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jueves, 20 de junio de 2013

Mi once de la Liga 2012-2013

Valorar qué once fue el mejor de la Liga es, de primeras, injusto. Para empezar, puede que diez delanteros hiciesen mejor temporada que un lateral zurdo (por ejemplo), pero el hecho de diseñar un esquema (yo he apostado por el 4-3-3) ya obliga a ni siquiera nombrar al séptimo mejor delantero de la competición, que probablemente haya hecho un temporadón, y en cambio nos hace meter en el equipo a un lateral que quizá no haya destacado sobremanera. De modo que no elegiré a los once mejores jugadores de la competición, sino al mejor jugador de la Liga en su posición, partiendo de que existen once posiciones más o menos distintas.

Para ello he realizado una preselección con los cinco jugadores que a mi entender, lo hicieron mejor en Liga. Y debo realizar aquí tres aclaraciones. La primera de ellas es que únicamente valoraré la competición liguera. La segunda, que sólo tendré en cuenta esta temporada, independientemente de los éxitos que un jugador haya alcanzado en el pasado. Así, Xavi, que es un crack y que ha realizado una buena temporada general con el Barcelona, no entra en mi equipo ya que en Liga normalmente ha sido suplente. Por ultimo, en mi once tengo en cuenta lo que un jugador puede llegar a dar y lo que, por otro lado, ha dado a lo largo de esta temporada. Así, aunque Benzema o Higuaín hayan alcanzado una cifra final de goles aceptable y aunque, por supuesto, ambos sean grandes jugadores, considero que no han ofrecido ni la mitad de su potencial, de modo que tampoco entrarán en mi equipo. Así, a pesar de que Real Madrid y Barcelona quedaron segundo y primero respectivamente, muchos de sus jugadores no aparecen en mi once debido al gran número de rotaciones que hubo en ambos equipos y también a que muchos de sus jugadores no han completado su mejor temporada.

También he de señalar que es posible que algún jugador no aparezca en su posición exacta sobre el campo ya que he intentado agrupar todos los sistemas de todos los equipos de la Liga en un 4-3-3. Así, la posición de un segundo punta quizá pase a ser la de extremo izquierdo, mientras que centrocampista ofensivo puede convertirse en interior. Eso sí, mi sistema no es un 4-3-3 al uso, sino un esquema más parecido al del Barcelona, con un interior con más responsabilidad defensiva (Xavi) y otro relativamente liberado en esas funciones (Iniesta).

Sin más, este es el once que he seleccionado, como dije antes, con el mejor jugador de la Liga en cada una de estas posiciones. Entre paréntesis, el que sería suplente de dicho futbolista, es decir, el segundo mejor jugador de la competición en dicho puesto.

---------------------------------Courtois-------------------------------------------
                                     (Willy Caballero)
Carlos Martínez---Varane----------Íñigo Martínez----Jordi Alba
(Jesús Gámez)      (Miranda)          (Ricardo Costa)    (Filipe Luis)
---------------------------------Javi Fuego----------------------------------------
                                             (Iturra)
-----------------------------------------------------Illarramendi-------------------
                                                                     (Kondogbia)
-------------------------Arda Turan------------------------------------------------
                                    (Iniesta)
-----Vela------------------------------------------------------------Ronaldo-----
     (Ebert)                                                                             (Piti)
---------------------------------------Messi------------------------------------------
                                              (Agirretxe)

Portero: Courtois (Atlético de Madrid). Zamora de la Liga, seguro por alto y brillante en sus estiradas. Poco más que añadir para un portero que en su segundo año en España ha mejorado notablemente, dando lugar a que en el Calderón nadie eche de menos a De Gea. Willy Caballero, tras una temporada fantástica con el Málaga consiguiendo muchos puntos con sus paradas, también entra en el equipo a la espera de que Sabella decida hacer lo mismo en la selección argentina. A las puertas de este once quedan porteros como Andrés, Víctor Valdés o Beto, que también completaron un buen año.

Lateral derecho: Carlos Martínez (Real Sociedad). Tras varias temporadas con altibajos, el jugador donostiarra se destapó como uno de los mejores laterales de nuestro país. Incansable, se incorporó al ataque innumerables veces recuperando la posición con rapidez e inteligencia táctica. Ha sido un pilar básico en la exitosa temporada de la Real. Jesús Gámez se queda en el banquillo tras otro año a un alto nivel, confirmando que Del Bosque padece algún tipo de ceguera ya que ni él ni Carlos Martínez han sido convocados con España. La temporada de Rukavina también fue muy destacable, y en menor medida, la de Coke o Joao Pereira.


Central derecho: Varane (Real Madrid). En un torneo en el que no han proliferado los centrales fiables, Varane no sólo se ha hecho con el puesto en el equipo con más presión de España, sino que ha desbancado a grandes jugadores como Pepe o Albiol. El francés siempre cumplió, tanto de central como de lateral derecho. Asimismo, Miranda completó una temporada formidable en el Atlético de Madrid, asfixiando a los delanteros rivales y haciendo valer su poderío en el juego aéreo. Arribas, Gálvez o Mikel González también destacaron.

Central izquierdo: Íñigo Martínez (Real Sociedad). El año de su confirmación. Demostró que España tiene central zurdo para rato y que la pareja Piqué-Ramos no durará mucho en la selección Española. Brillante en la salida de balón y contundente en defensa. Ricardo Costa será su suplente en este once tras una temporada en la que asumió los galones de un decepcionante Rami y en la que terminó formando dupla con Mathieu, ambos haciéndolo muy bien. Además, el portugués tiene gol a balón parado. Álvaro González, Welligton y Héctor Moreno, entre los cinco mejores.

Lateral izquierdo: Jordi Alba (Barcelona). El correcaminos de la banda culé, rinde arriba y abajo con pundonor y calidad. Cuando no jugó el Barcelona lo notó y eso dice mucho de un lateral zurdo. Filipe Luis estuvo cerca de su nivel pero Alba fue mejor. Abraham, De la Bella y Siqueira podrían formar parte también de este once.

Centrocampista defensivo: Javi Fuego (Rayo Vallecano). Cuando jugó como único mediocentro en el 4-1-4-1 de Paco Jémez cumplió, y cuando jugó con Trashorras en doble pivote se salió. Es el hombre que mantiene los atrevidos esquemas de juego del técnico del Rayo. Juega la bola con cabeza y se incrusta entre los centrales cuando es necesario. Un crack que llega a Valencia a ocupar el sitio de Albelda. Palabras mayores. Iturra se salió en el Málaga también, con entrega, lucha, movilidad e inteligencia. A este lo disfrutarán en Granada. Por último, Parejo, el ‘Gato’ Silva y Gabi fueron básicos para sus equipos.


Centrocampista ofensivo: Illarramendi (Real Sociedad). El pulmón de la Real Sociedad. El equipo comenzó su temporadón cuando Illarramendi empezó a aparecer. Atrás, alante, con el balón en los pies, en corto, en largo… El vasco es el próximo Xabi Alonso y será la base de la selección dentro de unos años. Kondogbia lideró al Sevilla en una temporada complicado en su primer año en España, de modo que se ha ganado el puesto de suplente de Illarramendi. Koke, Trashorras y Modric, en el top 5.

Mediapunta: Arda Turan (Atlético de Madrid). Otro jugador que podrá decir que explotó en la temporada 2012-2013. Trabajó para el equipo y con el balón en los pies fue una delicia. Participó activamente en las jugadas de ataque del Atlético y es uno de los jugadores clave en la tercera plaza que ha conseguido el club colchonero. Iniesta sale desde el banquillo, lo que dice mucho de Arda. Óscar, Brahimi e Isco completaron un buen año.

Extremo derecho: Vela (Real Sociedad). Otro jugador de la Real en el once. El alma del equipo arriba. Goles, asistencia, regates, trabajo… Vela es probablemente el mejor jugador del equipo y de su buen hacer dependerá el papel que la Real realice en Liga de Campeones. Ebert, tras su bestial primera vuelta, en el banquillo. Navas, Augusto Fernández y Lass fueron jugadores clave.


Extremo izquierdo: Ronaldo (Real Madrid). Su cifra de goles lo dice todo, así como su enorme influencia en el equipo. Como Messi, su puesto en este once es indiscutible. Piti, tras una espectacular temporada marcando más de quince goles con un equipo como el Rayo, suplente de lujo. Gio, Pabón Diego Costa destacaron en una posición atestada de buenos jugadores.

Delantero: Messi (Barcelona). Es el mejor jugador del mundo y lo demuestra, de modo que poco más que decir. Dudé enormemente entre Falcao y Agirretxe como suplente del argentino, pero me decidí finalmente por el vasco ya que su evolución ha sido espectacular, mayor que la de Falcao en mi opinión. Jugadores como Soldado, Negredo o Rubén Castro entran en este top 6, del que se quedan fuera multitud de buenos futbolistas.

domingo, 21 de abril de 2013

El ejemplo de Granero

He hablado en este blog en más de una ocasión sobre la cantera de Real Madrid y Barcelona. Soy de los que opina que la cuestión no es que el club catalán aproveche mejor la cantera que los blancos, sino que La Masía cuenta en estos momentos con mejores jugadores que La Fábrica y que por lo tanto es normal que más futbolistas del segundo equipo acaben teniendo opciones. 

Siempre he comparado la cantera con un cultivo. Dependiendo de multitud de factores, la cosecha será buena o mala. Por supuesto existen variables que dependen del agricultor, pero muchas otras están sujetas al azar, y cuando el producto final no ha salido bueno, por mucho que lo condimentes su sabor no mejorará.


Pues bien, el Real Madrid lleva años sin tener una cosecha aprovechable para el primer equipo, y se trata del mismo tiempo que el Barcelona lleva recolectando productos envidiables. Así, en el último lustro sólo Mata me parece un jugador que podría haber sido aprovechado en el Santiago Bernabéu, mientras que en el Barcelona jugadores como Busquets o Pedro llegaron, vieron y vencieron. 

Es aquí cuando muchos me dirán que Soldado o Negredo serían titulares en este Real Madrid. Y es ese momento en el que me descojono. Soldado y Negredo son delanteros de nivel muy inferior al de Higuaín o Benzema, y un equipo como el merengue no puede depender de jugadores que no son top (término acuñado por Axel Torres). Imagínense al Real Madrid jugando ante el Borussia Dortmund en las semifinales de la Liga de Campeones con Negredo como titular y Soldado esperando en el banquillo. Asustar, no asustan.


Pues bien, Esteban Granero fue el Negredo y el Soldado de multitud de madridistas durante mucho tiempo. Aficionados merengues pedían su ingreso en el once titular y acusaban de antimadridistas y rompecanteras a todo aquel que se negase a aceptar que Granero tenía un sitio junto a Xabi Alonso. Por suerte, Mourinho no cayó en la trampa y dio a Granero las oportunidades que merecía, ni más ni menos. Pero al canterano le vino grande el Real Madrid y el pasado verano se marchó rumbo a Inglaterra y firmó con el Queen Park Rangers. Muchos pensarían que el Real Madrid había dejado marchar a un crack y que se arrepentiría. Pues bien, Granero es suplente absoluto en un equipo que la próxima jornada consumará su descenso. Si es incapaz de hacerse con un puesto en el once en un club en puestos de descenso en Inglaterra, ¿cómo iba a ser titular en todo un Real Madrid?

 
Creo que muchos aficionados consideran que un jugador debe tener una oportunidad en el primer equipo simplemente por el hecho de ser canterano. Pero se equivocan. Un futbolista podrá jugar en el primer equipo si posee cualidades que así lo acrediten, sea o no canterano. Muchos madridistas criticaron el fichaje de Varane y apuntaron que Mateos, del Real Madrid Castilla, merecía un puesto en el primer equipo por delante del francés. Mateos hoy sigue en el Real Madrid Castilla a la edad de 25 años y tras una temporada discreta en Zaragoza. Varane en cambio es uno de los mejores defensas de Europa. 

De modo que sí, el Barcelona tiene mejor cantera que el Real Madrid. Pero eso es así hoy. Antes no era así. Y dentro de una década puede que tampoco.

lunes, 21 de enero de 2013

¿Por qué se va Guardiola a Alemania?

Aquel que no se haya sorprendido tras el fichaje de Guardiola por el Bayern de Munich, o miente, o no tiene ni idea de qué va todo esto. Descartada la opción de la Liga española, el destino del técnico catalán parecía estar en Inglaterra. Algunos, los menos, barajaban incluso la posibilidad de que se marchase a un grande de Italia. Tanto la Premier como el Calcio no superan con creces a la Bundesliga en cuanto a nivel de fútbol se refiere, pero ambas poseen un factor diferencial respecto a Alemania. No cuentan con un equipo que pueda encadenar éxito tras éxito durante años. 

En Inglaterra (y Gales) el Manchester United lidera con autoridad la tabla este año, pero la sensación es que  puede verse superado por equipos como Manchester City o Chelsea en cualquier momento. En Italia la época dorada que vive la Juventus puede ser cortada por el Inter o Nápoles o por equipos que en un futuro cercano volverán a estar arriba, como la Roma o el Milan. En Alemania, en cambio, al Bayern de Munich solo le tose el Borussia de Dortmund. Es cierto que los de Jürgen Klopp se han hecho con dos campeonatos consecutivos, pero es preciso recordar que durante esas dos temporadas el Bayern centró todos sus esfuerzos de manera descarada en la Liga de Campeones, descuidando una competición doméstica en la que, a base de victorias, se aburrió.



Eso ha cambiado. Sólo es necesario contemplar la clasificación de la Bundesliga a día de hoy para darse cuenta de que el Bayern ha decidido dejar de priorizar la Liga de Campeones y repartir sus esfuerzos tanto en la competición doméstica como en Europa. El Borussia Dortmund, en cambio, a más de diez puntos de los de Jupp Heynckes, ha sido incapaz de hacerlo. Buena actuación europea, pésima puntuación en Alemania. Fácil resumen de la temporada de los de Klopp hasta ahora.

Las alternativas a Bayern y Dortmund son a día de hoy el Bayer Leverkusen, al que le falta nivel para competir por estar arriba y que a pesar de ello se ha agarrado a la segunda plaza con fiereza, y el Eintracht de Franckfurt, que acaba de ascender. No hay más. El resto de equipos vive en una montaña rusa en la que jamás lograrán alejarse de la mediocridad. El Wolfsburgo es un ejemplo. Se hizo con la Bundesliga hace cuatro años y desde entonces lucha por no descender.

Muchos expertos en fútbol internacional se tirarán de los pelos al leer este post (si alguno lo llega a leer). Llevamos años escuchando que la Bundesliga mejora a pasos agigantados y que el nivel de sus equipos es muy alto. De acuerdo. Pero nadie puede negar que la autoridad del Bayern de Munich en Alemania sólo puede ser discutida a día de hoy por el Dortmund. Puedo asegurar que dentro de cinco años el Bayern seguirá arriba, mientras que el Dortmund dependerá de mil factores. Puede que incluso en 2020 los de Westfalia luchen por no descender. Y esa es la clave.


Es fácil imaginar que un Bayern inteligentemente dirigido pueda marcar una época en la competición doméstica y luchar asimismo por ganar la Liga de Campeones año tras año sin obsesionarse con ella. Yo lo sé y Guardiola también lo sabe. Es por ello que ha escogido dirigir al Bayern. Después de sus enormes éxitos en Barcelona, la posibilidad de fracasar en un equipo con competencia en Inglaterra o Italia no era admisible. En Alemania, con la Bundesliga año tras año semisegura y con serias posibilidades de luchar por la Liga de Campeones, Guardiola arriesga poco y, con inteligencia, buena gestión y algo de suerte, no tendrá problemas para mantener su estatus como entrenador durante los tres años que, no me cabe duda, que se mantendrá en el Bayern. ¿Qué pasará si no se hace con la Liga de Campeones? Podrá cobijarse bajo el techo de sus éxitos a nivel doméstico y quedará para la historia como el hombre que triunfó en Barcelona y Bayern, dos grandes de Europa. Además, por supuesto que tendrá posibilidades de hacerse con la orejuda, puesto que como han demostrado Oporto, Liverpool o Chelsea, en la Liga de Campeones no siempre gana el mejor.

De modo que la elección de Guardiola ha sido inteligente, pero también poco valiente. Guardiola se refugiará durante tres años en una trinchera desde la que intentará asaltar la épica a modo de Liga de Campeones, pero de la que no le importará salir mientras gane la Bundesliga. Además, en Alemania cuenta con un buen mercado de jugadores jóvenes de los que él como nadie sabrá sacar jugo. Al Bayern no les costará cambiar su 4-2-3-1 por un 4-3-3 en el que el juego asociativo aumente y, por si fuese poco, no encontrará el ambiente enrarecido de España en la Bundesliga. Todo parece favorable. Todo salvo que no competirá de tú a tú con los mejores.


Lo que parece claro es que el siguiente paso de Guardiola tendrá que ser algo más atrevido. Inglaterra e Italia le esperan, y en esos campos de batalla el de Santpedor sabe que puede caer derrotado. Sin una infraestructura adecuada, con la competencia debida y siendo un pésimo fichador, sus posibilidades fuera de las trincheras de Bayern o Barcelona se reducen considerablemente. Aunque quién sabe, quizá decida fichar por el PSG, hacerse fuerte en Francia e intentar asaltar una Europa. Así seguirá sin dañar su estatus. Pero todo el mundo sabe que para pescar las mayores presas, es necesario mojarse el culo.

viernes, 12 de octubre de 2012

Lo que Mourinho no puede hacer

Toca fin de semana de partidos internacionales y entre el Rusia-Portugal, el partido de transistor de España o el apasionante Argentina-Venezuela apenas queda espacio para hablar de la actualidad de los clubes. Sin embargo, Mourinho ha aprovechado este parón para conceder una de las escasas entrevistas con las que nos suele sorprender una vez iniciada la temporada. En esta ocasión ha sido el diario portugués A Bola el que la ha conseguido, y en dicha entrevista encontramos jugosas declaraciones. 

Y es que Mourinho se ha atrevido a decir que Ronaldo no sólo es mejor que Messi en este planeta, sino en todo el universo. Puede que estas palabras ayuden a difuminar la tristeza de Ronaldo, pero lo realmente transcendente es la corriente de declaraciones que critican a Mourinho por ensalzar al jugador del Real Madrid por encima de Messi. Al parecer Iniesta tiene licencia para afirmar que Valdés es el número uno pero Mourinho no puede hacer uso de su libertad para decir lo que piensa.




Al igual que no tiene derecho a abroncar a sus jugadores. Casillas no está en buen estado de forma y Özil ha comenzado la temporada arrastrándose por el campo. No obstante, si el técnico luso los abronca, Sergio Ramos decide solidarizarse con el turco y los medios se encargan de lapidar a Mourinho por su falta de tacto. Sin embargo, entrenadores como Jiménez, Mendilibar o Bielsa pueden exigir más a sus futbolistas y criticar sus actuaciones sin que una corriente popular los cuestione y desacredite.

Tampoco puede Jose Mourinho, por supuesto, hablar de árbitros. Y si lo hace se le tilda de llorón y quejica. Sin embargo los clubes pequeños se pueden quejar de ser perjudicados y Tito Vilanova tiene licencia para dar la puntilla a cada árbitro español que le incomoda. Pero sólo Mourinho es acusado de buscar excusas.




En definitiva, Mourinho no tiene permiso para opinar sobre el mejor jugador del mundo, no puede arengar a sus propios futbolistas y ni mucho menos está autorizado para hablar de los árbitros.

Por supuesto, el portugués ha cometido errores enormes, tanto a nivel futbolístico como dialéctico. Sin embargo da la sensación de que cada vez que Mourinho abre la boca media Liga se refugia en las trincheras y se defiende de sus balas verbales, en muchos casos imaginarias. No permitamos que Mourinho raje de la Selección, mienta en ruedas de prensa o se muestre soberbio y altivo. No le demos un trato diferencial al portugués otorgándole beneficios y privilegios. Pero tampoco afilemos el cuchillo cada vez que sus palabras no sigan la línea de lo políticamente correcto. Porque como afirma Félix de Azúa en una entrevista a la magnífica revista Jotdown, “lo políticamente correcto es el fascismo contemporáneo”.

sábado, 7 de julio de 2012

La injusticia de los filiales

La temporada que viene, Real Madrid y Barcelona no sólo medirán sus fuerzas en Primera división (y posiblemente en Copa y Liga de Campeones), sino que también lucharán por convertirse en el mejor equipo filial de España. Barcelona B y Real Madrid Castilla extenderán el clásico del fútbol español a la categoría de plata. Es atractivo, lo sé. Pero también es sumamente injusto. Y me explico.


En ninguna otra liga importante de Europa los filiales de los equipos de primer nivel pueden competir con los primeros equipos de otras ciudades. La argumentación es sencilla. Si un equipo tiene la posibilidad de curtir a su filial en competición al más alto nivel (como es Segunda o Segunda B), las posibilidades de que los futbolistas de ese filial sean válidos o al menos reporten beneficios a los equipos a los que pertenecen serán mayores. Esto, a su vez, provoca que los equipos que están en la élite tengan más posibilidades de seguir en ella ya que poseen una base en forma de filial compitiendo en la categoría de plata y de bronce. Simplificando, los equipos que poseen filiales en alta competición tienen más posibilidades de continuar en la élite. Si el Espanyol tiene al Espanyol B en Segunda B, y por cualquier motivo desciende a Segunda, el impulso que le dará el hecho de que sus canteranos estén compitiendo en la categoría de bronce será un plus a la hora de luchar por volver a Primera.

Pero esa no es la única razón por la que este sistema de competición me parece ridículo. El hecho de que los filiales puedan ascender incluso a Segunda división provoca que el primer equipo de una ciudad humilde tenga menos posibilidades de llegar a la élite, ya que no sólo compite contra las dificultades que conlleva ascender, sino que además debe pelear contra equipos filiales con jugadores hipermotivados por demostrar que pueden jugar en el primer equipo, pero sin el bonito apoyo de la afición de una ciudad entera detrás.


Resulta absurdo que equipos que se están jugando la supervivencia en el fútbol se vean perjudicados por filiales cuya única motivación debería ser la formación de sus jóvenes jugadores. Y para conseguir ese objetivo no es necesario competir en Segunda, Segunda B o Tercera, sino que basta con crear una liga de filiales al estilo de la que existe en la Premier League. Allí se creó la llamada Liga de Reservas en la que compiten los segundos equipos de los conjuntos anglogaleses (recordemos que los equipos de Gales también juegan en la Premier). Así, cada fin de semana juegan el Arsenal o el Chelsea en la Premier, y al mismo tiempo los jugadores descartados y las jóvenes promesas disputan su partido en la Liga de Reservas. Esto ayuda a formar a los jóvenes, que adquieren ritmo de competición, y también provoca que los jugadores descartados que no cuentan para el primer equipo se fogueen y no pierdan su estado de forma, pudiendo así intervenir en el primer equipo en cualquier momento si así lo ve conveniente el entrenador.

En mi opinión, todo son ventajas en el formato de Inglaterra y Gales y todo son inconvenientes en el modelo español. Lugo, Móstoles o Alicante deben ser siempre más importantes que el Deportivo de la Coruña B, el Sevilla Atlético o el Villarreal B. Si así fuese todos saldríamos ganando. Todos menos los grandes. Y ahí es donde está el dilema.

miércoles, 15 de febrero de 2012

La pasividad de Piqué

Recuerdo que la irrupción de Gerard Piqué en el panorama futbolístico español fue realmente llamativa. Este joven central volvía a Barcelona, la que siempre fue su casa, después de fichar por el Manchester United y de su cesión al Zaragoza. Piqué le costó al club culé alrededor de ocho millones de euros, una cifra irrisoria después de ver su gran rendimiento en el equipo que dirige Pep Guardiola.

Ese Piqué que volvió como hijo pródigo (al igual que hizo este año Cesc) deleitó a propios y a extraños gracias a su facilidad a la hora de sacar el balón jugado, su rotundidad defensiva, su remate de cabeza y su capacidad de anticipación. Era un joven muy expeditivo que prometía ocupar la posición de central en la selección española durante mucho años, un puesto en el que nuestro país nunca ha estado sobrado de efectivos.


Piqué participó activamente tanto en los éxitos de la selección como en los de su club. Ejercía de líder y sus rivales le respetaban sobre el campo. Infundía respeto. Nunca daba un balón por perdido y su concentración le permitía ir al cruce un segundo antes que los delanteros a los que se enfrentaba.

Pero la temporada pasada la cosa empezó a cambiar. El defensa rubito y de ojos claros que prometía llegar a lo más alto comenzó a estancarse. Su relación con Shakira, sus declaraciones fuera de tono y sus actuaciones antideportivas sobre el terreno de juego parecieron influir en su forma de jugar.

Esta temporada el problema se ha hecho palpable y parece que ha dejado de ser un tema tabú para los medios de comunicación tanto de Madrid como de Barcelona. Piqué no es el mismo, y el partido bochornoso que disputó ante Osasuna el pasado sábado es la gota que ha colmado el vaso. Está lento, torpe, desconcentrado, ha dejado de ser una opción clara a la hora de sacar el balón jugado desde atrás y más de la mitad de los goles que recibe el Barcelona con él sobre el campo son culpa suya. Puyol ejerce de apagafuegos a su lado y cuesta creer que en el vestuario nadie la haya dado un toque de atención. Mascherano ha logrado superarle en todos los aspectos.


Pero lo que más me desquicia cuando lo veo jugar es su pasividad. Piqué ha perdido el hambre y se nota. Su ambición ha dado lugar a un conformismo que solo rompe cuando habla del Real Madrid. Cuando juega me recuerda a un crack de 32 años que se sabe un genio. El típico delantero de calidad que juega andando. El problema es que Piqué no juega de delantero, sino de central, una posición en la que es necesario mantener la concentración durante los 90 minutos.

Y lo peor es que sólo tiene 25 años. Deberían quedarle muchos años de carrera y sin embargo da la sensación de que perderá las ganas de jugar bastante antes. Quizá Guardiola debería plantearse rotar en el eje de la defensa en lugar de dejar en el banquillo a jugadores básicos para el centro del campo del Barcelona.


Por lo pronto, Piqué fue suplente ante el Bayer Leverkusen en lo que parece ser un castigo. Por supuesto, Guardiola asegurará y jurará que en ningún caso se trata de una reprimenda. Espero al menos que de puertas para dentro el técnico catalán haya tenido una reunión con Piqué para dejarle, como decía mi madre, las cosas claras y el chocolate oscuro.

viernes, 20 de enero de 2012

Las razones de Mourinho

La derrota que sufrió el Real Madrid ante el Barcelona por 1-2 ha desencadenado multitud de opiniones al respecto. Son muchos los que critican el planteamiento de Mourinho, alegando que el club blanco no se puede permitir jugar a la defensiva en su propio campo. Esta argumentación, que ha corrido por todos los medios de comunicación de manera generalizada (tanto en Madrid como en Barcelona) puede contar con algo de razón, pero desde mi punto de vista, se trata de una teoría hipócrita y demagoga.

Está claro que el Real Madrid no puede jugar de ese modo ante un equipo inferior. Pero olvidamos que el Barcelona es posiblemente el mejor equipo que muchos de nosotros hemos visto en toda nuestra vida. Nos olvidamos de que Busquets, Xavi e Iniesta forman un tridente en el centro del campo difícil de igualar. Si estos tres tíos están en plena forma, considero que es IMPOSIBLE quitarle el balón al conjunto blaugrana.

Me encantaría ver en el banquillo del Real Madrid a los mismos que critican a Mourinho. Pagaría por contemplar cómo juega esa gente ante el Barcelona. ¿Saldrían con Xabi Alonso y con Sahin en el centro del campo? ¿Se sentirían orgullosos al encajar una previsible goleada? ¿Hay que recordar que el Real Madrid ya jugó al ataque contra el Barcelona y que ya perdió, también de forma estrepitosa? Oigo que es un delito cambiar la forma de jugar y parece que el Barcelona lleva jugando así toda la vida. Por suerte he visto jugar al Barcelona con Van Gaal, Serra Ferrer o Rexach de manera lamentable. ¿Critican los puristas del fútbol que defienden no cambiar nunca de estilo la forma con la que jugaba el Barcelona esos años? ¿Se podría decir que el Barcelona también ha cambiado de estilo en determinados momentos? El contexto lo es todo.


Creo que el Real Madrid sólo debe preocuparse a día de hoy de ganar al Barcelona, no de la imagen que dé. Nos encontramos en un contexto futbolístico histórico en el que la superioridad del Barcelona con el balón ha superado todas las cotas imaginables. Su estilo de juego se encuentra además en el ADN de sus jugadores y para colmo tienen a Messi. Por eso defiendo los planteamientos de Mourinho. El Real Madrid cuenta con cinco puntos de ventaja sobre el Barcelona en Liga, jugando un muy buen fútbol, y además en Copa aún queda la vuelta. Que nadie lo olvide. Aún queda la vuelta. Y hablamos del Real Madrid. Si el Real Madrid le gana la Liga al Barcelona será un éxito increíble. Inconcebible con otros técnicos.


Para terminar, os invito a leer una parte del artículo de Antonio Agredano en Diarios de Fútbol. Pienso que acierta completamente a la hora de exponer sus argumentos a favor del sistema que Mourinho desplegó ante el Barcelona.

“La pregunta es si el Real Madrid quiere jugar así, si necesita un técnico con este perfil. Yo creo que sí, por una razón: la superioridad del Barcelona ahora es tan desquiciante que ponernos estupendos y hermosos sobre el césped sólo nos llevaría a la desesperación. Los fines imposibles conducen a la melancolía. De nada le sirve al Madrid jugar bonito frente al Granada o al Ajax si diez días después el Barcelona te va a borrar del mapa. El Madrid necesita títulos, necesita ganar, ser más regular, entregarse, sobremotivarse, para quitarse de una vez de encima la pegajosa sombra del Barcelona. Y para eso Mourinho es el técnico ideal, por más que pese a los gourmets del balón. Por más fácil que le ponga el trabajo a los periodistas, como juncos mecidos por el viento, en las derrotas”.

“Este equipo necesita la paciencia que no se le está dando. Si el aficionado quiere espectáculo, que se haga del Barça. Que queme las camisetas de Zidane y se haga fotos para el Facebook en Canaletas. Sólo el equipo de Guardiola ha logrado unir vistosidad y eficacia en los últimos años. Su juego pasará a la historia de este deporte. El madridismo necesita otra cosa, por el momento”.

martes, 9 de agosto de 2011

El acierto de Del Corral con Gabi Milito

Hace unos días Gabi Milito fue presentado como nuevo jugador de Independiente. El veterano central argentino vuelve su país natal tras ocho años en el fútbol español. Debutó en nuestra Liga en las filas del Zaragoza, equipo con el que demostró sus grandes cualidades como central. Las magnificas temporadas que realizó en la capital maña propiciaron que grandes equipos de Europa se fijasen en él. Finalmente fue el Barcelona el que consiguió hacerse con sus servicios por 20,5 millones de euros. 


El fichaje de Milito por los culés se vio por aquel entonces como una bofetada al Real Madrid. Los Servicios Médicos del club, con Alfonso del Corral a la cabeza, habían desestimado cuatro años antes su incorporación debido a unos problemas que presentaba en su rodilla derecha, y que incrementaban de manera notable el riesgo de sufrir una lesión. Este hecho, con el que el Real Madrid tenía poco que ganar y mucho que perder, fue muy criticado.

Y aún más cuando Milito completó cuatro buenas temporadas con el Zaragoza sin atravesar problema físico alguno de importancia. Los ataques contra el equipo merengue subieron de tono y cada enfrentamiento entre Zaragoza y Real Madrid era visto como una especie de venganza. Una demostración de que el argentino podía jugar sin problemas y una oportunidad para que los más escépticos acusasen los servicios médicos del club blanco de renunciar a su fichaje por oscuros motivos.


Ahora Milito se marcha del Barcelona. Vuelve al equipo de toda su vida y parece que lo hace por la puerta grande. Pero si miramos su carné de identidad nos damos cuenta de que algo falla. ¡Apenas tiene 30 años! La edad perfecta para un defensa central consolidado en Primera División. En condiciones normales debería seguir jugando cinco años más al máximo nivel. 

Pero nos olvidamos de que Milito ha pasado más de un año alejado de los terrenos de juego debido a que, por desgracia, su famosa rodilla derecha no aguantó más. Con anterioridad había tenido problemas en la izquierda, pero fue su pierna diestra la que acabó con su carrera. Su vuelta a los terrenos de juego se calificó como algo milagroso y meritorio, pero Milito no volvió a ser el mismo. En el Barcelona no logró encontrar la regularidad y, a pesar de que este verano fue titular con Argentina en la Copa de América, el torneo que realizó puede ser calificado como lamentable. Además, Guardiola había perdido la confianza en él desde mucho meses atrás.



Milito ya no cuenta con esa chispa que le hizo triunfar en Zaragoza. No tiene potencia alguna ni velocidad en los giros, algo muy importante en un central de sus características. Le cuesta mucho cambiar la dirección en carrera y ha perdido la confianza en el pase. 

El caso es que Del Corral tenía razón. Y el Real Madrid hizo muy bien en respetar la opinión del jefe de sus Servicios Médicos, a pesar de las críticas que se arriesgó a recibir y que de hecho, recibió. En el panorama futbolístico existen jugadores con tendencia a lesionarse, y a día de hoy, confiar en un futbolista así para jugar al máximo nivel es un riesgo que los clubes no se deben permitir. El Barcelona puede dar fe de ello, puesto que le salieron muy caros aquellos 20,5 millones de euros.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Paseo hasta la peluquería

Llevaba casi tres meses sin pelarme. Mi padre no soportaba verme ni un día más con, según él, “esas melenas”. Para mí, “esas melenas” conforman un complejo conjunto escrupulosamente colocado que debe dar la sensación de que, sin apenas peinarme, voy más o menos bien. Y es que siempre he pensado que lo que está perfectamente planeado debe parecer espontáneo.

El caso es que esta tarde fui a cortarme el pelo. Y durante el camino hasta la peluquería, unos quince minutos, me puse a pensar en temas sobre los que podría hablar hoy en mi blog. Normalmente, ese corto espacio de tiempo lo dedico a planear cómo decirle al peluquero que ha de cortarme lo justo como para que no se noten mis incipientes entradas. Pero él suele hacer lo que le viene en gana, por lo que en vez de preocuparme por mi escasez de pelo dediqué todo el poder de mi mente a escoger un tema futbolístico no relacionado con el Barcelona-Real Madrid. 

Y decidí que el espectro de temas sobre los que elegir uno debía verse reducido en este punto ya que no consideraba conveniente hablar sobre las circunstancias en las que el Barcelona logró ayer el pase a la final de Wembley. No quería acordarme de dos arbitrajes más que dudosos, ni del gol anulado más extraño que he visto en toda mi insípida e insustancial vida. Tampoco quería escribir sobre el hecho de que el señor De Bleeckere pitara la gran de mayoría de faltas por balones divididos y disputados en igualdad de condiciones a favor del Barcelona. Y es que al menos cuatro contras madridistas que se iniciaban en tres cuartos de campo fueron desbaratadas por el árbitro, que consideraba que un robo limpio de Di María, Ronaldo o Kaká debía ser, forzosamente, ilegal. Aún recuerdo un balón perdido por Piqué ante el acoso de Di María. El argentino le robó el esférico y lo envió a Ronaldo, que encaraba la portería sólo aunque un poco esquinado. Pero De Bleeckere ya había hecho sonar su silbato por una falta que hizo reír incluso a Sergio Sauca.





Aun así, yo no quería hablar de esto. Simplemente llegué a la peluquería y me senté buscando en un tema de actualidad deportiva al que meter mano. De pronto, el señor peluquero comenzó a hablarme de los vergonzoso que es el doble discurso del Barcelona, de su ambiguo y dudoso señorío, de que los valores que ese club desprende no son en absoluto loables, ya que si así fuese, Pedrito no habría intentado ayer matar a Marcelo de una patada, ni tampoco habría hecho teatro junto a Busquets en el partido de ida. El señor peluquero se fue cabreando y yo me fui calentando también, y los dos coincidimos en que el fútbol que practica el Barcelona no tiene por qué ser el único. Hablamos de que el Carabanchel, el Manchester United o el Yokohama Marinos pueden tener otra manera de concebir este deporte sin que los tengan que meter en la cárcel por ello. Ambos dos (como dice un amigo mío) coincidimos con Gatti en la defensa del fútbol visceral y, para muchos culés, primitivo.



De pronto, me di cuenta de que entraba de nuevo en un terreno en el que no quería meterme. Así que cuando terminó la conversación, en mitad de la cual mi pelo sufrió un corte bastante pronunciado (habrá que darle unos días para que lo pueda moldear a mi gusto), pagué y me fui, maldiciendo mi suerte y buscando de qué coño hablar en este blog. Solo quería tratar un tema en concreto, pero no podía hacerlo. Así que decidí escribir sobre mi paseo hasta la peluquería. Porque tarde o temprano, todo el mundo necesita cortarse el pelo.

viernes, 22 de abril de 2011

El mérito de Mourinho y la infraestructura de Guardiola

Si en algo no existe debate es en que el Barcelona toca la pelota mejor que el Real Madrid. A la hora de realizar paredes, de tocar y moverse, de jugar la bola a un toque y de imprimir velocidad al juego, los culés son insuperables. No he visto jamás un equipo mejor en ese aspecto. Cuando los de Guardiola gozan de espacios entre líneas es inevitable que te metan un saco de goles. Además, las pocas veces que este equipo no encuentran huecos, la enorme calidad de sus futbolistas sale a la luz para resquebrajar las defensas rivales. No existe ningún conjunto que actualmente pueda ganar, en eso, al Barcelona.


Debido a ello, creo que deberíamos meternos en la cabeza de un entrenador que se va a enfrentar a los blaugrana. Intentemos ponernos en su lugar. Tenemos dos opciones. O apostamos por el buen fútbol, jugando al primer toque, queriendo la pelota y adelantando mucho la defensa, o bien intentamos por todos los medios evitar que el Barcelona encuentre huecos, robando arriba, y buscando el contraataque.

Si hacemos lo primero pueden suceder dos cosas. Que el Barcelona nos mate debido a una pérdida de balón, ya que los culés presionan como leones cuando no tienen la pelota, o bien que directamente no nos dejen tener el balón porque sea imposible que nosotros se lo quitemos. Entonces nos pasaremos gran parte de los noventa minutos corriendo tras el balón e intentando aguantar las ofensivas del Barcelona con un equipo no diseñado para ello. Es decir, habríamos planteado el partido con la idea de tener la posesión, y sin embargo nos encontraremos con un encuentro en el que hay que robar, luchar y defender.


Mourinho sabe todo esto. El portugués es el primero que asume que este Barcelona es de otro mundo en cuanto a lo que a buen juego se refiere. Por eso no va a caer en el error de intentar buscar jugar bien ante los de Guardiola. Mourinho sabe que eso es suicidarse. Por ello apostó por una línea de presión muy adelantada, velocidad en bandas, balones directos y contundencia defensiva. Estos fueron los elementos clave en la final de la Copa del Rey.

Xavi, Busquets, Cruyff o la mismísima reina de Saba podrán decir que el Real Madrid no jugó bien. Opinión respetable. Pero me encantaría saber qué harían ellos si jugasen contra el Barcelona. “Haríamos lo mismo”, dirían. Lo dudo. Para hacerlo necesitas una historia, una cultura de club, unos conceptos que pasen de generación en generación, una cantera en racha y acierto en la planificación deportiva. Todos esos factores se han juntado y por eso el Barcelona es un espectáculo jugando. Pero todos los equipos no pueden hacer eso, y lo que es más importante, no pueden hacerlo siempre. Para jugar como el Barcelona necesitas tener Xavis e Iniestas. Si no los tienes no lo intentes, porque te van a machacar. 


Por eso es loable que Mourinho haya logrado vencer al Barcelona, puesto que ha ideado un sistema alternativo, un esquema que te puede llevar a la victoria sin la necesidad de tener a los mejores jugones del mundo en tus filas. Guardiola no ha pensado para llegar a la cima. Guardiola ha aprovechado las herramientas que se le daban y las ha combinado de forma brillante para triunfar. Mourinho en cambio ha pensado. Ha buscado agujeros en lo que parecía perfecto y se ha roto la mente para ganar al mejor equipo del mundo y de todos los tiempos con el Inter y con el Real Madrid. Para mí, eso es tener mérito. Porque si Guardiola se marchase al Manchester City fracasaría, puesto que tendría que idear él mismo las herramientas para ganar. No me queda duda, en cambio, de que si Mourinho agarrara al City lo haría campeón de Europa. Por poner un ejemplo.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Odiar y amar

A las aficiones de Real Madrid y Barcelona les espera un mes de abril apasionante. Liga, Copa y posiblemente Champions League son los torneos que se van a disputar ambos equipos en un margen de apenas treinta días. A mediados de mayo uno de los dos se encontrará en las cloacas del fútbol, mientras que el otro tocará la gloria a costa del máximo rival. O puede que haya empate técnico y que se terminen jugando el honor a cara o cruz en los últimos partidos de la competición doméstica. Pero para eso el Real Madrid debe al menos ganar al Barcelona en el partido de Liga, para más tarde eliminarlo en Copa o Champions. En cualquier caso, unos y otros se la juegan.



Sin duda, durante este tiempo saldrán a la luz todos los odios que el 5-0 del Camp Nou hizo brotar. Los merengues afrontan la tanda de partidos contra los culés con ganas de revancha. Son conscientes de que si ganan ese partido acorralarían a los de Guardiola en Liga e irían con la moral por las nubes a por la Copa. Perder no forma parte del abanico de posibilidades, y si hay alguien capaz de vencer a este Barcelona es Mourinho. Los aficionados madridistas saben que al portugués se le puede permitir casi todo, porque cuando llegue la hora de dar la cara es capaz de hacer magia para llevar a los blancos al éxtasis. La manita debe ser borrada y hay errores que no se pueden volver a repetir.

Por su parte, el Barcelona afronta con menos tensión este transcendental mes de abril. Los culés saben que tienen margen de error y sus piernas, si han de temblar, lo harán mucho menos que las del rival, puesto que su nivel de confianza apenas se verá afectado si pierden el 16 de abril en el Bernabéu. Continuarán líderes en Liga y llegarán con convicción a la final de Copa. Aun así, la precaución es la nota dominante en Guardiola, un tipo que dijo que el Shakhtar lideraría la Champions si se disputase en formato liguilla. También afirmó que el Copenhague quedaría entre los cuatro primeros en la Liga española, por lo que sus jugadores estarán precavidos ante el peligro que representa el Real Madrid, un club que si algo ha demostrado en los últimos años es que nunca se rinde.




Pero los Real Madrid-Barcelona traspasan los límites meramente deportivos. Las aficiones de ambos equipos se odian más allá de los terrenos de juego. Si unos se acuestan felices, los otros no pueden hacerlo. Si el Barcelona va mal, pero el Real Madrid va peor, es bueno para la afición culé. Y viceversa. Uno es grande cuando el otro no lo es, y este Barcelona no sería el mejor de todos los tiempos si no estuviese derrotando a uno de los mejores Real Madrid que recuerdo. Al mismo tiempo, si los blancos consiguiesen vencer a este Barcelona, la machada sería histórica.

Se odian. Las declaraciones de Mourinho, el sibilino apoyo de Florentino Pérez al portugués, las patadas de Pepe, las niñatadas de Marcelo, las piscinitas de Di María y sobre todo, Cristiano Ronaldo. Son los elementos que odian en Barcelona, y que contrastan con las inagotables ganas de pelea de Dani Alves, las tonterías de Piqué, las protestas de Xavi o la insufrible falsa humildad de Guardiola. Pregunten en Madrid por esas cosas. Todo ello, azuzado con un poco de acusaciones por dopaje, excusas de Mourinho y bravuconadas de los asalariados culés Stoichkov y Cruyff dan lugar a una mezcla explosiva.





Pero Barcelona y Real Madrid también se aman. O más bien se necesitan. El uno precisa del otro para ser más grande, para buscar la manera de crecer continuamente, para no caer en el conformismo, para no relajarse. Si desapareciera uno de los dos, el otro ya no sería lo que es. Al fin y al cabo Real Madrid y Barcelona se comportan como un todo, son un conjunto de elementos en una balanza, distribuidos de forma diferente según las etapas que les tocan pasar. Su relación es idéntica a la de dos amantes que no se soportan pero que siguen juntos porque saben que no serían nada separados. Y a pesar de sus palpables diferencias, en el fondo son iguales. Buscan lo mismo, y eso se ve, por ejemplo, en el reparto de los derechos televisivos. Siguen caminos diferentes pero van al mismo sitio. En definitiva, reflejan a la perfección aquella magnifica canción de Sabina llamada Y sin embargo, que decía lo siguiente: Cuando duermo sin ti contigo sueño / y con todas si duermes a mi lado / y si te vas me voy por los tejados / como un gato sin dueño

lunes, 14 de febrero de 2011

La marcha del mejor delantero centro de la historia

No tenía pensado escribir sobre la retirada de Ronaldo, puesto que todos los medios deportivos y generalistas hablan hoy de ello. Sin embargo, no puedo dejar de pensar que el astro brasileño fue quizá el primer gran futbolista que vio la gente de mi generación. Es cierto que crecimos con grandes jugadores como Kiko, Zidane, Matthäus o Shearer, pero ninguno de ellos dejó boquiabiertos a tantos niños como Ronaldo en aquellos años noventa que ahora parecen tan lejanos.

Recuerdo a aquel Ronaldo, joven y velocísimo. Regateador. Que dejó sentados a la mitad de los jugadores del Compostela partiendo desde el centro del campo y logrando un gol que pasó a la historia. Ese Ronaldo alcanzó los 34 goles aquella temporada con el Barcelona, una cifra impensable antes de que Messi y Cristiano decidiesen aparecer y romper todos los registros.




También recuerdo que el año siguiente se marchó al Inter de Milán por 4.000 millones de pesetas, por aquel entonces una millonada. Esa temporada marcó 25 goles y llegó al Mundial de Francia en plena forma. Ronaldo cuajó un gran torneo pero perdió el título ante la Francia de Zidane, en una noche en la que la vida del brasileño corrió peligro debido a un ataque epiléptico horas antes de la final.

Lo siguiente que viene a mi memoria es algún que otro gol de Ronaldo con la camiseta del Inter y dos escenas que nunca olvidaré. La primera, el fatídico día en el que el brasileño se lesionó gravemente. La segunda, el día de su vuelta a los terrenos de juego después de un año, en el que se volvió a lesionar. Cuando vi a mi ídolo, un hombre al que consideraba un ser superior, llorando sobre el césped mientras se agarraba su rodilla, pensé que el Ronaldo que me había deleitado jamás reaparecería.




Pero me equivoqué. Volví a disfrutar de él en el Mundial de Japón y Corea. Ese verano de 2002 O Fenomeno apareció en nuestras pantallas con el peinado más extraño que un futbolista haya podido lucir jamás. Consiguió hacerse con el Mundial, quitándose la espina que llevaba clavada desde 1998, y se erigió como el mejor jugador del torneo.

Y fichó por el Real Madrid. Fue una apuesta arriesgada de Florentino Pérez, que sabía que no había un jugador que pudiese ilusionar tanto a la hinchada merengue como el brasileño. El presidente blanco aseguró la pierna de Ronaldo a todo riesgo y lo incorporó a un equipo de ensueño tras una durísima negociación con Moratti. Ronaldo debutó con dos goles ante el Alavés y durante cuatro años me convenció de que era el mejor jugador que había visto en mi vida, hasta la llegada del inalcanzable Messi.



Pero este Ronaldo era distinto al primer Ronaldo. La velocidad y el regate dieron paso a la potencia y al olfato goleador. Cuando agarraba el balón y encaraba a los defensas parecía que una manada de búfalos se encaminaba hacia la portería rival. Después de las lesiones, cambió la espectacularidad por la efectividad y se consolidó como el mejor nueve de toda la historia. Es cierto que Messi es mejor que el mejor Ronaldo, pero como delantero centro, el brasileño erá inigualable.




Después de dejar el Real Madrid, Ronaldo aún tuvo tiempo para jugar en el Milan, donde se volvió a lesionar gravemente. Pero se recuperó de nuevo, por tercera vez, fichando por el Corinthians y marcando una buena cifra de goles.

Es justo recordar todo este a pesar del lamentable estado de forma con el que abandona el fútbol, dando una penosa imagen de la liga brasileña que es completamente inmerecida, ya que los clubes brasileños son los reyes de Sudamérica. Pero Ronaldo no ha jugado con sobrepeso porque el nivel del Brasileirao fuese bajo, sino porque nadie podía obligar a un jugador tan grande a colgar las botas hasta que él así lo quisiera. Es lo menos que se merece el mejor delantero centro jamás visto.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Iniesta contra Granero, pero Soldado contra Xavi Torres

En la eterna disputa que mantienen los dos equipos más grandes de España, afirmar categóricamente que la cantera del Barcelona es superior a la del Real Madrid en todos los aspectos es una muestra de atrevimiento imperdonable. Está claro que el primer equipo blaugrana cuenta en sus filas con un mayor número de canteranos, sin embargo no es menos cierto que la mayor parte de los chavales que se crían en Can Barça finalizan sus días en el mundo del fútbol deambulando por equipos de niveles irrisorios. El Real Madrid, por su parte, cuenta con una alta cifra de jugadores procedentes de La Fábrica que pertenecen a equipos de Primera División.




Soldado, Negredo, Mata, Callejón, Luis García, Jurado, Diego López, Borja Valero, Barral, Juanfran, Javi García, Riki, Aranda, Corona, Eto´o, Miguel Torres o Parejo son algunos de los jugadores que aprendieron a competir en el club merengue y que actualmente forman parte de la élite futbolística. El Barcelona, en cambio, no ofrece ni la mitad de jugadores a los equipos que militan en la máxima categoría. Sergio García, Verdú, Cesc Fábregas, Reina o Xavi Torres son algunas de las raras excepciones que han conseguido sobrevivir, futbolísticamente hablando, lejos de La Masía. Difícilmente encontramos alguno más.



Uno de los motivos es que el Barcelona enseña desde muy pronto a todos sus cachorros a jugar de manera determinada. Este estilo, que se basa en el toque, el fútbol de asociación y el constante movimiento, resulta muy válido para ganar partidos con el primer equipo, pero posiblemente también sea la razón por la cual los canteranos culés no logran hacerse un hueco en la élite una vez que abandonan Can Barça. Se podría decir que los canteranos barcelonistas son productos prefabricados, que encajan perfectamente en el engranaje blaugrana pero que generalmente desentonan lejos de ese marco tan particular.

Thiago Alcántara, por ejemplo, es un futbolista con unas cualidades asombrosas. Podría triunfar perfectamente en el Barcelona, sin embargo su manera de jugar difícilmente permite que le podamos colocar en el doble pivote o en la mediapunta de cualquier otro equipo de la Liga española, ya que no es ni lo uno ni lo otro. Se trata de un jugador difícil de enmarcar que, como ha quedado demostrado en multitud de partidos con España sub-21, se pierde en la posición de mediocentro y apenas interviene en la de mediapunta. No es un jugador para un 4-4-2, o para un 4-2-3-1, sin embargo se ajusta perfectamente al 4-3-3 del Barcelona. Pero ese sistema difícilmente será usado por otro equipo del mismo modo que lo utiliza Pep Guardiola. El Barcelona crea jugadores con la mentalidad de que estos jugarán en el primer equipo, que actualmente es el mejor del mundo. Sin embargo, obviamente esto no siempre es posible, y las ovejas que no entran en el rebaño terminado siendo devoradas por los lobos.





El Real Madrid, en cambio, educa a sus futbolistas dentro de otro contexto, y no tengo ninguna duda de que Sarabia, Morata, Juan Carlos, Juanfran o Jessé acabarán jugando en equipos de nivel medio-alto, e incluso, por qué no, en el primer equipo merengue. Y es que no estoy de acuerdo con las últimas declaraciones de Guardiola, en las que afirma que la diferencia entre ambas escuelas es “que el Barcelona pone a sus canteranos a jugar y el Real Madrid no”. No creo que se trate de eso.





No se puede negar que actualmente la cantera del Barcelona está sacando mejores jugadores que la del Real Madrid. Pero este tipo de asuntos, como las buenas cosechas, van por épocas. Hace diez años, en el Barça de los holandeses, los jugadores de La Masía apenas contaban con minutos en el primer equipo. Y no creo que fuese porque no se contaba con ellos. Simplemente se atravesó en Can Barça una mala época con la cantera, quizá la misma por la que pasa actualmente el Real Madrid. De hecho, hace unos años el Castilla jugaba en Segunda División y el Barcelona B en Tercera. No creo que porque el señor Guardiola hubiese “puesto” a Raúl Bravo, Meca, o Sestelo, estos hubiesen sido mejores. Eran lo que eran, y Busquets o Pedro son lo que son. Se trata de calidad.

Por ello, si hay que hablar de calidad, a día de hoy la cantera del Barcelona es la mejor. Pero si tenemos en cuenta la cantidad y la regularidad de los jóvenes madridistas, el club merengue se coloca, sin duda, a la cabeza. El Barcelona produce jugadores para nutrir su primer equipo. En eso es mejor. Pero también es innegable que existen más jugadores válidos para Primera División en La Fábrica que en La Masía.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Matices de un partido sin historia

Lo que se presumía como una épica batalla en el Camp Nou se quedó en nada muy pronto. Demasiado pronto. En veinte minutos el Barcelona barrió literalmente al Real Madrid del campo y desde entonces los de Guardiola se dedicaron a jugar al gato y al ratón con su máximo rival, endosándole cinco goles que escocerán durante mucho tiempo a la parroquia madridista.

Todos esperábamos que Mourinho saliese a morder desde el principio, pero la primera línea de presión madridista trabajó muy atrás y el Barça apenas encontró oposición para sacar el balón jugado desde la defensa, por lo que los culés manejaron el esférico a su antojo. Por si fuese poco, el Madrid no consiguió enlazar tres pases seguidos y solo algún pelotazo de Casillas a los costados provocaba cierto peligro gracias a las cabalgadas de Ronaldo o Di María, 
solos contra el mundo. Pero eso se acabó pronto y a los diez minutos de la segunda parte los merengues comenzaban a ser humillados.




Por supuesto, no voy a crucificar a un equipo que hasta ahora había convencido a todos. Seria un inepto si lo hiciese. Pero sí diré que Özil probablemente fracase en el Madrid, que Lass Diarra y Marcelo no tienen la estabilidad mental suficiente para jugar en este equipo (Ramos tampoco anda a la zaga) y que se necesita un delantero más como el comer. Aun así, el madridismo puede estar contento con este equipo porque por suerte, lo de ayer, no es lo de este año.

Pero no se puede hablar de este partido sin hablar de un equipo que ya demostró el año pasado que no sabía perder (encendiendo los aspersores, no lo olvidemos, mientras el Inter celebraba el pase a la final de la Liga de Campeones), y que este lunes dejó claro que tampoco sabe ganar. Gestos como el de Guardiola (no es el primer mal gesto de este mentiroso con careta), negándole el balón a Ronaldo y fingiendo una agresión en la cara, o el de Piqué, burlándose de un compañero de selección como Sergio Ramos, hablan muy poco del talante de un equipo que empaña sus méritos con niñatadas. Pero esto es lo de siempre. Si lo hace Ronaldo lo matamos, pero si lo hace Piqué nos reímos. No me quiero ni imaginar lo que habría pasado si Cristiano hubiese mostrado sus cinco dedos de haber ganado por el mismo margen, o si hubiese escupido a Pedro Cortés, o si tirase pipas desde la grada a un compañero…  

Otro de los elementos sorprendentes que nos ha deparado este derbi es observar como los sevillistas han celebrado de forma desmedida la victoria del Barcelona. Hablo de gente como mi gran amigo J.J. Sarabia, aficionado del club del Sánchez-Pizjuán que, apenado por los problemas del Sevilla, no encuentra otro consuelo que animar al club blaugrana. Adam Smith decía acertadamente lo siguiente: “si alguien te halaga por algo que no mereces, no te está halagando a ti, sino a otro. Y eso te martiriza, porque te hace ver lo que deberías ser y no eres”. Supongo que los sevillistas siempre se quedarán deseando ser lo que nunca serán. Es triste, sin duda, contemplar como los aficionados de este equipo emplean todas sus fuerzas en jalear a los culés en vez de dedicarse a llenar de una vez su estadio, que en los dos últimos partidos ha mostrado una afluencia de público deplorable. Pero poco más se le puede pedir al señor Sarabia, por ejemplo, un individuo que cambió su abono de sevillista por hacerse con una guitarra eléctrica que ni siquiera toca. ¿Eso es querer a tu equipo?



En fin, lo que es seguro es que el pasado lunes miles y miles de madridistas acabaron ridiculizados, encerrados en sus respectivos cuartos, cenando cualquier cosa y renegando del barcelonismo. Pero probablemente se fueron a dormir jurando venganza, viendo, con los ojos cerrados, como en un futuro no muy lejano, es el Barcelona el equipo que se arrodilla escupiendo sangre y pidiendo piedad. Como dijo mi madre un día, “te comiste el melón, pero ya cagarás las pepitas…”


jueves, 21 de octubre de 2010

La horma del zapato de Guardiola

“Caer bien” o “caer mal” a alguien puede llegar a convertirse en algo muy subjetivo y depender de mil factores. Podemos pasarnos años intentando ser (o al menos, parecer) simpáticos con una persona, y sin embargo esta puede odiarnos por un simple gesto o por una nimia expresión de nuestra cara que no le guste en un momento dado.

En el fútbol sucede algo parecido. Cristiano Ronaldo, por ejemplo, es para muchos poco menos que un ser superior, mientras que otros lo consideran un capullo creído y orgulloso. Y es que es muy difícil encontrar a un jugador que llegase a la élite y consiguiese el favor de todo el público. La mayoría de futbolistas que pensamos que jamás serían criticados, siempre encontraron detractores. Valerón fue criticado por frío y por pasivo, Laudrup por pasar del Barcelona al Real Madrid, Del Bosque recibió mil ataques en el Mundial a pesar de hacerse con el trofeo, e incluso “sweet” Iniesta ha sido atacado por lanzarse a la piscina de forma descarada en el partido que los culés disputaron ayer ante el Copenhague. Se trata de personas alejadas de la polémica, pero como se puede comprobar, no caen bien a todo el mundo.




Sin embargo, hace más de dos años, aterrizó en Can Barça un viejo conocido de la afición barcelonista. Josep Guardiola fue nombrado técnico del primer equipo y con él se instauró en España una nueva filosofía de entrenador. Guardiola era guapo, joven, sentía los colores del equipo y apostaba por la cantera . Su elegante forma de vestir y hablar, unido al sextete de títulos que lograron los blaugrana aquella temporada, le encumbraron como el modelo a seguir del fútbol español. Desde entonces, gente como Manuel Preciado, Cesc Fábregas, Johan Cruyff y muchos otras celebridades del fútbol actual se declararon admiradores del ya conocido como Pep, y este, gracias a su eterna humildad en las ruedas de prensa, parecía ser, al fin, el hombre que caía bien a toda España.

Tanto fue así, que la opinión pública en general pasó por alto su poco “feeling” con Eto´o, sus puñetazos a los banquillos, sus sanciones arbitrales, sus airados gestos desde el área técnica durante los partidos e incluso su pasado manchado (aunque, por suerte para todos, resuelto ya judicialmente a su favor) por el dopaje. Si Pep fue capaz de ganar seis títulos en una temporada, poco más había que decir.



Pero las cosas fueron cambiando poco a poco al año siguiente. El sextete no se pudo repetir y la exigente afición culé “solo” se pudo conformar con el título de Liga. El Barcelona perdió varios partidos importantes y el agradable y sincero Pep de las ruedas de prensa se agrió. Ya no le sentaban bien todas las preguntas y comenzó a responder sin responder a la mayoría de las cuestiones que los periodistas le formulaban. Además, la principal apuesta del técnico de Sampedor , el ucraniano Chygryinskiy, le hizo perder bastante dinero y parte de su credibilidad como entrenador. Pero la gente le seguía queriendo, la afición aprobó la temporada del Barcelona y las madres seguían viendo a Pep como el yerno perfecto. ¡Guardiola incluso salía en los anuncios de la tele y en las marquesinas de publicidad de las calles!






Sin embargo, la horma del zapato de Guardiola ha aparecido. Se llama Ibrahimovic, un sueco que no se cansa de criticar a Pep. Le llama filósofo y le apoda Tiger Woods, acusándole de que lo único que busca es quedar bien ante la gente. También afirma que Guardiola solo es capaz de ganar dirigiendo a equipos ya hechos, como el Barcelona que recogió de Rijkaard o, para entendernos, como la actual selección española. Todos nos hemos quedado consternados. ¿Cómo puede alguien intentar desacreditar así a una persona tan noble como Guardiola? Incluso surgieron algunos seres descabellados que secundaron lo que dijo el sueco ex del Barcelona, apuntando que si el actual entrenador culé se hiciese cargo de equipos como el Manchester o la Juventus, su estatus caería a las cloacas del fútbol europeo, porque Pep ni es un estratega, ni es un diseñador de plantillas. Pep lo que hace bien es juntar a gente dócil y buena y ponerla a jugar. ¿Pero hay gente tan dócil y tan buena en otro sitio que no sea el Barcelona o la selección española? Quién sabe, quizá el año que viene, y si el Pep Team continúa jugando tan mal como en los dos últimos partidos, podremos comprobar cómo se desenvuelve Guardiola en otro contexto. Una cosa está clara. Guardiola ya no le cae bien a todo el mundo. Puede que Ibrahimovic haya abierto la veda.