque ni Álvaro Arbeloa es un cono ni yo quisiera a 11 Arbeloas en mi equipo. Pero 11 conos es la única forma que se me ocurre de expresar lo que transmite el salmantino, en contraste con jugadores con seguramente más calidad, pero también con menos franqueza, valor y, en definitiva, cojones.

Porque hay que tenerlos muy grandes para enfrentarse al capitán del Real Madrid, a uno de los colectivos periodísticos más influyentes de Europa y a su correspondiente atajo de crédulos lectores/oyentes/internaturas/televidentes, y salir vivo. Tocado, pero vivo. Y es que para hablar de este tema es difícil esquivar conceptos como mourinhismo o casillismo. Ya me gustaría. Esas trincheras me recuerdan al típico rojo y facha que lanzamos cuando hablamos de política. Pero es inevitable que cuando Arbeloa habla con la sinceridad con la que lo hizo ayer en El Chiringuito, se contraponga su imagen a la de Casillas, y que desde ese mal llamado frente, por alusiones, se ataque a Arbeloa.



No nos vamos a engañar. Arbeloa es un jugador sin nivel para jugar a día de hoy en el Real Madrid. Lleva años por debajo del mínimo exigible y yo ya lo auguraba en 2012 cuando tras pasar a jugar Sergio Ramos de central y tener el puesto de lateral derecho para él sólo, mostraba serias lagunas defensivas y ofensivas. De hecho, su mejor año fue cuando competía con Ramos en esa posición y se mostraba más serio, centrado, sobrio y seguro que el sevillano.

¿Qué ha hecho entonces Arbeloa para aguantar tanto tiempo en el Real Madrid? Pues lo contrario de lo que se suele hacer en estos casos. Alejarse de la prensa, criticarla duramente en más de una ocasión, y ofrecer a cada entrenador y a cada aficionado que pudiese apreciarlo honestidad, esfuerzo y pasión. Estos valores han pesado tanto que ni la campaña perfectamente orquestada desde Mediaset o Prisa ha conseguido acabar con él. Ha sabido convertirse en un activo para el equipo sabiéndose suplente, y ha aportado palabras de ánimo, arengas, optimismo y carácter ejerciendo con la autoridad del capitán que a día de hoy Íker Casillas no tiene y con la que Ramos coquetea de vez en cuando.




Arbeloa es el Marco Materazzi del Real Madrid, asumiendo la suplencia durante mucho tiempo como uno más, apartándose con elegancia y sin armar jaleo. Jose Mourinho, del que habla maravillas, lo relegó al banquillo en la recta final de su último año en el Real Madrid y desde el duro banco ha vivido cada partido vibrando, saltando, en pie. Nunca cabizbajo ni serio. Evitando ir a llorar al periodista de turno para que le defienda con un artículo o una pieza. Se ha ganado al madridismo desde esa actitud y son muchos los defensores de Casillas que lo valoran y aprecian.

No quiero 11 conos en mi equipo, pero Dios mío, qué necesarios son. Casi todos coincidimos en que el tiempo de Arbeloa en la plantilla del Real Madrid se ha acabado, mucho más con el fichaje de Danilo. Pero desde la venta de Fernando Redondo, jamás cometería Florentino Pérez un error tan grande que alejando a Arbeloa del club. El presidente merengue ha defendido siempre que en los cargos directivos el madridismo debe imperar. Y fuera del equipo, pero cerca del césped, debe continuar Arbeloa. Criticando lo que se hace mal, gritando para que se haga bien y recompensando con un abrazo sincero cuando se cumplan objetivos. Quizá 11 conos no. Pero este, que dure toda la vida.

sábado, 14 de marzo de 2015

Me da igual dónde hayas nacido

No soy yo de los que apoyan a un futbolista únicamente por el hecho de ser español, por haber nacido en mi comunidad autónoma o por pertenecer a mi misma región. Siempre he valorado la actitud y la valía de un deportista por encima de su lugar de nacimiento. Es cierto que crecí en una zona, Ciudad Real, en la que nunca proliferaron futbolistas exitosos. Santiago Cañizares, Alberto Rivera, Tomas Pina y pocos más. Quizá por eso el origen de un futbolista siempre me pareció secundario.

Y juro que lo he intentado. Lo he intentado de veras. Por ejemplo, a falta de equipos ciudadrealeños en la élite, intenté apoyar de corazón al Albacete, al Toledo o al Guadalajara en cuanto alcanzaban la Segunda división. Pero no había manera. Ese sentimiento nunca dejaba de ser artificial y terminaba entonando el No puedo enamorarme de ti de Joaquín Sabina. Siempre sentí envidia de la gente que es de un equipo modesto de una ciudad pequeña, al estilo Premier. Pero opino que ese amor no se elige, y que como con todos los amores, si se fuerza es peor.



Así pues, cuando supe que alguien de mi pueblo jugaría por primera vez en la historia en Primera división ni me inmuté. Ese hombre, un portero del Valladolid llamado Jaime Jiménez, debería ganarme por su fútbol y actitud, no simplemente por ser de Valdepeñas.

Mis amigos pronto empezaron a apoyarlo y a alabarlo, incluso aquellos que jamás habían oído hablar de él. Yo, que ya le había visto algún partido con el conjunto pucelano en Segunda, no le auguraba gran éxito a pesar de haber conseguido el premio Zamora, y su debut en la élite (con 31 años) me dejó indiferente. Sí, tenía cierta agilidad y buena capacidad de reacción, pero también lo veía inconsistente por alto, atropellado en sus decisiones y precipitado en las salidas. Jamás me pareció un portero para Primera y predije que no tendría nivel para ocupar uno de los veinte arcos de la Liga durante mucho tiempo. Y así pareció ser. Pronto Dani Hernández (ahora en el Tenerife) le arrebató el puesto y Jaime calentó banquillo durante mucho tiempo.


Y fue entonces cuando lo conocí de verdad. Mientras intuía que Jaime se resignaría y buscaría una transición cómoda como suplente en Primera o como titular en Segunda hacia la retirada, lo que hizo en vez de eso fue trabajar duro en cada entrenamiento, tal y como sucedió cuando fichó por el Elche y un tal Willy Caballero ocupaba el puesto de titular. Y aunque en aquella ocasión la oportunidad le llegó tras la marcha del argentino al Málaga, en el Valladolid consiguió sentar de nuevo a Dani Hernández y volver a afianzarse como el portero titular por méritos propios. Mi fallo número uno se había consumado.

El número dos no tardó en llegar, puesto que la situación se repitió la temporada siguiente, es decir el pasado año. El Valladolid se deshizo de Dani Hernández y fichó a Diego Mariño, que comenzó como portero titular. De nuevo auguré el fin de Jaime y al igual que con la quiniela cada fin de semana, la volví a cagar. El valdepeñero terminó jugando ofreciendo grandes actuaciones y convirtiéndose en una máquina de dar dieces en comunio.

Pero yo seguí viéndolo como un portero irregular, llamativo pero inconsistente. Un arquero para resúmenes de televisión. Y aquí viene mi fallo número tres. Esta temporada abandonó tierras pucelanas y fichó por el Eibar y una vez más auguré que de los 38 partidos de Liga jugaría cero. Más que nada porque Xabi Irureta es el portero titular del Eibar desde Segunda B y porque se trata de un guardameta valiente y ágil, tal como ha demostrado en la primera vuelta, en la que incluso lo vi capacitado para jugar en la Selección.


Empiezo a pensar que el fútbol no es lo mío. Tras varias cantadas graves de Irureta, Gaizka Garitano optó por hacer lo que nunca sucederá con Casillas y dio una oportunidad al segundo portero debido a las dudas que provocaba el titular. Y ale-hop, Jaime de nuevo. Y de nuevo parando. Por tercera vez, cuarta si contamos lo de Willy, Jaime me cerró la boca y demostró que no sólo es de mi pueblo, sino que además es un portero con nivel suficiente como para jugar en Primera división. Y aunque sigo pensando que la consistencia no es su fuerte y que le falta solidez, le sobra capacidad de sacrificio, trabajo y esfuerzo. Y por eso ahora lo sigo, haya nacido donde haya nacido.

sábado, 28 de febrero de 2015

Yo quiero llamarme Bas Dost

Tener un nombre rimbombante es de vital importancia si quieres llegar a ser alguien. Shakespeare, Maradona, Valle-Inclán o Napoleón Bonaparte quizá no hubiesen llegado tan lejos de haberse llamado Wright, Rodríguez, González o François. Y es que existe algo místico que parece unir un alias poco común con el éxito. Obviamente llegarán varios aguafiestas clamando que Lorca, Ronaldo, Raúl o Felipe González mandan a la basura mi teoría, pero estoy seguro de que ellos habrían preferido llamarse Hemingway, Maquiavelo o Houellebecq a ser Pepito Pérez, Antonio Bermúdez o el relativamente soso Javier Rubio que soy. Fíjense hasta qué punto llega el tema que mi amigo Juan José López Sarabia renunció a su primer apellido, para disgusto de su padre, con la finalidad de ser más recordado entre sus lectores. No es tan raro, Zapatero o Rubalcaba también lo hicieron para no pasar a ser a duras penas conocidos como Rodríguez y Pérez, respectivamente.

Bas Dost no necesita hacerlo. Su nombre es pura melodía para el oído. Suena tan bien que parece una marca de refrescos o de galletas. Al igual que con Rubens Barrichello o Max Power, Bas y Dost son dos palabras que inexplicablemente me gusta decir. El de Ciro Immobile es incluso mejor ejemplo, pues más de una vez me he pillado a mí mismo en el baño repitiendo su nombre con acento italiano una y otra vez. Patético.



El caso es que no me fijé por primera vez en Bas Dost por su 1,92 de altura, ni por su extraña elasticidad. Tampoco por sus goles, cifra en la que nunca destacó a pesar de ser delantero centro, salvo en su segunda temporada en el Herenveen, su mejor año como futbolista (32 goles y máximo goleador de la Eredivise). Lo primero que me llamó la atención cuando lo vi competir en las categorías inferiores de la selección holandesa fue su rítmico nombre. No logré quitármelo de la cabeza y cuando el Wolfsburgo se hizo con él por ocho millones de euros no me costó seguirle la pista.

Los ocho goles que marcó en su primera temporada en Alemania me hicieron ser prudentemente optimista con él. Se estaba adaptando a una liga mayor y había que ser paciente. Pero las lesiones, que estuvieron a punto de retirarle, y su irregularidad me hicieron olvidarle hasta que hace unas semanas irrumpió en el panorama futbolístico con la fuerza de su nombre. Ganó el Wolfsburgo 4-5 al Leverkusen y cuatro de esos tantos fueron obra de Bas Dost. No contento con ello, cinco días después bigoleó al Sporting de Lisboa en la Europa League dando prácticamente el pase a su equipo para octavos (donde se enfrentará al Inter). Y para terminar sus ocho días fantásticos, el holandés volvió a conseguir un doblete para que el Wolfsburgo se impusiese al Hertha en la Bundesliga y pueda seguir aún, desde lejos, la estela del Bayern.


Ocho goles en tres partidos. Números de aspirante a Balón de Oro. O como poco de Bota de Oro. El nueve que le faltaba al Wolfsburgo estaba en casa y junto a De Bruyne, Schürrle, Luiz Gustavo, Perisic o Ricardo Rodríguez pueden llevar a los lobos a ganar la Europa League y a conformar al fin una alternativa seria al reinado de Guardiola en la Bundesliga. Desde luego, si Dost mantiene esta racha, todo es posible. ¿Su próxima cita con el gol? Mañana a las 17:30 en Bremen.

viernes, 20 de febrero de 2015

Recordando a Mandaluniz

Existen momentos de la vida que te vienen a la mente sin saber muy bien por qué. En la comida, antes de irte a acostar o al escuchar algo mínimamente relacionado con el tema, el recuerdo acude puntual. Nunca olvidaré, por ejemplo, la escena final de Ghost, una tarde en la que mi madre me mandó a la cama sin cenar o a mi antiguo compañero de piso intentando matar a un saltamontes en su cuarto. Nimiedades que permanecen en mi mente. Javier Mandaluniz es una de ellas.


Me acuerdo perfectamente de aquel verano, en la fresca planta de abajo de casa de mis padres, sentado como siempre en primera fila ante la tele. No recuerdo el año, aunque la página web de la FIFA me dice que fue en 2003. Era el Mundial sub-17 y todo el mundo hablaba de Cesc por su gran torneo y por su reciente marcha al Arsenal, en un éxodo de futbolistas españoles al extranjero que en esa época no había hecho más que comenzar.

Desde luego me fijé en Cesc, pero fiel a mi irritante y concienzuda actitud, me aprendí de memoria la alineación de España. Recuerdo perfectamente a Sisi en banda, a Markel Bergara y Pallardo en el medio, a Jurado y David Silva en la mediapunta o a Xisco en punta. Sin embargo, la memoria me falla y algunos de estos nombres me bailan, por lo que necesito revisar alineaciones para comprobar que fueron ellos los que se impusieron a Brasil en aquella final en tierras finesas. Sólo Cesc permanece impasible en mi mente. Y Mandaluniz, por supuesto. Recuerdo su peinado típico vasco, todo para abajo y sin gomina. Recuerdo que era del Athletic y que estaba seguro de que sustituiría a Aranzubia y Lafuente en la portería de los leones en breve. No destacaba por su envergadura ni tampoco le recuerdo grandes paradas, pero se mostraba sólido y mis ganas de descubrir jugadores hicieron el resto.



Hace poco Mandaluniz volvió al conjunto de recuerdos que forman mi memoria futbolística ya que leí en planetafichajes que acaba de fichar por el Gimnástica Torrelavega. Será el quinto equipo en el que deambulará por Segunda B tras Bilbao Athletic, Lleida, Real Sociedad B y Logroñés. Para satisfacción de mis amigos cercanos, una vez más me he equivocado y Mandaluniz jamás jugará en el Nuevo San Mamés como local. No obstante, tiene 27 años aún, por lo que quizá le reste aún una década dedicándose a su pasión y contando a sus compañeros de vestuario que un día levantó el trofeo de campeón del Mundo junto a Cesc, Silva y varios más.

jueves, 12 de septiembre de 2013

La marcha de Plasil, el último gran hombre del Girondins de Blanc

El cierre del mercado estival de fichajes ha traído consigo varias sorpresas de última hora tales como la marcha de Gareth Barry al Everton, la llegada de Tranquillo Barnetta al Eintracht de Frankfurt o el fichaje de Floro Flores por el Sassuolo. Sin embargo, cuando leí que Jaroslav Plasil cambiaba el Girondins de Burdeos por el Catania, sentí que algo se acababa. El último pilar importante del gran Girondins de Laurent Blanc abandonaba el barco.

Primero fueron Marouane Chamakh y Yoann Gourcuff. Un año después de tocar el cielo ganando la Ligue 1 con el Girondins, el marroquí se marchó al Arsenal y el galo hizo lo propio firmando por el Lyon. Curiosamente, a ninguno de los dos le fue bien, y mientras Chamakh lucha por sobrevivir a la Premier League en las filas del Cristal Palace, Gourcuff desespera a toda Francia con su irregularidad.



Tampoco acertaron Geraldo Wendel y a Fernando Menegazzo dejando el equipo la temporada siguiente (2011-2012). Ambos futbolistas, que fueron piezas importantes para Blanc en aquella Ligue 1 de 2008-2009, pusieron rumbo a Arabia Saudí, país en el que se acomodaron futbolística y económicamente alejándose de la élite. Esa misma temporada, Alou Diarra, que lo jugó todo con Blanc en el Girondins siendo pieza básica en el centro del campo, se marchaba al Marsella, y aunque allí no desentonó, su posterior fichaje por el West Ham acabó en fracaso absoluto. El galo fue incapaz de hacerse con un hueco en la Premier a pesar de sus magníficas condiciones, desperdiciando así sus años de madurez futbolística y perdiendo su plaza en la selección bleu.

Ya la temporada pasada, Michaël Ciani y Yoan Gouffran se marcharon rumbo a la Lazio y al Newcastle respectivamente, alternando buenas actuaciones con ciertas dudas. Y aunque a priori ambos siguen contando para Dejan Petkovic y Alan Pardew respectivamente, los dos confirman que hasta ahora ninguno de los jugadores importantes de aquel Girondins campeón de Ligue 1 consiguió triunfar tras dejar el equipo.


Aun así, las salidas continuaron. La marcha de Benoit Tremoulinas a principio de este verano me dejó definitivamente tocado. El Dinamo de Kiev pagó una cantidad considerable por él, de modo que el mejor lateral izquierdo del mundo en 2009 según Axel Torres y uno de los jugadores más queridos de la afición, abandonó el equipo, dejando huérfana para siempre la banda izquierda girondina.

Por último le ha tocado a Plasil, el último gran jugador de aquel gran equipo. Plasil, sin embargo, no logró la Ligue 1, puesto que llegó la temporada siguiente procedente de Osasuna (a cambio de tres millones de euros, nunca lo olvidaré). Aun así, pronto se entendió con Gourcuff, Chamakh, Gouffran y Wendel, encajando en la dinámica de Blanc a la perfección. Tras la progresiva marcha de estas figuras, el checo siguió liderando al equipo año a año, consiguiendo que, a pesar de las importantes salidas, el Girondins diese la cara cada temporada, reinventándose y asumiendo su nuevo papel en Francia.


Ahora, en en el Catania, quizá Plasil cambie la maldición y se convierta en el primer jugador importante en años que triunfa tras dejar el Girondins. Por suerte, se trata de una cesión sin opción de compra, por lo que puede que esto no sea un adiós, sino un hasta luego, y que Plasil, con 32 años y tras jugar en las tres ligas más grandes del continente, vuelva a Burdeos a liderar de nuevo a un conjunto que no hace tanto hizo historia.

viernes, 30 de agosto de 2013

Los traspasos de Christopher Samba

Cuando un jugador ficha por otro equipo, la ilusión y el deseo de hacerlo bien, contentar a su nueva afición y perpetuarse en dicho conjunto deben ser los principales objetivos. Esto es lo que le sucedió a Christopher Samba cuando fichó por el Blackburn Rovers. Después de su paso por Sedan y Hertha de Berlín, este jugador nacido en Francia pero de origen congoleño encontró la estabilidad en Ewood Park.

Samba llegó en 2007 a Blackburn y allí pasó los mejores años de su carrera. Jugó más de treinta partidos por temporada, marcó una cifra de goles más que aceptable para ser central y atrajo las miradas de clubes como el Arsenal, que suspiraba por hacerse con los servicios de este poderoso y fornido zaguero de 193 centímetros de altura y 91 kilógramos de peso. Sí, Samba fue feliz durante sus casi cinco temporadas en Blackburn.


Sin embargo, y a pesar de que el Blackburn parecía haber conseguido la difícil misión de asentarse en la Premier League, llegó un momento en el que Samba necesitaba más. Sus cualidades eran maravillosas y se estaba convirtiendo en uno de los centrales más interesantes del continente. Por ello, en el mercado de invierno de la temporada 2011-2012, Samba hizo las maletas y se marchó al Anzhi de Eto´o, Zhirkov, Dzsudzsak y Bossoufa a cambio de doce millones de euros. El proyecto que se le ofrecía al congoleño era más que interesante y el club de Makhachkala pretendía jugar pronto la Liga de Campeones, uno de los sueños de Chris Samba. Casualmente (o no), esa misma temporada en la que Samba abandonó el Blackburn, el Blackburn descendió. Y casi como una premonición, ese fue el inicio del peregrinaje de Samba por el desierto de la inestabilidad.

Y es que el congoleño duró poco en Makhachkala. Los resultados del Anzhi no fueron todo lo positivos que se cabía esperar, se escapó la Liga de Campeones y Samba volvió a mudarse de equipo. Decidió volver a Inglaterra y formar parte del plan de emergencia de Harry Redknapp para salvar al QPR del descenso, que pagó por él quince kilos. Allí coincidió con Park, Fabio, Bosingwa, Granero, Hoillett o Remy, y sin embargo tal plantilla fue incapaz de conseguir la permanencia, de modo que Samba acumuló otro fracasó en su zurrón.


Con la cabeza baja, y cansado de dar tumbos, Samba volvió a fichar por el Anzhi, esta vez por once millones de euros (calculen ustedes el dinero que llevamos invertido ya en este hombre), con la intención de relanzar el macroproyecto ruso. Pero las ilusiones duraron poco y en un par de meses el millonario propietario del Anzhi se hartó de todo el mundo, destituyó al entrenador y desmanteló el equipo vendiendo a sus principales figuras, nuestro querido Samba entre ellas. Pero el central ha decidido no marcharse muy lejos, cansado como estaba de tanto viaje, y recientemente ha fichado por el Dinamo de Moscú (otros once millones de euros)

Ahora, cuatro traspasos y 49 millones de euros después, Samba tiene la oportunidad de asentarse en un conjunto que, a pesar de ir octavo en la liga rusa tras seis partidos disputados, cuenta con jugadores importantes para estar arriba (muchos de ellos procedentes del Anzhi, como Samba). Esperemos que Chris consiga asentarse allí de una vez. En cualquier caso, seguro que por las noches, cuando apague la luz y mire al techo, Samba se pregunta, maldiciendo, por qué cojones dejó el Blackburn y si valió la pena hacerlo.

martes, 23 de julio de 2013

No es mediocentro, pero puede jugar ahí

Hace tanto tiempo que llevo pidiendo un organizador para el Sevilla que ni me acuerdo de cuando empezó todo esto. Desde que el club hispalense ascendió a Primera división he venido hablando sobre lo necesario que es para un equipo que pretende ser puntero en la élite el hecho de contar con un buen mediocentro. Sin embargo, el Sevilla alcanzó la gloria en Europa sin este perfil de jugador (Maresca nunca podrá ser considerado como tal) y la inercia de la victoria duró años y años. Han sido demasiadas temporadas con un Sevilla que ha cambiado todo tipo de piezas menos la más necesaria. La sala de máquinas de Nervión sigue hoy sin un hombre capaz de manejar los partidos y al equipo, y mientras Monchi siga ejerciendo sus funciones en la secretaría técnica del club, parece que las cosas continuarán igual.


Y es que son muchos los centrocampistas que han pasado por el Sevilla para intentar paliar este déficit. Renato, Keita, Romaric, Cigarini, Hervás o Kondogbia son algunos de ellos, de los cuales, únicamente Cigarini y Hervás cumplen el perfil de mediocentro creador. Por desgracia, ninguno de estos dos dio la talla y eso desanimó aun más a Monchi en la idea de buscar jugadores de este tipo.

Lo que está claro es que desde que el Sevilla gobernó Europa ha pasado mucho tiempo y el equipo ha ido a menos año a año. Para frenar esta dinámica se ha intentado de todo. Cambios en portería, en los laterales, en el centro de la zaga, en las bandas, en la mediapunta y en la delantera. Entrenadores nuevos, variaciones de sistema, cambios en la política de cantera y hasta despidos en la junta directiva. Todo menos Jesús Navas, Monchi y Del Nido había cambiado hasta la marcha del de Los Palacios al Manchester City. Y por supuesto, la idea sobre como debía funcionar el centro del campo del Sevilla tampoco varió. Monchi lo tiene claro. Centrocampista defensivo tipo Medel-Zokora-Poulsen acompañado de un jugador de trabajo y verticalidad tipo Romaric-Keita-Kondogbia. El patrón ha sido siempre el mismo y los resultados no han mejorado.


La afición sevillista es consciente de la necesidad de apostar por un tío en el medio que mande y no sólo destruya. Un hombre que agarre la pelota y la juegue con criterio desde la campo propio. Por eso sentó tan mal en Nervión que Del Nido no hiciese un esfuerzo por Borja Valero. Y por eso no logro entender por qué jugadores como Hernanes, Javi Márquez o incluso Movilla no son una opción para Monchi. No se trata de invertir mucho dinero en esa posición, sino de apostar por los jugadores indicados para la misma. 
Para colmo, el único futbolista capaz de hacerlo bien en este puesto, y que además contaba con un futuro prometedor, como era José Campaña, se marcha al Cristal Palace por dos millones de euros.

Lo verdaderamente lamentable, y lo que resume el problema, es que se fiche a Renato, Trochowski, Rakitic o Stevanovic y que se justifique de la siguiente manera: “bueno, no es mediocentro, pero puede jugar ahí”. El Sevilla es un club que debe contar con un mediocentro que lidere, no con parches. No es aceptable que un centrocampista defensivo como Medel sea el que asuma ese tipo de funciones. 

El Sevilla se ha reforzado bien, eso hay que admitirlo. La línea de tres cuartos, la delantera y la defensa darán la talla con la incorporación de hombres importantes como Marin, Jairo, Vitolo, Bacca, GameiroPareja o Carriço. Sin embargo, el centro del campo seguirá a merced de Medel y Kondogbia, dos jugadores que rinden a las mil maravillas en su puesto pero que son incapaces de mover al equipo en torno a ellos. Y mientras esto no cambie, los problemas continuarán.

viernes, 5 de julio de 2013

Ruddy, Cech, Mourinho y la normalidad

Jose Mourinho tenía razones de sobra para marcharse a un sitio en el que le dejasen trabajar, ya no sólo la directiva, sino también los medios de comunicación y la afición. Es imposible tomar decisiones técnicas arriesgadas si las críticas no permiten siquiera poner en marcha una idea. Por eso Mourinho se fue de España.

Una de las primeras cosas que ha hecho el técnico portugués al llegar a Londres ha sido pedir un portero. “Pero el Chelsea ya cuenta con Cech”, comentaréis. Sí, por supuesto, pero es que Mourinho odia que sus futbolistas se acomoden y a pesar de que el checo es un profesional como la copa de un pino, el nuevo entrenador blue ve necesario fichar a un guardameta que compita con él y le obligue a dar el máximo. Eso mismo fue lo que intentó en su primer año en el Real Madrid y no lo consiguió hasta el invierno de su tercera y última temporada como técnico blanco. Por si fuese poco, cuando fichó a Diego López. las críticas le llovieron a raudales y pocos intentaron comprender lo que el portugués estaba llevando a cabo.



De hecho, Mourinho se vio obligado a dar toques de atención a Casillas de otro modo, ya que Florentino Pérez hacía caso omiso a su demanda de otro portero. El portugués picaba a Casillas en rueda de prensa e incluso llegó a dejarle fuera del once, con la intención de que despertara y no se acomodase. Después de eso, Casillas volvió al equipo y habría seguido jugando como titular de no ser por aquella desafortunada lesión con Arbeloa. Entonces, Diego López aterrizó por fin en Madrid y sus buenas actuaciones evitaron que saliera del equipo. Sin embargo, todos los problemas Casillas-Mourinho, potenciados en gran parte por la prensa, podrían haberse evitado si Diego López hubiese llegado el primer año del portugués en Madrid. Si esto hubiese sido así, quizá Casillas no se habría dormido en los laureles y hubiese defendido su puesto en el once como un león.

En el Chelsea a Mourinho no le volverá a suceder lo mismo, y por eso se fue. Nadie ha cuestionado su decisión de incorporar otro portero e incluso Cech ha alabado al portugués en una entrevista reciente. Y no se crean que Mourinho fichará a un guardameta de medio pelo, no. Va a incorporar a John Ruddy, portero de 26 años del Norwich e internacional con Inglaterra. Y no saldrá barato. La puja se inició en 7 millones de euros y roza ya los 10 kilos. De modo que Ruddy no llegará a Londres a sentarse cómodamente en el banquillo, sino a competir duro con Cech, sabiendo que el que mejor lo haga jugará.


Y precisamente eso de “el que mejor lo haga jugará”, fue lo que no entendió el vestuario del Real Madrid, ni Madrid, ni España entera. Algo tan simple como que quién esté mejor tendrá un puesto en el once. Una premisa que obliga a todos los jugadores, a titulares porque saben que su puesto puede peligrar, y a suplentes porque saben que si luchan pueden entrar, a darlo todo.

jueves, 20 de junio de 2013

Mi once de la Liga 2012-2013

Valorar qué once fue el mejor de la Liga es, de primeras, injusto. Para empezar, puede que diez delanteros hiciesen mejor temporada que un lateral zurdo (por ejemplo), pero el hecho de diseñar un esquema (yo he apostado por el 4-3-3) ya obliga a ni siquiera nombrar al séptimo mejor delantero de la competición, que probablemente haya hecho un temporadón, y en cambio nos hace meter en el equipo a un lateral que quizá no haya destacado sobremanera. De modo que no elegiré a los once mejores jugadores de la competición, sino al mejor jugador de la Liga en su posición, partiendo de que existen once posiciones más o menos distintas.

Para ello he realizado una preselección con los cinco jugadores que a mi entender, lo hicieron mejor en Liga. Y debo realizar aquí tres aclaraciones. La primera de ellas es que únicamente valoraré la competición liguera. La segunda, que sólo tendré en cuenta esta temporada, independientemente de los éxitos que un jugador haya alcanzado en el pasado. Así, Xavi, que es un crack y que ha realizado una buena temporada general con el Barcelona, no entra en mi equipo ya que en Liga normalmente ha sido suplente. Por ultimo, en mi once tengo en cuenta lo que un jugador puede llegar a dar y lo que, por otro lado, ha dado a lo largo de esta temporada. Así, aunque Benzema o Higuaín hayan alcanzado una cifra final de goles aceptable y aunque, por supuesto, ambos sean grandes jugadores, considero que no han ofrecido ni la mitad de su potencial, de modo que tampoco entrarán en mi equipo. Así, a pesar de que Real Madrid y Barcelona quedaron segundo y primero respectivamente, muchos de sus jugadores no aparecen en mi once debido al gran número de rotaciones que hubo en ambos equipos y también a que muchos de sus jugadores no han completado su mejor temporada.

También he de señalar que es posible que algún jugador no aparezca en su posición exacta sobre el campo ya que he intentado agrupar todos los sistemas de todos los equipos de la Liga en un 4-3-3. Así, la posición de un segundo punta quizá pase a ser la de extremo izquierdo, mientras que centrocampista ofensivo puede convertirse en interior. Eso sí, mi sistema no es un 4-3-3 al uso, sino un esquema más parecido al del Barcelona, con un interior con más responsabilidad defensiva (Xavi) y otro relativamente liberado en esas funciones (Iniesta).

Sin más, este es el once que he seleccionado, como dije antes, con el mejor jugador de la Liga en cada una de estas posiciones. Entre paréntesis, el que sería suplente de dicho futbolista, es decir, el segundo mejor jugador de la competición en dicho puesto.

---------------------------------Courtois-------------------------------------------
                                     (Willy Caballero)
Carlos Martínez---Varane----------Íñigo Martínez----Jordi Alba
(Jesús Gámez)      (Miranda)          (Ricardo Costa)    (Filipe Luis)
---------------------------------Javi Fuego----------------------------------------
                                             (Iturra)
-----------------------------------------------------Illarramendi-------------------
                                                                     (Kondogbia)
-------------------------Arda Turan------------------------------------------------
                                    (Iniesta)
-----Vela------------------------------------------------------------Ronaldo-----
     (Ebert)                                                                             (Piti)
---------------------------------------Messi------------------------------------------
                                              (Agirretxe)

Portero: Courtois (Atlético de Madrid). Zamora de la Liga, seguro por alto y brillante en sus estiradas. Poco más que añadir para un portero que en su segundo año en España ha mejorado notablemente, dando lugar a que en el Calderón nadie eche de menos a De Gea. Willy Caballero, tras una temporada fantástica con el Málaga consiguiendo muchos puntos con sus paradas, también entra en el equipo a la espera de que Sabella decida hacer lo mismo en la selección argentina. A las puertas de este once quedan porteros como Andrés, Víctor Valdés o Beto, que también completaron un buen año.

Lateral derecho: Carlos Martínez (Real Sociedad). Tras varias temporadas con altibajos, el jugador donostiarra se destapó como uno de los mejores laterales de nuestro país. Incansable, se incorporó al ataque innumerables veces recuperando la posición con rapidez e inteligencia táctica. Ha sido un pilar básico en la exitosa temporada de la Real. Jesús Gámez se queda en el banquillo tras otro año a un alto nivel, confirmando que Del Bosque padece algún tipo de ceguera ya que ni él ni Carlos Martínez han sido convocados con España. La temporada de Rukavina también fue muy destacable, y en menor medida, la de Coke o Joao Pereira.


Central derecho: Varane (Real Madrid). En un torneo en el que no han proliferado los centrales fiables, Varane no sólo se ha hecho con el puesto en el equipo con más presión de España, sino que ha desbancado a grandes jugadores como Pepe o Albiol. El francés siempre cumplió, tanto de central como de lateral derecho. Asimismo, Miranda completó una temporada formidable en el Atlético de Madrid, asfixiando a los delanteros rivales y haciendo valer su poderío en el juego aéreo. Arribas, Gálvez o Mikel González también destacaron.

Central izquierdo: Íñigo Martínez (Real Sociedad). El año de su confirmación. Demostró que España tiene central zurdo para rato y que la pareja Piqué-Ramos no durará mucho en la selección Española. Brillante en la salida de balón y contundente en defensa. Ricardo Costa será su suplente en este once tras una temporada en la que asumió los galones de un decepcionante Rami y en la que terminó formando dupla con Mathieu, ambos haciéndolo muy bien. Además, el portugués tiene gol a balón parado. Álvaro González, Welligton y Héctor Moreno, entre los cinco mejores.

Lateral izquierdo: Jordi Alba (Barcelona). El correcaminos de la banda culé, rinde arriba y abajo con pundonor y calidad. Cuando no jugó el Barcelona lo notó y eso dice mucho de un lateral zurdo. Filipe Luis estuvo cerca de su nivel pero Alba fue mejor. Abraham, De la Bella y Siqueira podrían formar parte también de este once.

Centrocampista defensivo: Javi Fuego (Rayo Vallecano). Cuando jugó como único mediocentro en el 4-1-4-1 de Paco Jémez cumplió, y cuando jugó con Trashorras en doble pivote se salió. Es el hombre que mantiene los atrevidos esquemas de juego del técnico del Rayo. Juega la bola con cabeza y se incrusta entre los centrales cuando es necesario. Un crack que llega a Valencia a ocupar el sitio de Albelda. Palabras mayores. Iturra se salió en el Málaga también, con entrega, lucha, movilidad e inteligencia. A este lo disfrutarán en Granada. Por último, Parejo, el ‘Gato’ Silva y Gabi fueron básicos para sus equipos.


Centrocampista ofensivo: Illarramendi (Real Sociedad). El pulmón de la Real Sociedad. El equipo comenzó su temporadón cuando Illarramendi empezó a aparecer. Atrás, alante, con el balón en los pies, en corto, en largo… El vasco es el próximo Xabi Alonso y será la base de la selección dentro de unos años. Kondogbia lideró al Sevilla en una temporada complicado en su primer año en España, de modo que se ha ganado el puesto de suplente de Illarramendi. Koke, Trashorras y Modric, en el top 5.

Mediapunta: Arda Turan (Atlético de Madrid). Otro jugador que podrá decir que explotó en la temporada 2012-2013. Trabajó para el equipo y con el balón en los pies fue una delicia. Participó activamente en las jugadas de ataque del Atlético y es uno de los jugadores clave en la tercera plaza que ha conseguido el club colchonero. Iniesta sale desde el banquillo, lo que dice mucho de Arda. Óscar, Brahimi e Isco completaron un buen año.

Extremo derecho: Vela (Real Sociedad). Otro jugador de la Real en el once. El alma del equipo arriba. Goles, asistencia, regates, trabajo… Vela es probablemente el mejor jugador del equipo y de su buen hacer dependerá el papel que la Real realice en Liga de Campeones. Ebert, tras su bestial primera vuelta, en el banquillo. Navas, Augusto Fernández y Lass fueron jugadores clave.


Extremo izquierdo: Ronaldo (Real Madrid). Su cifra de goles lo dice todo, así como su enorme influencia en el equipo. Como Messi, su puesto en este once es indiscutible. Piti, tras una espectacular temporada marcando más de quince goles con un equipo como el Rayo, suplente de lujo. Gio, Pabón Diego Costa destacaron en una posición atestada de buenos jugadores.

Delantero: Messi (Barcelona). Es el mejor jugador del mundo y lo demuestra, de modo que poco más que decir. Dudé enormemente entre Falcao y Agirretxe como suplente del argentino, pero me decidí finalmente por el vasco ya que su evolución ha sido espectacular, mayor que la de Falcao en mi opinión. Jugadores como Soldado, Negredo o Rubén Castro entran en este top 6, del que se quedan fuera multitud de buenos futbolistas.

martes, 11 de junio de 2013

Del 'Cuco' Ziganda a Jagoba Arrasate

Era la temporada 2005-2006. El Osasuna quedó cuarto, a dos puntos del segundo (el Real Madrid), consiguiendo así igualar su mejor temporada en Liga de la historia (en la 1990-1991 quedó cuarto también). Sin embargo, esta vez la cuarta plaza tenía premio. El Osasuna jugaría la previa de la Liga de Campeones por primera vez.

Javier Aguirre fue el artífice de tan brillante temporada, en un equipo en el que jugaba Ricardo en portería, recién llegado de Manchester, Cuéllar y Josetxo en defensa, Raúl García, Puñal, Muñoz o Delporte en el centro del campo, y Milosevic, Romeo o Webó en la delantera. Pues bien, el primer error de Osasuna en aquel verano en el que se soñaba con jugar la Liga de Campeones fue no sustituir a Javier Aguirre (que se marchó al Atlético) por un entrenador de nivel y experiencia en Europa. El elegido fue el 'Cuco' Ziganda, un técnico de escasa trayectoria. Y las consecuencias no se hicieron esperar. El Hamburgo eliminó al Osasuna en la previa de la Champions (0-0 en Hamburgo y 1-1 en Pamplona, con gol de Nigel de Jong) y el sueño que tanto había costado conseguir se desvanecía.



Además, el equipo finalizó la Liga en el puesto 14 a tan sólo 7 puntos de los puestos de descenso. No obstante, el Osasuna alcanzó las semifinales de la UEFA (ahora Europa League), volviendo a hacer historia, lo que ayudó a que Ziganda terminase la temporada como entrenador de Osasuna a pesar de las dudas y los rumores sobre su destitución.

La Real Sociedad ha acabado la Liga 2012-2013 en cuarto lugar y, como Osasuna, jugará la previa de la Liga de Campeones. Milan, Arsenal, Olympique de Lyon, Schalke 04 o Zenit son los posibles rivales, todos ellos equipos de gran nivel. Sin embargo, Montanier, el entrenador que ha llevado a la Real a un paso de alcanzar un sueño se marcha al Rennes y la directiva de la Real Sociedad ha decidió dar el mando de la nave donostiarra a Jagoba Arrasate, hombre de la casa, como Ziganda lo fue en Osasuna, pero también con nula experiencia en la élite, al igual que el 'Cuco' por aquel entonces.


Estudiando historia se aprende a no repetir errores, y lo sucedido con Osasuna parece calcado a lo que está pasando en San Sebastián. Cuesta horrores alcanzar la Liga de Campeones, y los beneficios económicos y deportivos que de ello se derivan puede ser enormes. Por ello no se puede tomar a la ligera un proyecto de tal calado. Es necesario realizar esfuerzos importantes ya que es probable que estos sean amortizados al máximo. Laurent Blanc sonó con fuerza para el banquillo de la Real Sociedad, pero Aperribay se decidió finalmente por Arrasate, seguramente la opción más económica. Pero lo barato se puede volver caro si el experimento sale mal. Y Arrasate apesta a Ziganda. O al menos al Ziganda del Osasuna de la temporada 2006-2007.

martes, 28 de mayo de 2013

Los "Fauberts" y los "Christanvals" del Oporto

Jorge Pinto da Costa tiene 75 años y lleva desde los 44 como presidente del Oporto. En ese periodo, el club portugués ha conseguido 20 de sus 27 Ligas Sagres, 12 de sus 16 Copas de Portugal, 18 de sus 19 Supercopas de Portugal, 2 de sus 2 Ligas de Campeones, 2 de sus 2 Copas de la UEFA, 2 de sus 2 Copas Intercontinentales y su única Supercopa de Europa. Es decir, desde que en 1982 Pinto da Costa asumió la presidencia del equipo, el Oporto se ha hecho con el 95% de los títulos importantes que ha conseguido en toda su historia. 

Con este palmarés, sería lógico que el nombre de Pinto da Costa sustituyese al de Do Dragao en lo más alto de la fachada del estadio del Oporto en un futuro no muy lejano. Pero si el actual presidente de los Dragones Azules se ha convertido en el Vicente Calderón o el Santiago Bernabéu del Oporto no ha sido sólo por los títulos, sino por la brillante gestión económica que ha llevado a cabo. En los 31 años que Pinto da Costa lleva como presidente, el Oporto se ha convertido en el equipo con mayor equilibrio de gastos e ingresos del mundo en lo que a compra y venta de jugadores se refiere.



Es comprensible, por lo tanto, que hace unos días alcanzase la reelección para el trienio 2013-2016, con 1.258 votos a favor, 11 nulos y ninguno en contra. De hecho, nadie se atrevió a enfrentarse a él en la votación. Su hegemonía es indiscutible. Títulos y salud económica. ¿Qué más se puede pedir?. 

Aun así, me considero una persona a la que le encanta buscar los tres pies al gato y, abrumado ante la maravillosa lista de jugadores adquiridos a precios aceptables vendidos por cifras desorbitadas, decidí investigar si Pinto da Costa es o no totalmente infalible. Y descubrí que no lo es. El Rey Midas del Oporto también ha tenido sus “Fauberts” y sus “Christanvals”. Estos son algunos de ellos:


-Ibarra (9 millones): El lateral fue quizá la mayor decepción de Pinto da Costa en lo que a incorporaciones se refiere. Llegó en 2001 procedente de Boca Juniors, club que recibió alrededor de 9 millones de euros por el traspaso. El argentino debía convertirse en el carrilero diestro titular del Oporto durante mucho años, pero no fue así. Ibarra jamás se aclimató a la idiosincrasia del club y tras varias cesiones a Mónaco y Espanyol volvió a Boca, único club en el que se ha sentido verdaderamente cómodo.

-Walter (8 millones): El brasileño llegó en 2010 al Oporto procedente del Internacional pero fue incapaz de hacerse un hueco en el equipo. Los ocho millones de euros que Pinto da Costa pagó por él pesaron en exceso y el punta decidió volver a su país natal para reencontrarse consigo mismo. De intentar triunfar en la élite con el Oporto pasó a jugar en la categoría de plata brasileña con el Goias. Aun así, Walter firmó una buena temporada y consiguió el ascenso, renovando recientemente su cesión en el Goias por una temporada más.


-Belluschi (6 millones): El argentino tuvo minutos como interior en el Oporto pero nunca llegó a ser considerado como titular indiscutible. Así, tras una discreta cesión al Genova, el centrocampista se marchó traspasado el pasado verano al Bursaspor por 2,5 millones de euros, una cifra baja teniendo en cuenta que Pinto da Costa pagó seis millones al Olympiakos por su pase en 2009. 

-Souza (4 millones): Su historia es parecida a la de Walter. Tras destacar en Brasil, en este caso en el Vasco de Gama, el Oporto intentó dar el bombazo con su incorporación, por la que pagó cuatro millones. Sin embargo, este centrocampista defensivo apenas contó con minutos y vivió a la sombra de Fernando, por lo que Pinto da Costa arregló su cesión al Gremio, tras la club el club brasileño abonó tres millones y medio de euros para cerrar la corta historia de Souza en el Oporto.

-Janko (3,5 millones): Llegó del Twente con la estela de goleador importante. Apenas media temporada y 10 partidos jugados después el cuento se acabó y el Trabzonspor formalizó su pase por 2,4 millones de euros.

-Prediger (3,5 millones): El Colon de Santa Fé vendió al delantero argentino al Oporto por 3,5 millones de euros. En Portugal apenas contó con oportunidades para demostrar su valía, por lo que se marchó cedido a Boca y a Cruzeiro, donde tampoco cuajó, de modo que Pinto da Silva decidió quitarse de encima su alta ficha dejándolo marchar casi gratis de vuelta a Colón, el gran beneficiado.



Y Hubo más. Los casos de PeléTomas CostaStepanov o Edgar Silva fueron similares y tampoco cumplieron con las expectativas creadas. Sin embargo, es cierto que a veces, para encontrar oro es necesario descartar antes unas cuantas piedras. Sin arriesgar fichando a "Ibarras" tampoco habrían llegado "Falcaos". Lo que está claro es que cualquier presidente de cualquier equipo firmaría tener estos borrones en su historial a cambio del rendimiento económico que Pinto da Costa ha sacado a la gran mayoría de sus ventas. Eso sí, toda persona genial, tiene de vez en cuando sus dolores de cabeza, y Prediger, Walter o Souza fueron los del gran Pinto da Costa. No pasa nada. Nadie es infalible.

martes, 30 de abril de 2013

Cuando Lucas Barrios era mejor que Lewandowski

Compartir cosas con una persona es bueno. Compartir una sola cosa con una persona, no tanto. Mi compañero de piso y yo teníamos poco en común, sin embargo, a ambos nos apasionaban las canciones tristes y el fútbol. Por lo primero nunca discutimos. En cambio, nuestros debates balompédicos han sido innumerables. 

Lucas Barrios es un escándalo”, decía. “Y el polaco ese, Lewandowski, por muy bueno que sea no va a conseguir arrebatarle el puesto”, decía. Era la temporada 2010-2011 y Barrios había conseguido 19 goles un año antes con el Dortmund, de modo que era difícil convencer a mi compañero de piso de que Lewandowski tenía una pinta estupenda y de que merecía minutos. Por suerte, Jürgen Klopp sí  confiaba en él, y a pesar de los 16 goles de Barrios esa temporada, el joven polaco disputó 15 partidos como titular y marcó ocho tantos.


Llegaba así la temporada 2011-2012 y yo era ya un enamorado de Lewandowski. Mi compañero de piso, en cambio, me acusaba de “querer descubrirlo” y de “exagerar”. Según él, Lucas Barrios seguiría siendo el delantero centro titular del Borussia Dortmund y, si Lewandowski tenía minutos, sería jugando por detrás del punta, tirado a banda o en caso de que Barrios se lesionase. 

Y Lucas Barrios se lesionó. Nunca sabremos qué habría pasado en caso de que las dolencias físicas lo hubiesen dejado en paz, pero el argentino nacionalizado paraguayo dejó vía libre de manera indirecta para que Robert Lewandowski se hiciese con el puesto de titular y demostrase que Lucas Barrios era ya historia. Marcó 22 goles, superando así las cifras goleadoras de Barrios en la Bundesliga.


Lucas Barrios era inteligente y pronto se apercibió de lo que no quería darse cuenta mi compañero de piso. Sobraba. Aunque recuperase el estado de forma anterior a su lesión, Lewandowski poseía unas cualidades que estaban fuera de su alcance, de modo que se rindió y decidió abandonar la élite y embolsarse decenas de millones de euros en la liga china, en la que todavía sigue marcando goles. Aún tiene 28 años y quién sabe, puede que todavía le quede cuerda para volver a Europa y demostrar que aunque Lewandowski es de otro planeta, no se ha olvidado de marcar goles.

domingo, 21 de abril de 2013

El ejemplo de Granero

He hablado en este blog en más de una ocasión sobre la cantera de Real Madrid y Barcelona. Soy de los que opina que la cuestión no es que el club catalán aproveche mejor la cantera que los blancos, sino que La Masía cuenta en estos momentos con mejores jugadores que La Fábrica y que por lo tanto es normal que más futbolistas del segundo equipo acaben teniendo opciones. 

Siempre he comparado la cantera con un cultivo. Dependiendo de multitud de factores, la cosecha será buena o mala. Por supuesto existen variables que dependen del agricultor, pero muchas otras están sujetas al azar, y cuando el producto final no ha salido bueno, por mucho que lo condimentes su sabor no mejorará.


Pues bien, el Real Madrid lleva años sin tener una cosecha aprovechable para el primer equipo, y se trata del mismo tiempo que el Barcelona lleva recolectando productos envidiables. Así, en el último lustro sólo Mata me parece un jugador que podría haber sido aprovechado en el Santiago Bernabéu, mientras que en el Barcelona jugadores como Busquets o Pedro llegaron, vieron y vencieron. 

Es aquí cuando muchos me dirán que Soldado o Negredo serían titulares en este Real Madrid. Y es ese momento en el que me descojono. Soldado y Negredo son delanteros de nivel muy inferior al de Higuaín o Benzema, y un equipo como el merengue no puede depender de jugadores que no son top (término acuñado por Axel Torres). Imagínense al Real Madrid jugando ante el Borussia Dortmund en las semifinales de la Liga de Campeones con Negredo como titular y Soldado esperando en el banquillo. Asustar, no asustan.


Pues bien, Esteban Granero fue el Negredo y el Soldado de multitud de madridistas durante mucho tiempo. Aficionados merengues pedían su ingreso en el once titular y acusaban de antimadridistas y rompecanteras a todo aquel que se negase a aceptar que Granero tenía un sitio junto a Xabi Alonso. Por suerte, Mourinho no cayó en la trampa y dio a Granero las oportunidades que merecía, ni más ni menos. Pero al canterano le vino grande el Real Madrid y el pasado verano se marchó rumbo a Inglaterra y firmó con el Queen Park Rangers. Muchos pensarían que el Real Madrid había dejado marchar a un crack y que se arrepentiría. Pues bien, Granero es suplente absoluto en un equipo que la próxima jornada consumará su descenso. Si es incapaz de hacerse con un puesto en el once en un club en puestos de descenso en Inglaterra, ¿cómo iba a ser titular en todo un Real Madrid?

 
Creo que muchos aficionados consideran que un jugador debe tener una oportunidad en el primer equipo simplemente por el hecho de ser canterano. Pero se equivocan. Un futbolista podrá jugar en el primer equipo si posee cualidades que así lo acrediten, sea o no canterano. Muchos madridistas criticaron el fichaje de Varane y apuntaron que Mateos, del Real Madrid Castilla, merecía un puesto en el primer equipo por delante del francés. Mateos hoy sigue en el Real Madrid Castilla a la edad de 25 años y tras una temporada discreta en Zaragoza. Varane en cambio es uno de los mejores defensas de Europa. 

De modo que sí, el Barcelona tiene mejor cantera que el Real Madrid. Pero eso es así hoy. Antes no era así. Y dentro de una década puede que tampoco.

sábado, 30 de marzo de 2013

Cuando las cuentas dejaron de cuadrar en el José Alvalade

No se puede afirmar que el Sporting de Lisboa haya sido un club despilfarrador en los últimos años. Si elaboramos un balance de sus cuentas comprobamos que el club portugués no ha invertido cifras estratosféricas en casi ningún futbolista. Más bien se trata de un equipo que nunca acertó con los fichajes. Por supuesto, este factor es casi tan negativo como el primero. Quien despilfarra es estúpido, pero aquel que falla una y otra vez en la incorporación de jugadores es un incompetente. Los directivos del Sporting de Lisboa se acercan más a la segunda que a la primera definición. 

Mientras que Oporto y Benfica lideran futbolísticamente Portugal con una filosofía de compra de jugadores desconocidos, normalmente sudamericanos, para su posterior venta a precios altos, el Sporting de Lisboa ha sido incapaz de planificar a largo plazo y ha vivido temporada a temporada fichando jugadores que destacaban en una campaña de manera aislada, sin seguir eje vertebrador alguno que justificase estas operaciones y pagando además precios relativamente altos por futbolistas que posteriormente apenas aportaron.


Ello ha llevado al Sporting de Lisboa al borde de la quiebra, razón por la cual se ha visto obligado a actuar con premura. Los de José Alvalade acaban de anunciar la venta de su principal estrella, Ricky Van Volfswinkel, al Norwich, por diez millones de euros. Y la razón es que el club portugués lleva años sin conseguir que alguna de sus inversiones económicas rindan como es debido. Sin ir más lejos, Van Volfswinkel, que llegó por seis millones de euros, ha sido incapaz de cumplir las expectativas. 

Pero el delantero holandés no ha sido el único en salir debido a las urgencias económicas. Xandao también ha dejado dinero en caja al marcharse al Kuban por tres millones de euros, mientras que Izmailov ha recalado en un rival directo, el Oporto, debido a que su alta ficha era ya insoportable para el club de la capital. Además, jugadores como Carriço, Onyewu o Pranjic han dejado el equipo sin pena ni gloria, a pesar de las altas expectativas que crearon con su llegada y del considerable sueldo que todos ellos cobraban en Lisboa. Por si fuese poco, el Sporting ha vendido por cantidades considerables a Insúa al Atlético de Madrid (3,5 millones), Joao Pereira al Valencia (3,7) o Mati Fernández a la Fiorentina (3,9), y aun así sus cuentas continúan en números rojos. Esto demuestra que desde hace algún tiempo los directivos del club capitalino aventuraban que las cuentas no cuadraban, y aun así se dejaron ocho millones de euros el pasado verano en la incorporaciones de Marcos Rojo y Matías Viola, jugadores que ni mucho menos han rendido como sus altos precios de traspaso hacían presagiar. Y lo malo es que esta ha sido una constante con la inmensa mayoría de los fichajes del Sporting de Lisboa desde hace más de un lustro.


De hecho, en las oficinas del José Alvalade se han cometido disparates como abonar casi nueve millones de euros por el ex jugador del Atlético Elías, seis por Sinama Pongolle, casi cuatro por Jeffrén, 3,5 por Diego Capel, 3 por Evaldo (sí, por Evaldo), 3,4 por Torsiglieri, o dos por Zapater. Como apuntamos anteriormente, estas operaciones no se pueden calificar como un despilfarro ya que muchos de estos jugadores prometían llegar alto. Sin embargo, ninguno de ellos ha triunfado en Lisboa, y eso no es casual. La planificación deportiva no ha sido la correcta.


De modo que el Sporting se está reinventando. Ha decidido abandonar una filosofía por la cual cada verano invertía millones de euros en jugadores que posteriormente no daban la talla y ahora parece volcarse en incorporar a futblistas portugueses, que no corran el riesgo de sufrir problemas de adaptación y que asuman fichas bajas sin apenas pagar dinero por su traspaso, siendo las cesiones un modo de supervivencia. Esto, unido a la posibilidad de que pronto surja de la cantera del José Alvalade un Cristiano Ronaldo, un Moutinho o un Veloso por el que ingresar altas cantidades, son las esperanzas con las que cuenta el Sporting para sobrevivir. 

Si años anteriores los resultados deportivos no eran buenos, tampoco se puede afirmar que fuesen desastrosos. Sin embargo el club lisboeta tocó fondo esta temporada y actualmente ocupa el puesto 10 de la Liga Sagres. Así, puede que este bache sea positivo. Es posible que la crisis económica y deportiva que atraviesa el Sporting le haga escarmentar y le obligue a apostar por una filosofía alejada de lo exuberante y más parecida a la eficiencia de Benfica y Oporto. Y es que como afirma Vetusta Morla en Los días raros, “sin borrón no hay trazo”.

domingo, 17 de marzo de 2013

Los siete delanteros de la Juve

Tener poco puede ser tan malo como tener de más. Esta frase tan sencilla vale para referirse a la comida, el amor, el ejercicio físico o incluso el sexo. Y por supuesto, como casi todo en la vida, sirve para el fútbol

La Juventus ha resurgido de sus cenizas. Tras descender a la Serie B por un escándalo de corrupción el club turinés se vio obligado a reinventarse y de la mano de Antonio Conte ha conseguido volver a lo más alto. Cuenta con una defensa sobria, eficiente y con alternativas y con un centro del campo en el que Pirlo, Marchisio, Vidal y Pogba se bastan y se sobran para rendir en tres puestos.



El problema llega en la delantera. Es en esta línea en la que la Juventus cuenta con tantos jugadores que el equipo acaba perjudicado. Primero porque ninguno de ellos tiene la calidad suficiente como para destacar sobre el resto, y segundo porque la ausencia de jugadores titulares en punta dinamita la confianza en sí mismos de los atacantes. Bendtner, Anelka, Matri, Quagliarella, Vucinic, Iaquinta y Giovinco son los jugadores de ataque de la Juve. Siete futbolistas para dos posiciones. Demasiados. Y si hay tantos delanteros en el equipo es porque ninguno de ellos ha conseguido convencer a Conte. 

Antes de nada debería realizar una distinción entre las funciones que realiza Giovinco y las que llevan a cabo los otros seis hombres. Sebastian Giovinco es más mediapunta que delantero, y ningún otro jugador juventino puede realizar la misión de enlazar centro del campo con la delantera como él hace. Es por ello que Giovinco es el más titular de los siete jugadores mencionados, con un total de 27 partidos disputados en el Calcio (20 de ellos de titular) y seis en Liga de Campeones (cuatro de ellos de titular). En total ha marcado nueve tantos, pero por su función de mediapunta, asumo que el gol no es su principal objetivo. De modo que nos centraremos en el resto de jugadores de ataque.

Seis delanteros para un puesto. Demasiados. Imaginen cómo entrenan y cómo disputan los minutos de los que goza cada uno de ellos. A priori, Mirko Vucinic con 25 partidos jugados en la Serie A (19 de ellos como titular) y seis en Liga de Campeones (cinco de inicio), es el delantero centro titular. Y sin embargo ha marcado los mismos goles que Giovinco, siete en liga y dos en Europa. Una cifra raquítica para el presumible hombre fuerte de la delantera de la Juventus, sobre todo si la comparamos con los números de los delanteros del resto de grandes equipos de Europa. Y ahí es cuando asaltan las dudas y entran en juego los otros cinco nombres de la baraja.


Vucinic ya contaba con números bastante pobres la temporada pasada, año en el que marcó la triste cifra de ocho goles en la Serie A. De hecho se empieza a asumir que Vucinic no es un goleador y que nunca lo será. Es por ello que los directivos de la Juventus decidieron incorporar a Nicklas Bendtner en agosto y a Nicolas Anelka en enero. Pero ninguno de los dos está siendo tenido en cuenta por Antonio Conte. El danés ha sido un estrepitoso fracaso y muchos se alegran de que haya llegado cedido y no traspasado. El jugador propiedad del Arsenal ha disputado ocho partidos en la Serie A con la Juventus, y sólo dos de ellos como titular. Su lamentable aportación al equipo se redondea con único partido, como suplente, en Liga de Campeones. Por supuesto, Bendtner no ha conseguido ni un solo tanto en ambas competiciones, y Arsène Wenger se empieza a preguntar qué hará con él la próxima temporada. Anelka, por su parte, lleva apenas unos meses en el equipo. No obstante, sólo ha contado para Conte en un partido en Serie A y otro en Champions League, ambos saliendo desde el banquillo. Y parece que su aportación al equipo no será mucho mayor en adelante.

Ambas incorporaciones no han conseguido relegar a un segundo plano los otros delanteros que pertenecían al equipo y que ofrecían dudas. De hecho, Fabio Quagliarella es el único punta que ha conseguido hacer sombra a Vucinic. El ex de Nápoles y Udinese ha disputado 18 partidos en Serie A (diez de ellos como titular) y cinco en Champions (dos de inicio). Sin embargo, Quagliarella es el máximo goleador del equipo con once tantos, siete en Liga y nada más y nada menos que cuatro en competición Europea. Aun así, cuando Vucinic ha estado bien físicamente, Conte ha preferido al montenegrino a pesar del buen hacer de Quagliarella.

Por otro lado, Alessandro Matri es el jugador de ataque que probablemente mejor cumple ese perfil de delantero centro goleador. Con 17 partidos en la Serie A y sólo siete de ellos como titular, el italiano ha conseguido seis tantos, mientras que en Europa ha disputado siete partidos y ha marcado dos tantos. De modo que Matri ha aprovechado bien sus minutos, y aun así no ha conseguido ser titular asiduamente ni mucho menos.


Por último, el caso más triste es el de Vincenzo Iaquinta, un jugador que prometía llegar a lo más alto y que no ha contado con un solo minuto en lo que llevamos de temporada. 

Ahora que parece que conseguirá el Scudetto con cierta tranquilidad, más le valdría a Conte dar con el delantero que le asegure ese factor diferencial en ataque de cara a los cuartos de final de la Liga de Campeones. A los italianos les espera el Bayern, club que con Mandzukic y Mario Gómez tiene veinte veces más gol que la Juve.

Pero la situación no puede seguir así por mucho tiempo. Los actuales delanteros del conjunto de Turín son demasiados y parecen asumir el papel de parche. El año que viene llegará Fernando Llorente y a priori el problema del delantero quedará solucionado (aunque eso está por ver, pues el español no es un goleador demoledor). Por suerte, el centro del campo ha salvado los muebles a la Juve esta temporada en más de una ocasión. Vidal es el segundo máximo goleador de los de Conte en Europa con tres goles, y tanto el chileno como Pogba, Marchisio y Pirlo acumulan cinco tantos cada uno en competición doméstica. Ellos y los delanteros titulares/suplentes, todos juntos, son los que están marcando goles. Por ello da escalofríos pensar lo que sería este equipo con un Van Persie, un Falcao o un Jackson Martínez. Basta de mediocridad. La Juventus, en la 2013-2014, debe dar el salto.