lunes, 14 de febrero de 2011

La marcha del mejor delantero centro de la historia

No tenía pensado escribir sobre la retirada de Ronaldo, puesto que todos los medios deportivos y generalistas hablan hoy de ello. Sin embargo, no puedo dejar de pensar que el astro brasileño fue quizá el primer gran futbolista que vio la gente de mi generación. Es cierto que crecimos con grandes jugadores como Kiko, Zidane, Matthäus o Shearer, pero ninguno de ellos dejó boquiabiertos a tantos niños como Ronaldo en aquellos años noventa que ahora parecen tan lejanos.

Recuerdo a aquel Ronaldo, joven y velocísimo. Regateador. Que dejó sentados a la mitad de los jugadores del Compostela partiendo desde el centro del campo y logrando un gol que pasó a la historia. Ese Ronaldo alcanzó los 34 goles aquella temporada con el Barcelona, una cifra impensable antes de que Messi y Cristiano decidiesen aparecer y romper todos los registros.




También recuerdo que el año siguiente se marchó al Inter de Milán por 4.000 millones de pesetas, por aquel entonces una millonada. Esa temporada marcó 25 goles y llegó al Mundial de Francia en plena forma. Ronaldo cuajó un gran torneo pero perdió el título ante la Francia de Zidane, en una noche en la que la vida del brasileño corrió peligro debido a un ataque epiléptico horas antes de la final.

Lo siguiente que viene a mi memoria es algún que otro gol de Ronaldo con la camiseta del Inter y dos escenas que nunca olvidaré. La primera, el fatídico día en el que el brasileño se lesionó gravemente. La segunda, el día de su vuelta a los terrenos de juego después de un año, en el que se volvió a lesionar. Cuando vi a mi ídolo, un hombre al que consideraba un ser superior, llorando sobre el césped mientras se agarraba su rodilla, pensé que el Ronaldo que me había deleitado jamás reaparecería.




Pero me equivoqué. Volví a disfrutar de él en el Mundial de Japón y Corea. Ese verano de 2002 O Fenomeno apareció en nuestras pantallas con el peinado más extraño que un futbolista haya podido lucir jamás. Consiguió hacerse con el Mundial, quitándose la espina que llevaba clavada desde 1998, y se erigió como el mejor jugador del torneo.

Y fichó por el Real Madrid. Fue una apuesta arriesgada de Florentino Pérez, que sabía que no había un jugador que pudiese ilusionar tanto a la hinchada merengue como el brasileño. El presidente blanco aseguró la pierna de Ronaldo a todo riesgo y lo incorporó a un equipo de ensueño tras una durísima negociación con Moratti. Ronaldo debutó con dos goles ante el Alavés y durante cuatro años me convenció de que era el mejor jugador que había visto en mi vida, hasta la llegada del inalcanzable Messi.



Pero este Ronaldo era distinto al primer Ronaldo. La velocidad y el regate dieron paso a la potencia y al olfato goleador. Cuando agarraba el balón y encaraba a los defensas parecía que una manada de búfalos se encaminaba hacia la portería rival. Después de las lesiones, cambió la espectacularidad por la efectividad y se consolidó como el mejor nueve de toda la historia. Es cierto que Messi es mejor que el mejor Ronaldo, pero como delantero centro, el brasileño erá inigualable.




Después de dejar el Real Madrid, Ronaldo aún tuvo tiempo para jugar en el Milan, donde se volvió a lesionar gravemente. Pero se recuperó de nuevo, por tercera vez, fichando por el Corinthians y marcando una buena cifra de goles.

Es justo recordar todo este a pesar del lamentable estado de forma con el que abandona el fútbol, dando una penosa imagen de la liga brasileña que es completamente inmerecida, ya que los clubes brasileños son los reyes de Sudamérica. Pero Ronaldo no ha jugado con sobrepeso porque el nivel del Brasileirao fuese bajo, sino porque nadie podía obligar a un jugador tan grande a colgar las botas hasta que él así lo quisiera. Es lo menos que se merece el mejor delantero centro jamás visto.

martes, 8 de febrero de 2011

El Stoke City, el mejor equipo del mundo a balón parado

Cuando el Stoke City encajó el segundo gol de la tarde en el minuto tres de la segunda parte, su técnico, Tony Pulis, se quitó su famosa gorra, miró al suelo y se la volvió a encasquetar, blasfemando entre dientes. Pero su reacción no fue fruto del desánimo. Pulis no pensó: “vamos a perder”. Lo que probablemente pasó por su cabeza en ese momento fue: “muy bien, tenemos que remontar otra vez”.

La afición del Britannia Stadium conoce a su equipo igual o incluso más que el propio Pulis. Los hinchas del Stoke saben que su equipo necesita muy poco para crear una ocasión clara de gol. Por ello, al igual que Pulis, cuando Asamoah Gyan marcó el segundo gol del Sunderland colocando el 1-2 en el marcador, alzaron aún más su voz para guiar al Stoke hacia la remontada.




Porque si hay un equipo en el mundo capaz de levantar un marcador adverso en los últimos minutos ese es el Stoke City. Cuando los rivales acuden al Britannia saben que ir ganando por un gol de diferencia en el último cuarto de hora de partido no significa absolutamente nada. Pocos equipos en la Premier manejan situaciones de este tipo como los Potters.

El Stoke City no desarrolla un juego de toque, ni un fútbol directo. Tampoco se apoltrona atrás dejando hacer al rival. El juego de este equipo es básico. Pulis coloca un rudimentario e inamovible 4-4-2 sobre el terreno de juego en el que solo existen dos leyes; no dar descanso físico al rival e intentar llevar el balón hasta la portería contraria de la manera más rápida posible. Para ello cuenta con dos torres arriba, Kenwyne Jones y el recién fichado Carew. Ellos son los encargados de disputar los balones por alto buscando una segunda jugada. Esa es la opción prioritaria, pero no la única.

                   

La alternativa, sobre todo si el equipo va perdiendo, es esquinarse con el balón en los pies buscando un saque de banda a favor en campo contrario. Es en ese momento cuando Delap, uno de los jugadores de la Liga inglesa que menos cosas ofrecen con los pies, manda con las manos un balón que parece teledirigido al corazón del área pequeña rival. El pasado sábado ante el Sunderland no hubo una jugada de este tipo que no sembrara pánico entre los defensores, cuya entereza se fue minando poco a poco debido a la lucha física mantenida con los delanteros y a los infructuosos intentos de despejar el balón lejos del área.

Así, en el minuto 83 Huth consiguió el empate, y en el 90 otro gol de este fuerte y potente central alemán dio la victoria a los Potters, ante la exhausta e impotente mirada de los jugadores del Sunderland. Los faltas sacadas por Etherington, que posee una zurda de oro, unido a los centros y saques de córner realizados por Pennant constituyeron un bombardeo ante el que nada pudo hacer el rival. Gordon, portero del Sunderland, cuajó un gran partido, ya que blocó innumerables balones aéreos, y a pesar de ello tuvo dos fallos enormes que acabaron en sendos goles, de tanto como fue el cántaro a la fuente. Y es que si ante ti está el mejor equipo del mundo a balón parado, solo queda fortalecer gemelos para saltar lo más posible y rezar para que a Delap se le caiga un brazo.

miércoles, 2 de febrero de 2011

La Premier League pasa de la crisis

El mercado de invierno se cerró sin grandes sorpresas en España. Muchas cesiones y algún que otro traspaso interesante fueron la salsa en un día en el que muchas operaciones se concretaron a escasos minutos de las doce de la noche. Adebayor, Afellay, Elías, Sand, Baptista, Maresca, Giovanni Dos Santos, Da Silva o Rakitic son algunos de los futbolistas que aportarán un poco más de caché a la Liga.

En países como Alemania o Francia el mercado ha estado algo más apagado. A pesar de ello, equipos como el Mónaco, el Stuttgart o el Wolfsburgo -sobre todo este último- han hecho un esfuerzo importante para intentar remontar, a base de fichajes, sus pésimas posiciones ligueras. En Italia en cambio se ha mantenido la alta cifra de intercambios de jugadores y cesiones entre equipos del Calcio, fenómeno que se repite cada año y que este invierno ha tenido como protagonistas a jugadores como Pazzini, Matri o Amauri.


Pero ha sido la liga inglesa la que ha echado por tierra todas las teorías que auguraban una disminución del número de incorporaciones debido a la crisis. El Liverpool ha invertido más de 60 millones de euros en Carroll y Luis Suárez. Ambos delanteros prometen formar una delantera terrible que haga olvidar la marcha de Fernando Torres al Chelsea por una cifra similar. El español se convierte así en el sexto jugador más caro de la historia y luchará junto a Drogba y Anelka por colocar de nuevo al equipo de Abramovich a la cabeza de la clasificación.

El Aston Villa es otro de los conjuntos ingleses que mejor se ha reforzado. A los fichajes de Bent y Makoun se le ha unido el de Bradley. Este centrocampista de 23 años tiene todas las condiciones para convertirse en uno de los mejores mediocentros de la Premier League, como ya demostró tanto en la Copa Confederaciones -en la que eliminó a España con EEUU- como en el pasado Mundial. 

Por su parte, el Sunderland se ha hecho con los servicios de futbolistas como Muntari o Sessegnon. El primero es conocido por todos tras su paso por el Inter de Milán, mientras que el segundo ha liderado al PSG durante varias temporadas en la Ligue 1. Se trata de magnifico futbolista que puede jugar en ambas bandas y que también se desenvuelve de maravilla en la mediapunta. Hace unos años muchos aseguraban que pronto se convertiría en figura, sin embargo lleva un par de temporadas estancado. El Sunderland ha puesto sobre la mesa ocho kilos para que sea en la Premier donde triunfe.


Los traspasos de Bentley y Martins al Brimingham, y el de Robbie Keane al West Ham también han sido muy comentados. Se trata de dos equipos con grandes plantillas que sin embargo se encuentran en la parte baja de la tabla y que necesitan aire fresco. Tampoco podemos olvidarnos de los 30 millones pagados por Dzeko con los petrodólares del los árabes que poseen el Manchester City. Y es que no hay época de fichajes en la que este equipo no despilfarre dinero.


Con estos fichajes, la pelea por la Premier League se abre más todavía. Hasta cinco equipos luchan, a priori, por hacerse con el título. Esto es algo inimaginable a día de hoy en España, donde el poderío de Barcelona y Real Madrid -más del Barcelona que del Real Madrid, seamos sinceros- evita que surjan alternativas. Incluso temo que, de seguir así, deje de ser rentable económicamente emitir un Barcelona-Almería o un Barcelona-Zaragoza. ¿Es posible que la grandeza acabe consumiendo al grande? En fin, ¡que viva la Premier!

jueves, 27 de enero de 2011

El problema de morder sin dientes

Ed Crane, el humilde peluquero de barrio, no esperaba gran cosa de la vida. Conocedor de sus escasas virtudes, vivió como el que se sienta a esperar a que llegue el autobús que le llevará de vuelta a casa. Era un hombre consciente de sus limitaciones. Y sin embargo, cuando le llegó el momento de soñar, lo hizo. Creyó. Pero solo mordió cuando tuvo dientes. Luego los volvió a perder, aunque eso es lo de menos.



El Sevilla no se parece en nada a Ed Crane, protagonista de la magnifica película El hombre que nunca estuvo allí, de los hermanos Coen. En esta última semana, Gregorio Manzano, Álvaro Negredo, Pablo Alfaro y sobre todo José María del Nido han ladrado hasta quedarse sin voz. Sin embargo, cuando les llegó la hora de morder, se dieron cuenta de que se habían quedado sin dientes. Y lo peor es que lo sabían desde hace tiempo. Antes de comenzar la batalla, sabían que era muy probable que la perdieran. Y aun así alzaron la voz.



Con esto no quiero decir que no haya que luchar, incluso cuando todo parece perdido. Claro que hay que pelear, al igual que Daoiz y Velarde combatieron contra los franceses en Madrid hasta el último suspiro. Pero lo que no se puede hacer nunca es pregonar una superioridad que no existe. Difundir que se es mejor que el rival cuando no es así. Confundir la motivación con la grosería faltando completamente el respeto al rival. Si eres peor que el otro, y lo sabes, lo que tienes que hacer es aunar todas tus fuerzas y concentrarte en pelear. Pero el Sevilla decidió, desde hace una semana, desperdiciar gran parte de sus esfuerzos calentando el partido, en vez de aislarse de esa guerra de guerrillas y centrarse en la batalla sobre el césped, que era la que realmente importaba.




Pero lo peor de todo esto es la imagen con la que se queda España de la afición sevillista. La imagen de Casillas tirado en el suelo tras recibir un botellazo y la de los recogepelotas corriendo para esconder la prueba del crimen no son propias de un equipo tan grande. Y lo peor es que todo esto se podía haber evitado. Es muy probable que si Del Nido hubiese tenido la boca cerrada, la mecha preparada para arder no hubiese prendido. Tras el partido, el presidente del Sevilla se mostró avergonzado por el incidente. Pero su actitud se parece a la de un tipo que le propina un navajazo a otro para llevarlo después al hospital y decirle que no le va a faltar de nada. Él sabe lo que ha hecho. Él sabía lo que podía pasar. Pero antepuso su charlatanería a todo lo demás. Y Sevilla no merece que España entera la vea de esa forma.

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Ayer, la ciudad hispalense se fue a dormir con un pie fuera de su venerada Copa del Rey, y hoy muchos aficionados desayunarán con el Estadio Deportivo delante. El mismo periódico que ayer titulaba “Teneis que pintarles la cara”. ¿Qué pensarán? Cuando vuelva a su mente el video de motivación a cuyo creador Del Nido subirá el sueldo, ¿no se sentirán decepcionados? Como bien dijo Kanouté, "el video obliga a ganar al Real Madrid, ya que de lo contrario quedará un poco ridículo". Señoría, no hay más preguntas. 

Presumiblemente, si el Real Madrid llega a la final de la Copa del Rey, y si la juega contra el Barcelona, una parte importante del sevillismo odiará a los merengues y apoyará al conjunto de Guardiola. Y muchos dirán que este Real Madrid no ganará nunca a este Barcelona. Es posible. Pero lo que también es verdad es que este Sevilla no ganará nunca a este Real Madrid. Y de esto último parece que aún no se han dado cuenta muchos. Y es que lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible.

miércoles, 19 de enero de 2011

30 millones de euros para resucitar al Aston Villa

Es una pena contemplar que un equipo como el Aston Villa ocupa el decimoséptimo puesto de la Premier League después de 22 jornadas. Es una verdadera pena. El cuarto equipo por historia y títulos de Inglaterra no merece verse vapuleado de esa forma en la competición doméstica. Y los dirigentes del club de Birmingham lo saben. Quizá por ello se han visto abocados a tirar la casa por la ventana y poner sobre la mesa casi treinta millones de euros para hacerse con los servicios de Darren Bent y Jean Makoun.


Bent ha sido probablemente el fichaje bomba del mercado de invierno europeo. El alto precio de su traspaso –alrededor de 21 millones de euros- va a provocar que la afición del Villa exija al delantero inglés un buen saco de goles. Los mismos que los desfasados Carew y Heskey no han podido aportar. Y tampoco Agbonlahor ha puesto mucho de su parte. Él y Ashley Young eran dos de las principales bazas con las que contaba a priori el equipo que dirige Houllier. Sin embargo, ninguno de los dos ha demostrado ser digno de vestir la camiseta del Aston Villa durante la presente temporada. Habrá que ver si Bent, un futbolista que aún no ha triunfado en un grande, puede convertirse en el delantero centro que el Villa lleva buscando desde hace años.


Por su parte, Makoun viene a reforzar el centro del campo de los villanos. Tras la marcha de Sidwell al Fulham –si bien es cierto que el pelirrojo no estaba contando con muchos minutos- y debido a la escasa confianza que Houllier parece mostrar en Reo Coker, era necesaria la incorporación de un todoterreno para la medular. Aun así, es preciso apuntar que jugadores como Clark, Bannan o Hogg no han decepcionado cuando han jugado en esa posición. Pero su juventud e inexperiencia –circunstancias que no están discutidas con su calidad- aconsejan ampliar el número de efectivos en el centro del campo, ya que para salir de la situación en la que se encuentran el Aston Villa es preciso contar con futbolistas con oficio. Makoun en eso va sobrado.




Lo que parece claro es que los de Birmingham darán un notable salto de calidad con estas dos incorporaciones. No obstante, la deplorable posición liguera del equipo no es únicamente culpa de los jugadores. La inestabilidad con la que los villanos comenzaron la temporada se debió en gran medida a dos factores: la marcha de Milner y la dimisión de O´Neill. El centrocampista inglés de marchó al Manchester City, dejando huérfana la banda derecha del Villa. Por su parte, el técnico escocés abandonó el barco sin dar explicaciones y alegando temas personales. Pero son muchos los que opinan que la venta de Milner fue lo que provocó su dimisión. Y con él se fue un estilo. Fue entonces cuando Houllier tomó el mando. Pero las lesiones y la introducción, quizá excesiva, de jóvenes en el primer equipo, hizo imposible que el Aston Villa encadenara una buena racha de resultados.



A final de temporada llegarán los juicios definitivos y los análisis que aprueben o suspendan la actuación general del Villa en la Premier. Es muy posible que el equipo escale posiciones, pero parece poco probable que acceda a puestos europeos. Equipo tiene para ello, pero un cúmulo de circunstancias evitará que, tras muchos años, el Aston Villa deje de pasear su glorioso nombre por el viejo continente.

sábado, 15 de enero de 2011

Absurdeces futbolísticas

Hay decisiones que cuesta entender. La creación del ministerio de Igualdad, el rodaje de El Efecto Mariposa II, o la elección de Periodismo como carrera son un ejemplo. Se trata de consideraciones que encuentran la oposición de una clara mayoría y que escasamente son defendidas con criterio por quienes las apadrinan.

Es el caso de Atlético de Madrid, un equipo que el año pasado sufrió debido a su corta plantilla. La llegada de hombres como Diego Costa o Mario Suárez parecía ser el remedio para este mal, de no ser porque los colchoneros se desprendieron de jugadores como Ibrahima o Salvio, volviendo a empequeñecer sus virtudes. Parece que el Atlético no entiende el concepto “profundidad de plantilla”, y eso que Quique Sánchez Flores ha pedido educadamente (algo no muy típico en él) refuerzos para su equipo.



 Asimismo, la venta de Jurado y el reciente interés por Rakitic son dos acciones atléticas que representan la viva imagen del mundo de las contradicciones. A principio de temporada Cerezo vendió al centrocampista español al Schalke 04 por unos doce millones de euros. Pero es que hasta hace poco, el Atlético ha mostrado interés en pagar la misma cifra por el croata. ¿Por qué vendió entonces a Jurado?

Pero esto no acaba ahí. Cedric, jugador cedido por el Atlético de Madrid al Numancia, se está mostrando como una de las revelaciones de Segunda División. Gonzalo Arconada redescubrió a este jugador como extremo izquierdo, pero ha sido con Juan Carlos Unzué como entrenador, con el que Cedric ha mostrado todo su potencial. Velocidad, desborde, técnica y llegada son sus principales características. ¿Nadie desde el Vicente Calderón ha creído conveniente recuperar a este genial jugador en el mercado de invierno ante las carencias del equipo?


Más absurdo si cabe es el modo en el que el Real Madrid está buscando a un nueve. Se han barajado nombres que han provocado risa a más de uno. Nadie se explica que un delantero como Gekas, que durante años se ha arrastrado literalmente por los terrenos de juego alemanes, aparezca en la lista de delanteros que barajan los técnicos merengues. Vale que sea el actual pichichi de la Bundesliga. Pero es que estamos hablando del Real Madrid.


Fuera de España las incoherencias futbolísticas también están presentes. Nadie conoce la razón por la que Mancini sigue apostando por un trivote para el centro del campo del Manchester City, por ejemplo. Por muy ofensivo que pueda ser Touré Yayá, una medular formada por él, Barry y De Jong impide, por fuerza, que la mejor plantilla de Inglaterra lidere con solvencia la Premier. Esto, unido a la suplencia inexplicable e ilógica de Adam Johnson, hace que muchos aficionados pidan la cabeza del técnico italiano en bandeja.

Tampoco es entendible que el Milan haya creado un superequipo en la delantera, mientras que el centro del campo y gran parte de la defensa parecen formar parte de un chiste. Jugadores como Bonera, Flamini o Seedorf hace tiempo que deberían estar en las catacumbas del fútbol actual.

Pero lo peor de todo es que hay gente, como mi estimado J.J Sarabia, que defiende muchas de estas posturas. Cuando Sarabia (alias Sanabria) opina, se transforma en un avión sin ruedas que vuela magníficamente pero que al aterrizar se la pega. Se trata de un amante de las piscinas de barro que le ofrece la mayoría de la propaganda sevillista. Disfruta revolcándose en ellas
. Pero parece que nos tendremos que resignar a vivir con este tipo de insultos a la inteligencia. ¿Quién sabe? Quizá sin ellas el fútbol no sería lo que es.

jueves, 6 de enero de 2011

La venganza de Giovinco


Cuando Luigi Del Neri llegó a la Juventus este verano, dejó una cosa clara. No iba a modificar el sistema que le había llevado a firmar grandes temporadas tanto en el Atalanta, equipo al que sacó de la parte baja de la tabla, como en la Sampdoria. Su eterno 4-4-2 no admitía variedad alguna entonces, y cuando llegó a Turín decidió que no existía razón para cambiar. Cayese quien cayese.

Se trata de un debate con historia. Los futbolistas con grandes cualidades ofensivas y buena visión de juego, pero poco comprometidos defensivamente, siempre han sido las principales víctimas de este cerrado sistema. Para jugar en el centro del campo con este dibujo es necesario colaborar cuando el equipo no tiene el balón, y esta es la razón por la que Del Neri dejó claro que era necesario desprenderse de jugadores como Diego o Giovinco. Su calidad era innegable, pero no encajaban.




De modo que Diego volvió a Alemania, en esta ocasión al Wolsfburgo –donde tampoco está haciendo buena temporada- y Giovinco abandonó la ciudad en la que se había desarrollado como futbolista y como persona, para pasar a engrosar las filas del Parma, un club con ambiciones, a pesar de su irregular temporada. Jugadores como Paletta, Morrone, Candreva o Hernán Crespo dan fe de las, en un principio, altas aspiraciones de la plantilla.

Y Giovinco ha sido una de las piezas clave. SI bien le costó adaptarse al equipo, pronto comenzó a dejar detalles de su inagotable calidad y, poco a poco, ha ido haciéndose un sitio en el once. Lo demostró el pasado miércoles. El hijo pródigo volvió a su amada Turín y enseñó con goles y juego a Del Neri que dentro de un exitoso sistema, caben excepciones que pueden mejorarlo aún más.





La Juventus en cambio se ha convertido en un equipo compacto, sí. Pero Sissoko, Marchisio o Felipe Melo –que se ha reivindicado como el peor fichaje del Calcio en mucho tiempo- son incapaces de aportar imaginación al equipo en el doble pivote. De modo que en muchos partidos los de Del Neri se atascan, razón por la cual se muestran incapaces de agarrarse a la cabeza de la clasificación. Puede que en la Sampdoria cosas como esta se pudiesen permitir, pero en Turín todo no es tan simple, y muchos se preguntan dónde estaría la Juve sin los latigazos de Del Piero o Quagliarella y sin las cabalgadas de Krasic.



Se echa de menos la calidad de Govinco. Era un jugador apenas conocido hace unos años –muchos se preguntaban si jugaba de lateral izquierdo- pero en la actualidad, y más tras culminar su venganza en Delle Alpi, el turinés será valorado como se merece.