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miércoles, 6 de febrero de 2013

Delboscadas

Dudaba entre titular este post “delboscadas” o “delbosquinhas”. Finalmente me he decidido por el primer término. Más español, ¿no creéis?. En cualquier caso ambas palabras (inventadas por un servidor) pueden valer. Una delboscada es una decisión de Del Bosque inentendible y completamente absurda. Ya, ya veo que estáis echándoos las manos a la cabeza. “Hemos ganado un Mundial y una Eurocopa con él", argumentaréis. Pero dejad que me explique.


La mayor (y quizá la única) virtud de Del Bosque es crear grupo. Es el rey haciendo piña y en el trato con sus jugadores. Además, su estilo pausado y pacífico resta presión al equipo, algo de un valor inmenso para todo un campeón del mundo. Vale. 

Sin embargo, tácticamente y en la toma de decisiones, Del Bosque es un entrenador mediocre. El injustificadamente inamovible doble pivote Xabi Alonso-Busquets o la apuesta descerebrada por jugar con un falso delantero son ejemplos que desquician por su incoherencia, a pesar de los resultados. En mi opinión el fin no justifica los medios y este tipo de cosas tienen un nombre. Delboscadas. Ya en su etapa en el Real Madrid el técnico salmantino abandonó tácticamente al equipo de manera descarada, algo que se apreciaba en el Santiago Bernabéu y en Ottawa, Canadá. 

Este perfil de entrenador, no obstante, funciona a las mil maravillas cuando cuentas con jugadores de primer nivel que conocen a la perfección su trabajo, como sucede en la selección o en aquel Real Madrid. Sin esa infraestructura, las delboscadas se imponen y el equipo sale perjudicado. El Besiktas lo sufrió y destituyó a Del Bosque cuando el equipo estaba eliminado en la Copa de Turquía, fuera de la antigua Copa de la UEFA y a 14 puntos del líder (el Fenerbache, por aquel entonces) en la liga turca. 

 
Puede que hoy España avasalle a Uruguay (lo dudo mucho, Del Bosque está siendo incapaz de concienciar a sus jugadores de la importancia de los partidos amistosos). Puede que ganemos el Mundial en Brasil y que Del Bosque sea adorado por nuestros hijos y nietos. Pero yo no soy oportunista y hay cosas que no me convencen y que seguiré criticando. La última, además de no convocar a Michu (increíble) es la de apostar por Mario Suárez (a día de hoy suplente en el Atlético) por encima de Arteta, Gabi (titulares indiscutibles e indispensables en sus respectivos equipos), Javi García o Javi Martínez. Unos dirán que Del Bosque sabe lo que hace. Yo digo que delboscada.

martes, 24 de mayo de 2011

Gabi, el Lampard del Zaragoza

Puede parecer oportunista escribir una entrada de blog como esta en un día como hoy, cuando en Zaragoza aún viven la resaca de la celebración por la permanencia de su equipo. Y digo que puede parecer oportunista porque estas líneas van dedicadas a Gabi, el héroe del partido que los maños ganaron al Levante, asegurándose así otro año más entre los más grandes del fútbol español.


Mi compañero de piso, con el que tengo arduos debates futbolísticos, sabe perfectamente la de veces que he destacado a Gabi. Siempre me pareció un jugador vital para un equipo como el Zaragoza y de hecho he apostado por él en todos los comunios en los que he jugado, puesto que se trata de una máquina de hacer puntos. Gabi ha sostenido al equipo defensivamente cuando éste más lo necesitaba, y también ha aportado grandes cosas al ataque maño, logrando un equilibrio difícil de conseguir y convirtiéndose en pieza clave para la ejecución de la transición defensa-ataque.

Gabi es uno de los centrocampistas que escasean en España, país en el que estamos acostumbrados a ver únicamente dos perfiles de futbolistas para el doble pivote. El primero de ellos, el mediocampista puramente defensivo y destructor, que da la bola rápido para que otro la juegue. Y es ahí donde entra el segundo perfil de jugador, aquel que es capaz de distribuir el balón con sentido, apostando por un futbol más asociativo y olvidándose hasta cierto punto de las labores defensivas. Gabi es una combinación de ambos perfiles, a lo que hay que añadir además su capacidad goleadora.


Y es que la llegada que tiene Gabi es una de sus principales características. Cuando agarra el balón y da el pase no duda en continuar la jugada, razón por la cual su cifra goleadora es considerablemente más alta que la de cualquier otro centrocampista perteneciente a un equipo de la parte media-baja de la tabla. Pero además de llegada, también posee un preciso y potente disparo, tal y como puede corroborar Munúa. De hecho, a balón parado es un especialista, tanto lanzando córners como colgando balones al área desde tres cuarto de campo. Si el gol de falta que marcó el sábado lo hubiese transformado Messi, aún estaríamos hablando de él.



No fue casualidad que Gabi jugase durante dos temporadas en un club como el Atlético de Madrid, en el que las exigencias son altas. Por eso, el centrocampista madrileño sabe manejar a la perfección la presión ambiental. Es un jugador al que nunca le supera la situación y sus compañeros los saben. Se trata del perfecto ejemplo de capitán al que el resto de jugadores tratan con respeto y admiración. Nunca se rinde, y eso en un mundo como el de hoy en día ya es mucho.

Probablemente, por sus características, Gabi debería haber probado ya suerte en Inglaterra, donde sin ninguna duda sería titular en al menos diez equipos de la Premier. Además, en el fútbol británico abundan los jugadores con sus características. De hecho, discutiendo sobre la valía de Gabi con mi celebérrimo compañero de piso, un día llegué a decir que Gabi era el Lampard del Zaragoza. Y puede que no exagerara tanto… De nuevo, el contexto determina la situación del futbolista. Si Gabi tuviese 22 años y debutase con un equipo grande sin arrugarse, ¿quién sabe hasta dónde podría llegar? De primeras, yo a día de hoy me lo llevaría a la selección…