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domingo, 21 de abril de 2013

El ejemplo de Granero

He hablado en este blog en más de una ocasión sobre la cantera de Real Madrid y Barcelona. Soy de los que opina que la cuestión no es que el club catalán aproveche mejor la cantera que los blancos, sino que La Masía cuenta en estos momentos con mejores jugadores que La Fábrica y que por lo tanto es normal que más futbolistas del segundo equipo acaben teniendo opciones. 

Siempre he comparado la cantera con un cultivo. Dependiendo de multitud de factores, la cosecha será buena o mala. Por supuesto existen variables que dependen del agricultor, pero muchas otras están sujetas al azar, y cuando el producto final no ha salido bueno, por mucho que lo condimentes su sabor no mejorará.


Pues bien, el Real Madrid lleva años sin tener una cosecha aprovechable para el primer equipo, y se trata del mismo tiempo que el Barcelona lleva recolectando productos envidiables. Así, en el último lustro sólo Mata me parece un jugador que podría haber sido aprovechado en el Santiago Bernabéu, mientras que en el Barcelona jugadores como Busquets o Pedro llegaron, vieron y vencieron. 

Es aquí cuando muchos me dirán que Soldado o Negredo serían titulares en este Real Madrid. Y es ese momento en el que me descojono. Soldado y Negredo son delanteros de nivel muy inferior al de Higuaín o Benzema, y un equipo como el merengue no puede depender de jugadores que no son top (término acuñado por Axel Torres). Imagínense al Real Madrid jugando ante el Borussia Dortmund en las semifinales de la Liga de Campeones con Negredo como titular y Soldado esperando en el banquillo. Asustar, no asustan.


Pues bien, Esteban Granero fue el Negredo y el Soldado de multitud de madridistas durante mucho tiempo. Aficionados merengues pedían su ingreso en el once titular y acusaban de antimadridistas y rompecanteras a todo aquel que se negase a aceptar que Granero tenía un sitio junto a Xabi Alonso. Por suerte, Mourinho no cayó en la trampa y dio a Granero las oportunidades que merecía, ni más ni menos. Pero al canterano le vino grande el Real Madrid y el pasado verano se marchó rumbo a Inglaterra y firmó con el Queen Park Rangers. Muchos pensarían que el Real Madrid había dejado marchar a un crack y que se arrepentiría. Pues bien, Granero es suplente absoluto en un equipo que la próxima jornada consumará su descenso. Si es incapaz de hacerse con un puesto en el once en un club en puestos de descenso en Inglaterra, ¿cómo iba a ser titular en todo un Real Madrid?

 
Creo que muchos aficionados consideran que un jugador debe tener una oportunidad en el primer equipo simplemente por el hecho de ser canterano. Pero se equivocan. Un futbolista podrá jugar en el primer equipo si posee cualidades que así lo acrediten, sea o no canterano. Muchos madridistas criticaron el fichaje de Varane y apuntaron que Mateos, del Real Madrid Castilla, merecía un puesto en el primer equipo por delante del francés. Mateos hoy sigue en el Real Madrid Castilla a la edad de 25 años y tras una temporada discreta en Zaragoza. Varane en cambio es uno de los mejores defensas de Europa. 

De modo que sí, el Barcelona tiene mejor cantera que el Real Madrid. Pero eso es así hoy. Antes no era así. Y dentro de una década puede que tampoco.

martes, 24 de mayo de 2011

Gabi, el Lampard del Zaragoza

Puede parecer oportunista escribir una entrada de blog como esta en un día como hoy, cuando en Zaragoza aún viven la resaca de la celebración por la permanencia de su equipo. Y digo que puede parecer oportunista porque estas líneas van dedicadas a Gabi, el héroe del partido que los maños ganaron al Levante, asegurándose así otro año más entre los más grandes del fútbol español.


Mi compañero de piso, con el que tengo arduos debates futbolísticos, sabe perfectamente la de veces que he destacado a Gabi. Siempre me pareció un jugador vital para un equipo como el Zaragoza y de hecho he apostado por él en todos los comunios en los que he jugado, puesto que se trata de una máquina de hacer puntos. Gabi ha sostenido al equipo defensivamente cuando éste más lo necesitaba, y también ha aportado grandes cosas al ataque maño, logrando un equilibrio difícil de conseguir y convirtiéndose en pieza clave para la ejecución de la transición defensa-ataque.

Gabi es uno de los centrocampistas que escasean en España, país en el que estamos acostumbrados a ver únicamente dos perfiles de futbolistas para el doble pivote. El primero de ellos, el mediocampista puramente defensivo y destructor, que da la bola rápido para que otro la juegue. Y es ahí donde entra el segundo perfil de jugador, aquel que es capaz de distribuir el balón con sentido, apostando por un futbol más asociativo y olvidándose hasta cierto punto de las labores defensivas. Gabi es una combinación de ambos perfiles, a lo que hay que añadir además su capacidad goleadora.


Y es que la llegada que tiene Gabi es una de sus principales características. Cuando agarra el balón y da el pase no duda en continuar la jugada, razón por la cual su cifra goleadora es considerablemente más alta que la de cualquier otro centrocampista perteneciente a un equipo de la parte media-baja de la tabla. Pero además de llegada, también posee un preciso y potente disparo, tal y como puede corroborar Munúa. De hecho, a balón parado es un especialista, tanto lanzando córners como colgando balones al área desde tres cuarto de campo. Si el gol de falta que marcó el sábado lo hubiese transformado Messi, aún estaríamos hablando de él.



No fue casualidad que Gabi jugase durante dos temporadas en un club como el Atlético de Madrid, en el que las exigencias son altas. Por eso, el centrocampista madrileño sabe manejar a la perfección la presión ambiental. Es un jugador al que nunca le supera la situación y sus compañeros los saben. Se trata del perfecto ejemplo de capitán al que el resto de jugadores tratan con respeto y admiración. Nunca se rinde, y eso en un mundo como el de hoy en día ya es mucho.

Probablemente, por sus características, Gabi debería haber probado ya suerte en Inglaterra, donde sin ninguna duda sería titular en al menos diez equipos de la Premier. Además, en el fútbol británico abundan los jugadores con sus características. De hecho, discutiendo sobre la valía de Gabi con mi celebérrimo compañero de piso, un día llegué a decir que Gabi era el Lampard del Zaragoza. Y puede que no exagerara tanto… De nuevo, el contexto determina la situación del futbolista. Si Gabi tuviese 22 años y debutase con un equipo grande sin arrugarse, ¿quién sabe hasta dónde podría llegar? De primeras, yo a día de hoy me lo llevaría a la selección…