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jueves, 2 de abril de 2015

11 conos

11 conos quizá no sea el titular más adecuado para este artículo, porque ni Álvaro Arbeloa es un cono ni yo quisiera a 11 Arbeloas en mi equipo. Pero 11 conos es la única forma que se me ocurre de expresar lo que transmite el salmantino, en contraste con jugadores con seguramente más calidad, pero también con menos franqueza, valor y, en definitiva, cojones.

Porque hay que tenerlos muy grandes para enfrentarse al capitán del Real Madrid, a uno de los colectivos periodísticos más influyentes de Europa y a su correspondiente atajo de crédulos lectores/oyentes/internaturas/televidentes, y salir vivo. Tocado, pero vivo. Y es que para hablar de este tema es difícil esquivar conceptos como mourinhismo o casillismo. Ya me gustaría. Esas trincheras me recuerdan al típico rojo y facha que lanzamos cuando hablamos de política. Pero es inevitable que cuando Arbeloa habla con la sinceridad con la que lo hizo ayer en El Chiringuito, se contraponga su imagen a la de Casillas, y que desde ese mal llamado frente, por alusiones, se ataque a Arbeloa.



No nos vamos a engañar. Arbeloa es un jugador sin nivel para jugar a día de hoy en el Real Madrid. Lleva años por debajo del mínimo exigible y yo ya lo auguraba en 2012 cuando tras pasar a jugar Sergio Ramos de central y tener el puesto de lateral derecho para él sólo, mostraba serias lagunas defensivas y ofensivas. De hecho, su mejor año fue cuando competía con Ramos en esa posición y se mostraba más serio, centrado, sobrio y seguro que el sevillano.

¿Qué ha hecho entonces Arbeloa para aguantar tanto tiempo en el Real Madrid? Pues lo contrario de lo que se suele hacer en estos casos. Alejarse de la prensa, criticarla duramente en más de una ocasión, y ofrecer a cada entrenador y a cada aficionado que pudiese apreciarlo honestidad, esfuerzo y pasión. Estos valores han pesado tanto que ni la campaña perfectamente orquestada desde Mediaset o Prisa ha conseguido acabar con él. Ha sabido convertirse en un activo para el equipo sabiéndose suplente, y ha aportado palabras de ánimo, arengas, optimismo y carácter ejerciendo con la autoridad del capitán que a día de hoy Íker Casillas no tiene y con la que Ramos coquetea de vez en cuando.




Arbeloa es el Marco Materazzi del Real Madrid, asumiendo la suplencia durante mucho tiempo como uno más, apartándose con elegancia y sin armar jaleo. Jose Mourinho, del que habla maravillas, lo relegó al banquillo en la recta final de su último año en el Real Madrid y desde el duro banco ha vivido cada partido vibrando, saltando, en pie. Nunca cabizbajo ni serio. Evitando ir a llorar al periodista de turno para que le defienda con un artículo o una pieza. Se ha ganado al madridismo desde esa actitud y son muchos los defensores de Casillas que lo valoran y aprecian.

No quiero 11 conos en mi equipo, pero Dios mío, qué necesarios son. Casi todos coincidimos en que el tiempo de Arbeloa en la plantilla del Real Madrid se ha acabado, mucho más con el fichaje de Danilo. Pero desde la venta de Fernando Redondo, jamás cometería Florentino Pérez un error tan grande que alejando a Arbeloa del club. El presidente merengue ha defendido siempre que en los cargos directivos el madridismo debe imperar. Y fuera del equipo, pero cerca del césped, debe continuar Arbeloa. Criticando lo que se hace mal, gritando para que se haga bien y recompensando con un abrazo sincero cuando se cumplan objetivos. Quizá 11 conos no. Pero este, que dure toda la vida.

jueves, 20 de junio de 2013

Mi once de la Liga 2012-2013

Valorar qué once fue el mejor de la Liga es, de primeras, injusto. Para empezar, puede que diez delanteros hiciesen mejor temporada que un lateral zurdo (por ejemplo), pero el hecho de diseñar un esquema (yo he apostado por el 4-3-3) ya obliga a ni siquiera nombrar al séptimo mejor delantero de la competición, que probablemente haya hecho un temporadón, y en cambio nos hace meter en el equipo a un lateral que quizá no haya destacado sobremanera. De modo que no elegiré a los once mejores jugadores de la competición, sino al mejor jugador de la Liga en su posición, partiendo de que existen once posiciones más o menos distintas.

Para ello he realizado una preselección con los cinco jugadores que a mi entender, lo hicieron mejor en Liga. Y debo realizar aquí tres aclaraciones. La primera de ellas es que únicamente valoraré la competición liguera. La segunda, que sólo tendré en cuenta esta temporada, independientemente de los éxitos que un jugador haya alcanzado en el pasado. Así, Xavi, que es un crack y que ha realizado una buena temporada general con el Barcelona, no entra en mi equipo ya que en Liga normalmente ha sido suplente. Por ultimo, en mi once tengo en cuenta lo que un jugador puede llegar a dar y lo que, por otro lado, ha dado a lo largo de esta temporada. Así, aunque Benzema o Higuaín hayan alcanzado una cifra final de goles aceptable y aunque, por supuesto, ambos sean grandes jugadores, considero que no han ofrecido ni la mitad de su potencial, de modo que tampoco entrarán en mi equipo. Así, a pesar de que Real Madrid y Barcelona quedaron segundo y primero respectivamente, muchos de sus jugadores no aparecen en mi once debido al gran número de rotaciones que hubo en ambos equipos y también a que muchos de sus jugadores no han completado su mejor temporada.

También he de señalar que es posible que algún jugador no aparezca en su posición exacta sobre el campo ya que he intentado agrupar todos los sistemas de todos los equipos de la Liga en un 4-3-3. Así, la posición de un segundo punta quizá pase a ser la de extremo izquierdo, mientras que centrocampista ofensivo puede convertirse en interior. Eso sí, mi sistema no es un 4-3-3 al uso, sino un esquema más parecido al del Barcelona, con un interior con más responsabilidad defensiva (Xavi) y otro relativamente liberado en esas funciones (Iniesta).

Sin más, este es el once que he seleccionado, como dije antes, con el mejor jugador de la Liga en cada una de estas posiciones. Entre paréntesis, el que sería suplente de dicho futbolista, es decir, el segundo mejor jugador de la competición en dicho puesto.

---------------------------------Courtois-------------------------------------------
                                     (Willy Caballero)
Carlos Martínez---Varane----------Íñigo Martínez----Jordi Alba
(Jesús Gámez)      (Miranda)          (Ricardo Costa)    (Filipe Luis)
---------------------------------Javi Fuego----------------------------------------
                                             (Iturra)
-----------------------------------------------------Illarramendi-------------------
                                                                     (Kondogbia)
-------------------------Arda Turan------------------------------------------------
                                    (Iniesta)
-----Vela------------------------------------------------------------Ronaldo-----
     (Ebert)                                                                             (Piti)
---------------------------------------Messi------------------------------------------
                                              (Agirretxe)

Portero: Courtois (Atlético de Madrid). Zamora de la Liga, seguro por alto y brillante en sus estiradas. Poco más que añadir para un portero que en su segundo año en España ha mejorado notablemente, dando lugar a que en el Calderón nadie eche de menos a De Gea. Willy Caballero, tras una temporada fantástica con el Málaga consiguiendo muchos puntos con sus paradas, también entra en el equipo a la espera de que Sabella decida hacer lo mismo en la selección argentina. A las puertas de este once quedan porteros como Andrés, Víctor Valdés o Beto, que también completaron un buen año.

Lateral derecho: Carlos Martínez (Real Sociedad). Tras varias temporadas con altibajos, el jugador donostiarra se destapó como uno de los mejores laterales de nuestro país. Incansable, se incorporó al ataque innumerables veces recuperando la posición con rapidez e inteligencia táctica. Ha sido un pilar básico en la exitosa temporada de la Real. Jesús Gámez se queda en el banquillo tras otro año a un alto nivel, confirmando que Del Bosque padece algún tipo de ceguera ya que ni él ni Carlos Martínez han sido convocados con España. La temporada de Rukavina también fue muy destacable, y en menor medida, la de Coke o Joao Pereira.


Central derecho: Varane (Real Madrid). En un torneo en el que no han proliferado los centrales fiables, Varane no sólo se ha hecho con el puesto en el equipo con más presión de España, sino que ha desbancado a grandes jugadores como Pepe o Albiol. El francés siempre cumplió, tanto de central como de lateral derecho. Asimismo, Miranda completó una temporada formidable en el Atlético de Madrid, asfixiando a los delanteros rivales y haciendo valer su poderío en el juego aéreo. Arribas, Gálvez o Mikel González también destacaron.

Central izquierdo: Íñigo Martínez (Real Sociedad). El año de su confirmación. Demostró que España tiene central zurdo para rato y que la pareja Piqué-Ramos no durará mucho en la selección Española. Brillante en la salida de balón y contundente en defensa. Ricardo Costa será su suplente en este once tras una temporada en la que asumió los galones de un decepcionante Rami y en la que terminó formando dupla con Mathieu, ambos haciéndolo muy bien. Además, el portugués tiene gol a balón parado. Álvaro González, Welligton y Héctor Moreno, entre los cinco mejores.

Lateral izquierdo: Jordi Alba (Barcelona). El correcaminos de la banda culé, rinde arriba y abajo con pundonor y calidad. Cuando no jugó el Barcelona lo notó y eso dice mucho de un lateral zurdo. Filipe Luis estuvo cerca de su nivel pero Alba fue mejor. Abraham, De la Bella y Siqueira podrían formar parte también de este once.

Centrocampista defensivo: Javi Fuego (Rayo Vallecano). Cuando jugó como único mediocentro en el 4-1-4-1 de Paco Jémez cumplió, y cuando jugó con Trashorras en doble pivote se salió. Es el hombre que mantiene los atrevidos esquemas de juego del técnico del Rayo. Juega la bola con cabeza y se incrusta entre los centrales cuando es necesario. Un crack que llega a Valencia a ocupar el sitio de Albelda. Palabras mayores. Iturra se salió en el Málaga también, con entrega, lucha, movilidad e inteligencia. A este lo disfrutarán en Granada. Por último, Parejo, el ‘Gato’ Silva y Gabi fueron básicos para sus equipos.


Centrocampista ofensivo: Illarramendi (Real Sociedad). El pulmón de la Real Sociedad. El equipo comenzó su temporadón cuando Illarramendi empezó a aparecer. Atrás, alante, con el balón en los pies, en corto, en largo… El vasco es el próximo Xabi Alonso y será la base de la selección dentro de unos años. Kondogbia lideró al Sevilla en una temporada complicado en su primer año en España, de modo que se ha ganado el puesto de suplente de Illarramendi. Koke, Trashorras y Modric, en el top 5.

Mediapunta: Arda Turan (Atlético de Madrid). Otro jugador que podrá decir que explotó en la temporada 2012-2013. Trabajó para el equipo y con el balón en los pies fue una delicia. Participó activamente en las jugadas de ataque del Atlético y es uno de los jugadores clave en la tercera plaza que ha conseguido el club colchonero. Iniesta sale desde el banquillo, lo que dice mucho de Arda. Óscar, Brahimi e Isco completaron un buen año.

Extremo derecho: Vela (Real Sociedad). Otro jugador de la Real en el once. El alma del equipo arriba. Goles, asistencia, regates, trabajo… Vela es probablemente el mejor jugador del equipo y de su buen hacer dependerá el papel que la Real realice en Liga de Campeones. Ebert, tras su bestial primera vuelta, en el banquillo. Navas, Augusto Fernández y Lass fueron jugadores clave.


Extremo izquierdo: Ronaldo (Real Madrid). Su cifra de goles lo dice todo, así como su enorme influencia en el equipo. Como Messi, su puesto en este once es indiscutible. Piti, tras una espectacular temporada marcando más de quince goles con un equipo como el Rayo, suplente de lujo. Gio, Pabón y Diego Costa destacaron en una posición atestada de buenos jugadores.

Delantero: Messi (Barcelona). Es el mejor jugador del mundo y lo demuestra, de modo que poco más que decir. Dudé enormemente entre Falcao y Agirretxe como suplente del argentino, pero me decidí finalmente por el vasco ya que su evolución ha sido espectacular, mayor que la de Falcao en mi opinión. Jugadores como Soldado, Negredo o Rubén Castro entran en este top 6, del que se quedan fuera multitud de buenos futbolistas.

domingo, 21 de abril de 2013

El ejemplo de Granero

He hablado en este blog en más de una ocasión sobre la cantera de Real Madrid y Barcelona. Soy de los que opina que la cuestión no es que el club catalán aproveche mejor la cantera que los blancos, sino que La Masía cuenta en estos momentos con mejores jugadores que La Fábrica y que por lo tanto es normal que más futbolistas del segundo equipo acaben teniendo opciones. 

Siempre he comparado la cantera con un cultivo. Dependiendo de multitud de factores, la cosecha será buena o mala. Por supuesto existen variables que dependen del agricultor, pero muchas otras están sujetas al azar, y cuando el producto final no ha salido bueno, por mucho que lo condimentes su sabor no mejorará.


Pues bien, el Real Madrid lleva años sin tener una cosecha aprovechable para el primer equipo, y se trata del mismo tiempo que el Barcelona lleva recolectando productos envidiables. Así, en el último lustro sólo Mata me parece un jugador que podría haber sido aprovechado en el Santiago Bernabéu, mientras que en el Barcelona jugadores como Busquets o Pedro llegaron, vieron y vencieron. 

Es aquí cuando muchos me dirán que Soldado o Negredo serían titulares en este Real Madrid. Y es ese momento en el que me descojono. Soldado y Negredo son delanteros de nivel muy inferior al de Higuaín o Benzema, y un equipo como el merengue no puede depender de jugadores que no son top (término acuñado por Axel Torres). Imagínense al Real Madrid jugando ante el Borussia Dortmund en las semifinales de la Liga de Campeones con Negredo como titular y Soldado esperando en el banquillo. Asustar, no asustan.


Pues bien, Esteban Granero fue el Negredo y el Soldado de multitud de madridistas durante mucho tiempo. Aficionados merengues pedían su ingreso en el once titular y acusaban de antimadridistas y rompecanteras a todo aquel que se negase a aceptar que Granero tenía un sitio junto a Xabi Alonso. Por suerte, Mourinho no cayó en la trampa y dio a Granero las oportunidades que merecía, ni más ni menos. Pero al canterano le vino grande el Real Madrid y el pasado verano se marchó rumbo a Inglaterra y firmó con el Queen Park Rangers. Muchos pensarían que el Real Madrid había dejado marchar a un crack y que se arrepentiría. Pues bien, Granero es suplente absoluto en un equipo que la próxima jornada consumará su descenso. Si es incapaz de hacerse con un puesto en el once en un club en puestos de descenso en Inglaterra, ¿cómo iba a ser titular en todo un Real Madrid?

 
Creo que muchos aficionados consideran que un jugador debe tener una oportunidad en el primer equipo simplemente por el hecho de ser canterano. Pero se equivocan. Un futbolista podrá jugar en el primer equipo si posee cualidades que así lo acrediten, sea o no canterano. Muchos madridistas criticaron el fichaje de Varane y apuntaron que Mateos, del Real Madrid Castilla, merecía un puesto en el primer equipo por delante del francés. Mateos hoy sigue en el Real Madrid Castilla a la edad de 25 años y tras una temporada discreta en Zaragoza. Varane en cambio es uno de los mejores defensas de Europa. 

De modo que sí, el Barcelona tiene mejor cantera que el Real Madrid. Pero eso es así hoy. Antes no era así. Y dentro de una década puede que tampoco.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Delboscadas

Dudaba entre titular este post “delboscadas” o “delbosquinhas”. Finalmente me he decidido por el primer término. Más español, ¿no creéis?. En cualquier caso ambas palabras (inventadas por un servidor) pueden valer. Una delboscada es una decisión de Del Bosque inentendible y completamente absurda. Ya, ya veo que estáis echándoos las manos a la cabeza. “Hemos ganado un Mundial y una Eurocopa con él", argumentaréis. Pero dejad que me explique.


La mayor (y quizá la única) virtud de Del Bosque es crear grupo. Es el rey haciendo piña y en el trato con sus jugadores. Además, su estilo pausado y pacífico resta presión al equipo, algo de un valor inmenso para todo un campeón del mundo. Vale. 

Sin embargo, tácticamente y en la toma de decisiones, Del Bosque es un entrenador mediocre. El injustificadamente inamovible doble pivote Xabi Alonso-Busquets o la apuesta descerebrada por jugar con un falso delantero son ejemplos que desquician por su incoherencia, a pesar de los resultados. En mi opinión el fin no justifica los medios y este tipo de cosas tienen un nombre. Delboscadas. Ya en su etapa en el Real Madrid el técnico salmantino abandonó tácticamente al equipo de manera descarada, algo que se apreciaba en el Santiago Bernabéu y en Ottawa, Canadá. 

Este perfil de entrenador, no obstante, funciona a las mil maravillas cuando cuentas con jugadores de primer nivel que conocen a la perfección su trabajo, como sucede en la selección o en aquel Real Madrid. Sin esa infraestructura, las delboscadas se imponen y el equipo sale perjudicado. El Besiktas lo sufrió y destituyó a Del Bosque cuando el equipo estaba eliminado en la Copa de Turquía, fuera de la antigua Copa de la UEFA y a 14 puntos del líder (el Fenerbache, por aquel entonces) en la liga turca. 

 
Puede que hoy España avasalle a Uruguay (lo dudo mucho, Del Bosque está siendo incapaz de concienciar a sus jugadores de la importancia de los partidos amistosos). Puede que ganemos el Mundial en Brasil y que Del Bosque sea adorado por nuestros hijos y nietos. Pero yo no soy oportunista y hay cosas que no me convencen y que seguiré criticando. La última, además de no convocar a Michu (increíble) es la de apostar por Mario Suárez (a día de hoy suplente en el Atlético) por encima de Arteta, Gabi (titulares indiscutibles e indispensables en sus respectivos equipos), Javi García o Javi Martínez. Unos dirán que Del Bosque sabe lo que hace. Yo digo que delboscada.

viernes, 12 de octubre de 2012

Lo que Mourinho no puede hacer

Toca fin de semana de partidos internacionales y entre el Rusia-Portugal, el partido de transistor de España o el apasionante Argentina-Venezuela apenas queda espacio para hablar de la actualidad de los clubes. Sin embargo, Mourinho ha aprovechado este parón para conceder una de las escasas entrevistas con las que nos suele sorprender una vez iniciada la temporada. En esta ocasión ha sido el diario portugués A Bola el que la ha conseguido, y en dicha entrevista encontramos jugosas declaraciones. 

Y es que Mourinho se ha atrevido a decir que Ronaldo no sólo es mejor que Messi en este planeta, sino en todo el universo. Puede que estas palabras ayuden a difuminar la tristeza de Ronaldo, pero lo realmente transcendente es la corriente de declaraciones que critican a Mourinho por ensalzar al jugador del Real Madrid por encima de Messi. Al parecer Iniesta tiene licencia para afirmar que Valdés es el número uno pero Mourinho no puede hacer uso de su libertad para decir lo que piensa.




Al igual que no tiene derecho a abroncar a sus jugadores. Casillas no está en buen estado de forma y Özil ha comenzado la temporada arrastrándose por el campo. No obstante, si el técnico luso los abronca, Sergio Ramos decide solidarizarse con el turco y los medios se encargan de lapidar a Mourinho por su falta de tacto. Sin embargo, entrenadores como Jiménez, Mendilibar o Bielsa pueden exigir más a sus futbolistas y criticar sus actuaciones sin que una corriente popular los cuestione y desacredite.

Tampoco puede Jose Mourinho, por supuesto, hablar de árbitros. Y si lo hace se le tilda de llorón y quejica. Sin embargo los clubes pequeños se pueden quejar de ser perjudicados y Tito Vilanova tiene licencia para dar la puntilla a cada árbitro español que le incomoda. Pero sólo Mourinho es acusado de buscar excusas.




En definitiva, Mourinho no tiene permiso para opinar sobre el mejor jugador del mundo, no puede arengar a sus propios futbolistas y ni mucho menos está autorizado para hablar de los árbitros.

Por supuesto, el portugués ha cometido errores enormes, tanto a nivel futbolístico como dialéctico. Sin embargo da la sensación de que cada vez que Mourinho abre la boca media Liga se refugia en las trincheras y se defiende de sus balas verbales, en muchos casos imaginarias. No permitamos que Mourinho raje de la Selección, mienta en ruedas de prensa o se muestre soberbio y altivo. No le demos un trato diferencial al portugués otorgándole beneficios y privilegios. Pero tampoco afilemos el cuchillo cada vez que sus palabras no sigan la línea de lo políticamente correcto. Porque como afirma Félix de Azúa en una entrevista a la magnífica revista Jotdown, “lo políticamente correcto es el fascismo contemporáneo”.

sábado, 7 de julio de 2012

La injusticia de los filiales

La temporada que viene, Real Madrid y Barcelona no sólo medirán sus fuerzas en Primera división (y posiblemente en Copa y Liga de Campeones), sino que también lucharán por convertirse en el mejor equipo filial de España. Barcelona B y Real Madrid Castilla extenderán el clásico del fútbol español a la categoría de plata. Es atractivo, lo sé. Pero también es sumamente injusto. Y me explico.


En ninguna otra liga importante de Europa los filiales de los equipos de primer nivel pueden competir con los primeros equipos de otras ciudades. La argumentación es sencilla. Si un equipo tiene la posibilidad de curtir a su filial en competición al más alto nivel (como es Segunda o Segunda B), las posibilidades de que los futbolistas de ese filial sean válidos o al menos reporten beneficios a los equipos a los que pertenecen serán mayores. Esto, a su vez, provoca que los equipos que están en la élite tengan más posibilidades de seguir en ella ya que poseen una base en forma de filial compitiendo en la categoría de plata y de bronce. Simplificando, los equipos que poseen filiales en alta competición tienen más posibilidades de continuar en la élite. Si el Espanyol tiene al Espanyol B en Segunda B, y por cualquier motivo desciende a Segunda, el impulso que le dará el hecho de que sus canteranos estén compitiendo en la categoría de bronce será un plus a la hora de luchar por volver a Primera.

Pero esa no es la única razón por la que este sistema de competición me parece ridículo. El hecho de que los filiales puedan ascender incluso a Segunda división provoca que el primer equipo de una ciudad humilde tenga menos posibilidades de llegar a la élite, ya que no sólo compite contra las dificultades que conlleva ascender, sino que además debe pelear contra equipos filiales con jugadores hipermotivados por demostrar que pueden jugar en el primer equipo, pero sin el bonito apoyo de la afición de una ciudad entera detrás.


Resulta absurdo que equipos que se están jugando la supervivencia en el fútbol se vean perjudicados por filiales cuya única motivación debería ser la formación de sus jóvenes jugadores. Y para conseguir ese objetivo no es necesario competir en Segunda, Segunda B o Tercera, sino que basta con crear una liga de filiales al estilo de la que existe en la Premier League. Allí se creó la llamada Liga de Reservas en la que compiten los segundos equipos de los conjuntos anglogaleses (recordemos que los equipos de Gales también juegan en la Premier). Así, cada fin de semana juegan el Arsenal o el Chelsea en la Premier, y al mismo tiempo los jugadores descartados y las jóvenes promesas disputan su partido en la Liga de Reservas. Esto ayuda a formar a los jóvenes, que adquieren ritmo de competición, y también provoca que los jugadores descartados que no cuentan para el primer equipo se fogueen y no pierdan su estado de forma, pudiendo así intervenir en el primer equipo en cualquier momento si así lo ve conveniente el entrenador.

En mi opinión, todo son ventajas en el formato de Inglaterra y Gales y todo son inconvenientes en el modelo español. Lugo, Móstoles o Alicante deben ser siempre más importantes que el Deportivo de la Coruña B, el Sevilla Atlético o el Villarreal B. Si así fuese todos saldríamos ganando. Todos menos los grandes. Y ahí es donde está el dilema.

miércoles, 11 de abril de 2012

La oportunidad que Arbeloa ha desaprovechado

Un equipo como el Real Madrid, que ha contado en sus filas con emblemas como Juanito o Raúl, siempre ha valorado enormemente factores tales como la garra, la lucha, el esfuerzo y la capacidad o la capacidad de sufrimiento. Todas estas facultades están en Arbeloa.

Sin embargo, un futbolista que vive principalmente de esas características debe ser consciente de que la calidad pocas veces le va a salvar si se estanca o si su estado de forma de bajo. Esto también le ha sucedido a Arbeloa.




Durante años, el defensor salmantino ha estado buscando un puesto en el once titular del equipo en el que se crió. En su primera etapa como merengue no lo consiguió, razón por la cual se vio obligado a emigrar a La Coruña y, años más tarde, a Liverpool. Allí se hizo un hombre futbolísticamente hablando y se ganó volver al Bernabéu de la mano de Florentino Pérez. Pero tampoco consiguió ser un hombre básico en el equipo a pesar de su entrega y valía.

Sergio Ramos era su principal problema. Con el de Camas ocupando el lateral diestro, las opciones de Arbeloa se resumían a esporádicas apariciones en su puesto natural y a algún que otro partido como lateral izquierdo. Y eso que cuando jugaba convencía y mostraba facultades para ser titular. De hecho Mourinho siempre ha valorado mucho sus características.

Pero este año todo cambió. La lesión de Carvalho propició que Ramos pasase a jugar de central junto a Pepe, puesto en el que se ha consolidado. Así, Arbeloa tenía vía libre para ocupar el lateral derecho. Era su oportunidad. Y decir que no ha sabido aprovecharla es decir poco. 




Arbeloa ha mostrado un nivel de juego inaceptable para un equipo como el Real Madrid. Los balones aéreos cruzados conseguían que el delantero le ganase la espalda siempre, de modo que tres goles de los últimos cinco partidos han sido culpa suya. Ha mostrado una falta de concentración impropia en él y ha estado fallón en el pase, tan intranscendente en ataque como frágil en defensa. Parece que incluso ha dejado de centrar bien, algo en lo que siempre superó a Sergio Ramos.

No sería una exageración afirmar que una parte de culpa de que al Real Madrid se le esté escapando la Liga la tiene Arbeloa. Quedan pocos partidos, los más importantes de la temporada, y da miedo pensar que Arbeloa tiene que enfrentarse a Messi o Ribery dentro de muy poco. Quizá vaya siendo hora de que Ramos vuelva al lateral y de que Varane demuestre que él es presente y futuro del Real Madrid. Arbeloa parece que ya sólo es pasado.

viernes, 20 de enero de 2012

Las razones de Mourinho

La derrota que sufrió el Real Madrid ante el Barcelona por 1-2 ha desencadenado multitud de opiniones al respecto. Son muchos los que critican el planteamiento de Mourinho, alegando que el club blanco no se puede permitir jugar a la defensiva en su propio campo. Esta argumentación, que ha corrido por todos los medios de comunicación de manera generalizada (tanto en Madrid como en Barcelona) puede contar con algo de razón, pero desde mi punto de vista, se trata de una teoría hipócrita y demagoga.

Está claro que el Real Madrid no puede jugar de ese modo ante un equipo inferior. Pero olvidamos que el Barcelona es posiblemente el mejor equipo que muchos de nosotros hemos visto en toda nuestra vida. Nos olvidamos de que Busquets, Xavi e Iniesta forman un tridente en el centro del campo difícil de igualar. Si estos tres tíos están en plena forma, considero que es IMPOSIBLE quitarle el balón al conjunto blaugrana.

Me encantaría ver en el banquillo del Real Madrid a los mismos que critican a Mourinho. Pagaría por contemplar cómo juega esa gente ante el Barcelona. ¿Saldrían con Xabi Alonso y con Sahin en el centro del campo? ¿Se sentirían orgullosos al encajar una previsible goleada? ¿Hay que recordar que el Real Madrid ya jugó al ataque contra el Barcelona y que ya perdió, también de forma estrepitosa? Oigo que es un delito cambiar la forma de jugar y parece que el Barcelona lleva jugando así toda la vida. Por suerte he visto jugar al Barcelona con Van Gaal, Serra Ferrer o Rexach de manera lamentable. ¿Critican los puristas del fútbol que defienden no cambiar nunca de estilo la forma con la que jugaba el Barcelona esos años? ¿Se podría decir que el Barcelona también ha cambiado de estilo en determinados momentos? El contexto lo es todo.


Creo que el Real Madrid sólo debe preocuparse a día de hoy de ganar al Barcelona, no de la imagen que dé. Nos encontramos en un contexto futbolístico histórico en el que la superioridad del Barcelona con el balón ha superado todas las cotas imaginables. Su estilo de juego se encuentra además en el ADN de sus jugadores y para colmo tienen a Messi. Por eso defiendo los planteamientos de Mourinho. El Real Madrid cuenta con cinco puntos de ventaja sobre el Barcelona en Liga, jugando un muy buen fútbol, y además en Copa aún queda la vuelta. Que nadie lo olvide. Aún queda la vuelta. Y hablamos del Real Madrid. Si el Real Madrid le gana la Liga al Barcelona será un éxito increíble. Inconcebible con otros técnicos.


Para terminar, os invito a leer una parte del artículo de Antonio Agredano en Diarios de Fútbol. Pienso que acierta completamente a la hora de exponer sus argumentos a favor del sistema que Mourinho desplegó ante el Barcelona.

“La pregunta es si el Real Madrid quiere jugar así, si necesita un técnico con este perfil. Yo creo que sí, por una razón: la superioridad del Barcelona ahora es tan desquiciante que ponernos estupendos y hermosos sobre el césped sólo nos llevaría a la desesperación. Los fines imposibles conducen a la melancolía. De nada le sirve al Madrid jugar bonito frente al Granada o al Ajax si diez días después el Barcelona te va a borrar del mapa. El Madrid necesita títulos, necesita ganar, ser más regular, entregarse, sobremotivarse, para quitarse de una vez de encima la pegajosa sombra del Barcelona. Y para eso Mourinho es el técnico ideal, por más que pese a los gourmets del balón. Por más fácil que le ponga el trabajo a los periodistas, como juncos mecidos por el viento, en las derrotas”.

“Este equipo necesita la paciencia que no se le está dando. Si el aficionado quiere espectáculo, que se haga del Barça. Que queme las camisetas de Zidane y se haga fotos para el Facebook en Canaletas. Sólo el equipo de Guardiola ha logrado unir vistosidad y eficacia en los últimos años. Su juego pasará a la historia de este deporte. El madridismo necesita otra cosa, por el momento”.

lunes, 24 de octubre de 2011

Carvajal ‘elquenuncasecansa’

Tiene varios jugadores el Real Madrid Castilla que pueden aportar cosas interesantes al primer equipo merengue. Nacho es el típico central aguerrido nacido en Valdebebas; Jessé es puro desequilibrio; Óscar Planos tiene pinta de llegar a ser un jugador muy importante gracias a su polifucionalidad en el ataque; Juanfran aporta técnica, rapidez e inteligencia desde la banda derecha; mientras que Morata y Joselu podrían ser los delanteros titulares de más de un equipo de Primera división.

Sin embargo, el jugador de la cantera madridista que veo con más opciones de formar parte activa del primer equipo es Carvajal. O al menos debería serlo. Las buenas actuaciones que está protagonizando Sergio Ramos como central (posición en la que a mí personalmente no me termina de convencer, sobre todo cuando algunas de sus locuras se junten con las de Pepe en el eje de la zaga) deja un hueco libre para este incombustible lateral derecho. Los problemas físicos que está teniendo Carvalho, unido a la juventud de Varane y la escasa confianza con la que cuenta Albiol, puede provocar que el de Camas se consolide como central, siendo Arbeloa el único jugador de la primera plantilla capacitado para jugar en el lateral derecho.





Por eso, Carvajal debe formar parte del conjunto que dirige Mourinho cuanto antes. De hecho, pienso que está capacitado para disputarle el puesto a Arbeloa, que es un jugador con mucho oficio pero con un recorrido por banda insuficiente, sobre todo cuando el Real Madrid se enfrente a un rival inferior.

Hay una palabra que define perfectamente a Carvajal. Intensidad. El de Leganés es un jugador que trabaja durante los 90 minutos de partido. Sube y baja la banda con velocidad y potencia, y además cuenta con inteligencia a la hora de pasar la bola. En defensa se muestra muy seguro y es un lateral difícil desbordar. Quizá únicamente le falte mejorar tácticamente y centrar con mayor precisión cuando llega a la línea de fondo. Por lo demás, está preparado para jugar partidos de relativa importancia en Primera división con el Real Madrid, y estoy seguro de que en varios equipos punteros de Europa tendría ya un hueco en el once.






La jugada con la que nos ha deleitó ayer en el partido ante el Sanse fue espectacular. Corría el minuto 86 de partido y Carvajal tuvo fuerzas para recorrerse todo el campo y asistir en el área rival a Denis para que este marcarse el 3-0 para los blancos. Cuando Mourinho vea esa acción debe plantearse dar un paso adelante con este chaval. Y es que no es casualidad que sus compañeros le apoden ‘elquenuncasecansa’.

martes, 9 de agosto de 2011

El acierto de Del Corral con Gabi Milito

Hace unos días Gabi Milito fue presentado como nuevo jugador de Independiente. El veterano central argentino vuelve su país natal tras ocho años en el fútbol español. Debutó en nuestra Liga en las filas del Zaragoza, equipo con el que demostró sus grandes cualidades como central. Las magnificas temporadas que realizó en la capital maña propiciaron que grandes equipos de Europa se fijasen en él. Finalmente fue el Barcelona el que consiguió hacerse con sus servicios por 20,5 millones de euros. 


El fichaje de Milito por los culés se vio por aquel entonces como una bofetada al Real Madrid. Los Servicios Médicos del club, con Alfonso del Corral a la cabeza, habían desestimado cuatro años antes su incorporación debido a unos problemas que presentaba en su rodilla derecha, y que incrementaban de manera notable el riesgo de sufrir una lesión. Este hecho, con el que el Real Madrid tenía poco que ganar y mucho que perder, fue muy criticado.

Y aún más cuando Milito completó cuatro buenas temporadas con el Zaragoza sin atravesar problema físico alguno de importancia. Los ataques contra el equipo merengue subieron de tono y cada enfrentamiento entre Zaragoza y Real Madrid era visto como una especie de venganza. Una demostración de que el argentino podía jugar sin problemas y una oportunidad para que los más escépticos acusasen los servicios médicos del club blanco de renunciar a su fichaje por oscuros motivos.


Ahora Milito se marcha del Barcelona. Vuelve al equipo de toda su vida y parece que lo hace por la puerta grande. Pero si miramos su carné de identidad nos damos cuenta de que algo falla. ¡Apenas tiene 30 años! La edad perfecta para un defensa central consolidado en Primera División. En condiciones normales debería seguir jugando cinco años más al máximo nivel. 

Pero nos olvidamos de que Milito ha pasado más de un año alejado de los terrenos de juego debido a que, por desgracia, su famosa rodilla derecha no aguantó más. Con anterioridad había tenido problemas en la izquierda, pero fue su pierna diestra la que acabó con su carrera. Su vuelta a los terrenos de juego se calificó como algo milagroso y meritorio, pero Milito no volvió a ser el mismo. En el Barcelona no logró encontrar la regularidad y, a pesar de que este verano fue titular con Argentina en la Copa de América, el torneo que realizó puede ser calificado como lamentable. Además, Guardiola había perdido la confianza en él desde mucho meses atrás.



Milito ya no cuenta con esa chispa que le hizo triunfar en Zaragoza. No tiene potencia alguna ni velocidad en los giros, algo muy importante en un central de sus características. Le cuesta mucho cambiar la dirección en carrera y ha perdido la confianza en el pase. 

El caso es que Del Corral tenía razón. Y el Real Madrid hizo muy bien en respetar la opinión del jefe de sus Servicios Médicos, a pesar de las críticas que se arriesgó a recibir y que de hecho, recibió. En el panorama futbolístico existen jugadores con tendencia a lesionarse, y a día de hoy, confiar en un futbolista así para jugar al máximo nivel es un riesgo que los clubes no se deben permitir. El Barcelona puede dar fe de ello, puesto que le salieron muy caros aquellos 20,5 millones de euros.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Paseo hasta la peluquería

Llevaba casi tres meses sin pelarme. Mi padre no soportaba verme ni un día más con, según él, “esas melenas”. Para mí, “esas melenas” conforman un complejo conjunto escrupulosamente colocado que debe dar la sensación de que, sin apenas peinarme, voy más o menos bien. Y es que siempre he pensado que lo que está perfectamente planeado debe parecer espontáneo.

El caso es que esta tarde fui a cortarme el pelo. Y durante el camino hasta la peluquería, unos quince minutos, me puse a pensar en temas sobre los que podría hablar hoy en mi blog. Normalmente, ese corto espacio de tiempo lo dedico a planear cómo decirle al peluquero que ha de cortarme lo justo como para que no se noten mis incipientes entradas. Pero él suele hacer lo que le viene en gana, por lo que en vez de preocuparme por mi escasez de pelo dediqué todo el poder de mi mente a escoger un tema futbolístico no relacionado con el Barcelona-Real Madrid. 

Y decidí que el espectro de temas sobre los que elegir uno debía verse reducido en este punto ya que no consideraba conveniente hablar sobre las circunstancias en las que el Barcelona logró ayer el pase a la final de Wembley. No quería acordarme de dos arbitrajes más que dudosos, ni del gol anulado más extraño que he visto en toda mi insípida e insustancial vida. Tampoco quería escribir sobre el hecho de que el señor De Bleeckere pitara la gran de mayoría de faltas por balones divididos y disputados en igualdad de condiciones a favor del Barcelona. Y es que al menos cuatro contras madridistas que se iniciaban en tres cuartos de campo fueron desbaratadas por el árbitro, que consideraba que un robo limpio de Di María, Ronaldo o Kaká debía ser, forzosamente, ilegal. Aún recuerdo un balón perdido por Piqué ante el acoso de Di María. El argentino le robó el esférico y lo envió a Ronaldo, que encaraba la portería sólo aunque un poco esquinado. Pero De Bleeckere ya había hecho sonar su silbato por una falta que hizo reír incluso a Sergio Sauca.





Aun así, yo no quería hablar de esto. Simplemente llegué a la peluquería y me senté buscando en un tema de actualidad deportiva al que meter mano. De pronto, el señor peluquero comenzó a hablarme de los vergonzoso que es el doble discurso del Barcelona, de su ambiguo y dudoso señorío, de que los valores que ese club desprende no son en absoluto loables, ya que si así fuese, Pedrito no habría intentado ayer matar a Marcelo de una patada, ni tampoco habría hecho teatro junto a Busquets en el partido de ida. El señor peluquero se fue cabreando y yo me fui calentando también, y los dos coincidimos en que el fútbol que practica el Barcelona no tiene por qué ser el único. Hablamos de que el Carabanchel, el Manchester United o el Yokohama Marinos pueden tener otra manera de concebir este deporte sin que los tengan que meter en la cárcel por ello. Ambos dos (como dice un amigo mío) coincidimos con Gatti en la defensa del fútbol visceral y, para muchos culés, primitivo.



De pronto, me di cuenta de que entraba de nuevo en un terreno en el que no quería meterme. Así que cuando terminó la conversación, en mitad de la cual mi pelo sufrió un corte bastante pronunciado (habrá que darle unos días para que lo pueda moldear a mi gusto), pagué y me fui, maldiciendo mi suerte y buscando de qué coño hablar en este blog. Solo quería tratar un tema en concreto, pero no podía hacerlo. Así que decidí escribir sobre mi paseo hasta la peluquería. Porque tarde o temprano, todo el mundo necesita cortarse el pelo.

viernes, 22 de abril de 2011

El mérito de Mourinho y la infraestructura de Guardiola

Si en algo no existe debate es en que el Barcelona toca la pelota mejor que el Real Madrid. A la hora de realizar paredes, de tocar y moverse, de jugar la bola a un toque y de imprimir velocidad al juego, los culés son insuperables. No he visto jamás un equipo mejor en ese aspecto. Cuando los de Guardiola gozan de espacios entre líneas es inevitable que te metan un saco de goles. Además, las pocas veces que este equipo no encuentran huecos, la enorme calidad de sus futbolistas sale a la luz para resquebrajar las defensas rivales. No existe ningún conjunto que actualmente pueda ganar, en eso, al Barcelona.


Debido a ello, creo que deberíamos meternos en la cabeza de un entrenador que se va a enfrentar a los blaugrana. Intentemos ponernos en su lugar. Tenemos dos opciones. O apostamos por el buen fútbol, jugando al primer toque, queriendo la pelota y adelantando mucho la defensa, o bien intentamos por todos los medios evitar que el Barcelona encuentre huecos, robando arriba, y buscando el contraataque.

Si hacemos lo primero pueden suceder dos cosas. Que el Barcelona nos mate debido a una pérdida de balón, ya que los culés presionan como leones cuando no tienen la pelota, o bien que directamente no nos dejen tener el balón porque sea imposible que nosotros se lo quitemos. Entonces nos pasaremos gran parte de los noventa minutos corriendo tras el balón e intentando aguantar las ofensivas del Barcelona con un equipo no diseñado para ello. Es decir, habríamos planteado el partido con la idea de tener la posesión, y sin embargo nos encontraremos con un encuentro en el que hay que robar, luchar y defender.


Mourinho sabe todo esto. El portugués es el primero que asume que este Barcelona es de otro mundo en cuanto a lo que a buen juego se refiere. Por eso no va a caer en el error de intentar buscar jugar bien ante los de Guardiola. Mourinho sabe que eso es suicidarse. Por ello apostó por una línea de presión muy adelantada, velocidad en bandas, balones directos y contundencia defensiva. Estos fueron los elementos clave en la final de la Copa del Rey.

Xavi, Busquets, Cruyff o la mismísima reina de Saba podrán decir que el Real Madrid no jugó bien. Opinión respetable. Pero me encantaría saber qué harían ellos si jugasen contra el Barcelona. “Haríamos lo mismo”, dirían. Lo dudo. Para hacerlo necesitas una historia, una cultura de club, unos conceptos que pasen de generación en generación, una cantera en racha y acierto en la planificación deportiva. Todos esos factores se han juntado y por eso el Barcelona es un espectáculo jugando. Pero todos los equipos no pueden hacer eso, y lo que es más importante, no pueden hacerlo siempre. Para jugar como el Barcelona necesitas tener Xavis e Iniestas. Si no los tienes no lo intentes, porque te van a machacar. 


Por eso es loable que Mourinho haya logrado vencer al Barcelona, puesto que ha ideado un sistema alternativo, un esquema que te puede llevar a la victoria sin la necesidad de tener a los mejores jugones del mundo en tus filas. Guardiola no ha pensado para llegar a la cima. Guardiola ha aprovechado las herramientas que se le daban y las ha combinado de forma brillante para triunfar. Mourinho en cambio ha pensado. Ha buscado agujeros en lo que parecía perfecto y se ha roto la mente para ganar al mejor equipo del mundo y de todos los tiempos con el Inter y con el Real Madrid. Para mí, eso es tener mérito. Porque si Guardiola se marchase al Manchester City fracasaría, puesto que tendría que idear él mismo las herramientas para ganar. No me queda duda, en cambio, de que si Mourinho agarrara al City lo haría campeón de Europa. Por poner un ejemplo.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Odiar y amar

A las aficiones de Real Madrid y Barcelona les espera un mes de abril apasionante. Liga, Copa y posiblemente Champions League son los torneos que se van a disputar ambos equipos en un margen de apenas treinta días. A mediados de mayo uno de los dos se encontrará en las cloacas del fútbol, mientras que el otro tocará la gloria a costa del máximo rival. O puede que haya empate técnico y que se terminen jugando el honor a cara o cruz en los últimos partidos de la competición doméstica. Pero para eso el Real Madrid debe al menos ganar al Barcelona en el partido de Liga, para más tarde eliminarlo en Copa o Champions. En cualquier caso, unos y otros se la juegan.



Sin duda, durante este tiempo saldrán a la luz todos los odios que el 5-0 del Camp Nou hizo brotar. Los merengues afrontan la tanda de partidos contra los culés con ganas de revancha. Son conscientes de que si ganan ese partido acorralarían a los de Guardiola en Liga e irían con la moral por las nubes a por la Copa. Perder no forma parte del abanico de posibilidades, y si hay alguien capaz de vencer a este Barcelona es Mourinho. Los aficionados madridistas saben que al portugués se le puede permitir casi todo, porque cuando llegue la hora de dar la cara es capaz de hacer magia para llevar a los blancos al éxtasis. La manita debe ser borrada y hay errores que no se pueden volver a repetir.

Por su parte, el Barcelona afronta con menos tensión este transcendental mes de abril. Los culés saben que tienen margen de error y sus piernas, si han de temblar, lo harán mucho menos que las del rival, puesto que su nivel de confianza apenas se verá afectado si pierden el 16 de abril en el Bernabéu. Continuarán líderes en Liga y llegarán con convicción a la final de Copa. Aun así, la precaución es la nota dominante en Guardiola, un tipo que dijo que el Shakhtar lideraría la Champions si se disputase en formato liguilla. También afirmó que el Copenhague quedaría entre los cuatro primeros en la Liga española, por lo que sus jugadores estarán precavidos ante el peligro que representa el Real Madrid, un club que si algo ha demostrado en los últimos años es que nunca se rinde.




Pero los Real Madrid-Barcelona traspasan los límites meramente deportivos. Las aficiones de ambos equipos se odian más allá de los terrenos de juego. Si unos se acuestan felices, los otros no pueden hacerlo. Si el Barcelona va mal, pero el Real Madrid va peor, es bueno para la afición culé. Y viceversa. Uno es grande cuando el otro no lo es, y este Barcelona no sería el mejor de todos los tiempos si no estuviese derrotando a uno de los mejores Real Madrid que recuerdo. Al mismo tiempo, si los blancos consiguiesen vencer a este Barcelona, la machada sería histórica.

Se odian. Las declaraciones de Mourinho, el sibilino apoyo de Florentino Pérez al portugués, las patadas de Pepe, las niñatadas de Marcelo, las piscinitas de Di María y sobre todo, Cristiano Ronaldo. Son los elementos que odian en Barcelona, y que contrastan con las inagotables ganas de pelea de Dani Alves, las tonterías de Piqué, las protestas de Xavi o la insufrible falsa humildad de Guardiola. Pregunten en Madrid por esas cosas. Todo ello, azuzado con un poco de acusaciones por dopaje, excusas de Mourinho y bravuconadas de los asalariados culés Stoichkov y Cruyff dan lugar a una mezcla explosiva.





Pero Barcelona y Real Madrid también se aman. O más bien se necesitan. El uno precisa del otro para ser más grande, para buscar la manera de crecer continuamente, para no caer en el conformismo, para no relajarse. Si desapareciera uno de los dos, el otro ya no sería lo que es. Al fin y al cabo Real Madrid y Barcelona se comportan como un todo, son un conjunto de elementos en una balanza, distribuidos de forma diferente según las etapas que les tocan pasar. Su relación es idéntica a la de dos amantes que no se soportan pero que siguen juntos porque saben que no serían nada separados. Y a pesar de sus palpables diferencias, en el fondo son iguales. Buscan lo mismo, y eso se ve, por ejemplo, en el reparto de los derechos televisivos. Siguen caminos diferentes pero van al mismo sitio. En definitiva, reflejan a la perfección aquella magnifica canción de Sabina llamada Y sin embargo, que decía lo siguiente: Cuando duermo sin ti contigo sueño / y con todas si duermes a mi lado / y si te vas me voy por los tejados / como un gato sin dueño…

jueves, 17 de marzo de 2011

Las cosas que hacen grande a Benzema

Llegó al Real Madrid la temporada pasada a cambio de 35 millones de euros. Disputó 27 partidos en Liga y marcó únicamente 8 goles. No consiguió hacerse con la titularidad. No marcaba las diferencias. Dejó de ser titular con Francia. Se vio envuelto en un proceso judicial por un caso de proxenetismo de menores. Fracasó estrepitosamente con su selección en el Mundial de Sudáfrica. Con Mourinho, al igual que con Pellegrini, no conseguía ser titular. No aprovechó los minutos que le ofrecían y en enero Carvalho llevaba más goles que él. Mourinho le pedía más e incluso parecía que le ridiculizaba en las ruedas de prensa. Llegó Adebayor. Benzema estaba acabado.





Todo este proceso fue el que provocó que el madrididismo pidiese la cabeza de Benzema. Se oían todo tipo de comentarios en su contra y nadie por aquel entonces habría apostado por la reconversión de este futbolista. Le faltaba ritmo, velocidad, astucia. Le faltaba sangre, echarle bemoles. El Santiago Bernabéu, acostumbrado a la lucha y a la brega de Raúl, no soportaba contemplar la aparente pasividad del francés. Pero todo esto hizo que mucha gente cayera en el error de decir que Benzema “era malo”. Y nada más lejos de la realidad.




Benzema posee unas características impresionantes para jugar al fútbol. Tiene potencia, movilidad, remate de cabeza, regate, definición y buen disparo con las dos piernas. Se trata de un delantero moderno, que puede actuar como referencia y también caer a bandas volviendo locos a los centrales, que nunca saben por dónde puede aparecer y matar. Además, Benzema tiene algo que hay que valorar como es debido. Una gran capacidad para el desmarque. Si nos fijamos, cada vez que Ronaldo, Di María u Özil agarran el balón, el único que busca ofrecerse como una opción para la jugada es Benzema. El problema, y ese ha sido un gran hándicap para el francés, es que únicamente Özil suele buscarle con un pase en profundo. Ronaldo y Di María son más individualistas, y eso no le ha ayudado.

Pero Benzema ha sabido rehacerse y adaptarse. Consciente de sus posibilidades, jamás se quejó por su suplencia. Acató todas y cada una de las órdenes de Mourinho y trabajó duro para llegar a convertirse en el 9 del Real Madrid. Le ha costado mucho sufrimiento. Muchos disgustos. A veces parecía que daba un paso adelante para después dar dos hacía atrás.




Pero después de sus tres dobletes y de salvar al equipo en momentos importantes como el partido ante el Sevilla en la ida de la Copa o ante el Lyon a lo largo de toda la eliminatoria en Champions, Benzema ha recuperado la confianza. Y eso es lo que le hacía falta. Marcar goles para ganar confianza y poder jugar sin presión. Lo demás viene sólo, ya que sus condiciones para triunfar en este deporte son magníficas. Benzema tiene varios defectos, pero también cuenta con grandes virtudes que le hacen muy grande. De primeras, Adebayor ya es el delantero suplente. Y puede que incluso a Higuaín le cueste quitarle el puesto cuando se recupere...

lunes, 14 de febrero de 2011

La marcha del mejor delantero centro de la historia

No tenía pensado escribir sobre la retirada de Ronaldo, puesto que todos los medios deportivos y generalistas hablan hoy de ello. Sin embargo, no puedo dejar de pensar que el astro brasileño fue quizá el primer gran futbolista que vio la gente de mi generación. Es cierto que crecimos con grandes jugadores como Kiko, Zidane, Matthäus o Shearer, pero ninguno de ellos dejó boquiabiertos a tantos niños como Ronaldo en aquellos años noventa que ahora parecen tan lejanos.

Recuerdo a aquel Ronaldo, joven y velocísimo. Regateador. Que dejó sentados a la mitad de los jugadores del Compostela partiendo desde el centro del campo y logrando un gol que pasó a la historia. Ese Ronaldo alcanzó los 34 goles aquella temporada con el Barcelona, una cifra impensable antes de que Messi y Cristiano decidiesen aparecer y romper todos los registros.




También recuerdo que el año siguiente se marchó al Inter de Milán por 4.000 millones de pesetas, por aquel entonces una millonada. Esa temporada marcó 25 goles y llegó al Mundial de Francia en plena forma. Ronaldo cuajó un gran torneo pero perdió el título ante la Francia de Zidane, en una noche en la que la vida del brasileño corrió peligro debido a un ataque epiléptico horas antes de la final.

Lo siguiente que viene a mi memoria es algún que otro gol de Ronaldo con la camiseta del Inter y dos escenas que nunca olvidaré. La primera, el fatídico día en el que el brasileño se lesionó gravemente. La segunda, el día de su vuelta a los terrenos de juego después de un año, en el que se volvió a lesionar. Cuando vi a mi ídolo, un hombre al que consideraba un ser superior, llorando sobre el césped mientras se agarraba su rodilla, pensé que el Ronaldo que me había deleitado jamás reaparecería.




Pero me equivoqué. Volví a disfrutar de él en el Mundial de Japón y Corea. Ese verano de 2002 O Fenomeno apareció en nuestras pantallas con el peinado más extraño que un futbolista haya podido lucir jamás. Consiguió hacerse con el Mundial, quitándose la espina que llevaba clavada desde 1998, y se erigió como el mejor jugador del torneo.

Y fichó por el Real Madrid. Fue una apuesta arriesgada de Florentino Pérez, que sabía que no había un jugador que pudiese ilusionar tanto a la hinchada merengue como el brasileño. El presidente blanco aseguró la pierna de Ronaldo a todo riesgo y lo incorporó a un equipo de ensueño tras una durísima negociación con Moratti. Ronaldo debutó con dos goles ante el Alavés y durante cuatro años me convenció de que era el mejor jugador que había visto en mi vida, hasta la llegada del inalcanzable Messi.



Pero este Ronaldo era distinto al primer Ronaldo. La velocidad y el regate dieron paso a la potencia y al olfato goleador. Cuando agarraba el balón y encaraba a los defensas parecía que una manada de búfalos se encaminaba hacia la portería rival. Después de las lesiones, cambió la espectacularidad por la efectividad y se consolidó como el mejor nueve de toda la historia. Es cierto que Messi es mejor que el mejor Ronaldo, pero como delantero centro, el brasileño erá inigualable.




Después de dejar el Real Madrid, Ronaldo aún tuvo tiempo para jugar en el Milan, donde se volvió a lesionar gravemente. Pero se recuperó de nuevo, por tercera vez, fichando por el Corinthians y marcando una buena cifra de goles.

Es justo recordar todo este a pesar del lamentable estado de forma con el que abandona el fútbol, dando una penosa imagen de la liga brasileña que es completamente inmerecida, ya que los clubes brasileños son los reyes de Sudamérica. Pero Ronaldo no ha jugado con sobrepeso porque el nivel del Brasileirao fuese bajo, sino porque nadie podía obligar a un jugador tan grande a colgar las botas hasta que él así lo quisiera. Es lo menos que se merece el mejor delantero centro jamás visto.

jueves, 27 de enero de 2011

El problema de morder sin dientes

Ed Crane, el humilde peluquero de barrio, no esperaba gran cosa de la vida. Conocedor de sus escasas virtudes, vivió como el que se sienta a esperar a que llegue el autobús que le llevará de vuelta a casa. Era un hombre consciente de sus limitaciones. Y sin embargo, cuando le llegó el momento de soñar, lo hizo. Creyó. Pero solo mordió cuando tuvo dientes. Luego los volvió a perder, aunque eso es lo de menos.



El Sevilla no se parece en nada a Ed Crane, protagonista de la magnifica película El hombre que nunca estuvo allí, de los hermanos Coen. En esta última semana, Gregorio Manzano, Álvaro Negredo, Pablo Alfaro y sobre todo José María del Nido han ladrado hasta quedarse sin voz. Sin embargo, cuando les llegó la hora de morder, se dieron cuenta de que se habían quedado sin dientes. Y lo peor es que lo sabían desde hace tiempo. Antes de comenzar la batalla, sabían que era muy probable que la perdieran. Y aun así alzaron la voz.



Con esto no quiero decir que no haya que luchar, incluso cuando todo parece perdido. Claro que hay que pelear, al igual que Daoiz y Velarde combatieron contra los franceses en Madrid hasta el último suspiro. Pero lo que no se puede hacer nunca es pregonar una superioridad que no existe. Difundir que se es mejor que el rival cuando no es así. Confundir la motivación con la grosería faltando completamente el respeto al rival. Si eres peor que el otro, y lo sabes, lo que tienes que hacer es aunar todas tus fuerzas y concentrarte en pelear. Pero el Sevilla decidió, desde hace una semana, desperdiciar gran parte de sus esfuerzos calentando el partido, en vez de aislarse de esa guerra de guerrillas y centrarse en la batalla sobre el césped, que era la que realmente importaba.




Pero lo peor de todo esto es la imagen con la que se queda España de la afición sevillista. La imagen de Casillas tirado en el suelo tras recibir un botellazo y la de los recogepelotas corriendo para esconder la prueba del crimen no son propias de un equipo tan grande. Y lo peor es que todo esto se podía haber evitado. Es muy probable que si Del Nido hubiese tenido la boca cerrada, la mecha preparada para arder no hubiese prendido. Tras el partido, el presidente del Sevilla se mostró avergonzado por el incidente. Pero su actitud se parece a la de un tipo que le propina un navajazo a otro para llevarlo después al hospital y decirle que no le va a faltar de nada. Él sabe lo que ha hecho. Él sabía lo que podía pasar. Pero antepuso su charlatanería a todo lo demás. Y Sevilla no merece que España entera la vea de esa forma.

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Ayer, la ciudad hispalense se fue a dormir con un pie fuera de su venerada Copa del Rey, y hoy muchos aficionados desayunarán con el Estadio Deportivo delante. El mismo periódico que ayer titulaba “Teneis que pintarles la cara”. ¿Qué pensarán? Cuando vuelva a su mente el video de motivación a cuyo creador Del Nido subirá el sueldo, ¿no se sentirán decepcionados? Como bien dijo Kanouté, "el video obliga a ganar al Real Madrid, ya que de lo contrario quedará un poco ridículo". Señoría, no hay más preguntas. 

Presumiblemente, si el Real Madrid llega a la final de la Copa del Rey, y si la juega contra el Barcelona, una parte importante del sevillismo odiará a los merengues y apoyará al conjunto de Guardiola. Y muchos dirán que este Real Madrid no ganará nunca a este Barcelona. Es posible. Pero lo que también es verdad es que este Sevilla no ganará nunca a este Real Madrid. Y de esto último parece que aún no se han dado cuenta muchos. Y es que lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible.