sábado, 12 de marzo de 2011

Shakhtar Donetsk, la esperanza de Europa del Este

Aún recuerdo la final de la Copa de la UEFA - antes Copa de Ferias y ahora Europa League, próximamente vaya usted a saber - del 20 de mayo de 2009. Vi ese partido sólo, que es como mejor se ve el fútbol, y pasé un buen rato contemplando como el Shakhtar Donetsk acababa con las aspiraciones europeas de un muy buen Werder Bremen.

El gran Mircea Lucescu llevaba por entonces cinco años dirigiendo al conjunto ucranio. Contaba con un proyecto sólido basado en una mezcla de jugadores nacionales y brasileños con el que consiguió hacerse con tres títulos de liga, en 2005, 2006 y 2008, superando a su gran rival, el Dínamo de Kev. En aquella final de 2009 el Werder Bremen no era un contrincante sencillo. El equipo que aún hoy regenta Thomas Schaaf contaba en sus filas con jugadores como Tziolis, Pizarro, Naldo o Rosenberg, además de un tal Özil que lideraba a los alemanes en sustitución del lesionado Diego, que acababa de firmar con la Juventus.






El Shakhtar Donetsk ganó merecidamente aquel día, aunque para ello le hizo falta llegar hasta la prórroga en un emocionantísimo partido. Años antes el Zenit de San Petersburgo y el CSKA de Moscú ya se habían hecho con el título, dejando entrever la fuerza con la que los países del Este llegaban a este tipo de competiciones, con permiso de un Sevilla que por aquel entonces no sólo era un grande sino que además lo demostraba.

Todo este popurrí de pensamientos me viene a la memoria al contemplar la solvencia con la que el equipo de Lucescu ha conseguido clasificarse para los cuartos de final de la Champions League. El Shakhtar Donetsk humilló a la Roma e hizo ganar mucho dinero a más de un apostante por internet. Pocos expertos en fútbol internacional daban a los ucranios como favoritos (Axel Torres fue de los pocos que acertó de lleno), sin embargo el Shakhtar se lo creyó y empujó de lleno a la Roma hacía la crisis.





Y es que el actual equipo de Lucescu cuenta incluso con mejores jugadores que hace dos años. Pyatov continúa en la portería, consolidándose como una opción seria para la selección ucrania, mientras que la línea de cuatro defensas es de lo mejor del equipo. Srna y Rat continúan en los laterales, aportando calidad y oficio. El croata ha demostrado que es uno de los mejores laterales derechos de Europa, posición desde la que lidera a su equipo, algo difícil de ver en este deporte. Rakytskyy y Chygrynskiy completan la zaga. Se trata de una pareja de centrales con un futuro espectacular, a pesar del mal episodio que vivió el ex barcelonista en la ciudad condal.

En el centro del campo y la delantera los brasileños comienzan a aparecer. Del equipo que disputo aquella final de la UEFA, Lucescu ha perdido a Ilsinho, que volvió al Brasileirao. Este jugador aportaba trabajo por la banda derecha y también creaba mucho peligro en ataque. De hecho, equipos como el Milan se fijaron en él por aquel entonces. Hoy le sustituye Douglas Costa, una joven promesa que si bien colabora menos en defensa, posee detalles de crack y es capaz de solucionar partidos a base de individualidades. Por la otra banda, William continúa como hace dos años, haciendo gala de una velocidad y un regate al alcance de muy pocos. El gol que le marcó el martes pasado a la Roma deja entrever su enorme calidad. El Barcelona ya ha intentado echar sus redes sobre los dos brasileños.





Por último, cabe destacar al checo Hübschman, el coche escoba del equipo, el que vigila la espalda de los brasileños para que puedan crear a su antojo. Además, su salida de balón es más que notable. Por delante de él se sitúan Fernandinho y Jadson, dos eternos proyectos de estrella completamente adaptados a Ucrania. Y para conseguir los goles, en la delantera se alternan Luiz Adriano y Eduardo. El primero es seguido por el Sevilla, y a pesar de ser algo irregular, posee olfato de gol y una gran definición. De Eduardo poco hay que decir, ya que lo sabemos todo de él tras su paso por el Arsenal.


Sin duda, por nombres y por juego, el Shakhtar es un equipo llamado a hacer algo grande en la Liga de Campeones. Si el sorteo le es benévolo y tiene suerte en los cruces de cuartos de final, no sorprendería en absoluto verlo en las semifinales. Se trata de un conjunto que puede crearle problemas a cualquiera, con jugadores con experiencia en competición europea y con un entrenador como Mircea Lucescu que es perro viejo en estas lides. Puede que el Shakhtar sea el equipo que coloque definitivamente a Europa del Este sobre el mapa futbolístico. Incluso Guardiola ha dicho que no lo quiere en cuartos de final. Y aunque Guardiola no siempre dice lo que piensa, puede que en esta ocasión sea completamente sincero…

lunes, 7 de marzo de 2011

El curioso caso de Wakaso Mubarak

Está claro que su historia no es tan apasionante como la de Benjamin Button. Wakaso Mubarak no nació con aspecto de anciano. Ni tampoco ha ido rejuveneciéndose con el paso de los años, como le sucede al protagonista de fenomenal largometraje creado por David Fincher y protagonizado por Brad Pitt y Cate Blanchett. Sin embargo, lo que pasó con Wakaso en el pasado mercado de invierno me impactó casi tanto como el amor imposible entre los protagonistas de El curioso caso de Benjamin Button. De ahí la analogía.


Cuando un equipo despide a un jugador a escasas seis horas del cierre del mercado de invierno, lo más normal es que ese futbolista permanezca lo que resta de temporada viendo el fútbol desde el sofá de su casa. Wakaso es la excepción. Este centrocampista ghanés se convirtió en una de las sorpresas del mercado invernal al cambiar el Elche por el Villarreal a última hora y contra todo pronóstico.

Wakaso llegó al Elche en 2008. Los ojeadores del conjunto ilicitano lo descubrieron jugando en el Ashanti Gold de Ghana y decidieron incorporarlo a la plantilla. No le costó mucho hacerse con la titularidad gracias a su importante despliegue físico. Wakaso es un centrocampista defensivo con velocidad y potencia que también puede jugar algo más adelantado o incluso escorado en banda. Además, posee una temible llegada. Sus cualidades no pasaron inadvertidas para equipos como el Sevilla, que ya el año pasado intentó hacerse con sus servicios sin éxito. De todos es sabido el amor que siente Monchi por los centrocampistas de lucha y brega como Wakaso.


Y es que si el Elche quedó a las puertas del ascenso el año pasado, fue en gran parte gracias a la aportación de Wakaso, que se convirtió en un referente dentro del vestuario y en un ídolo para la afición. Esta temporada el jugador ghanés siguió en la misma tónica, convirtiéndose en el líder del equipo. Por eso nadie se esperaba el despido “discipliario” (según palabras de José Sepulcre, presidente del Elche) de Wakaso. Sobre todo a sabiendas de que varios equipos de Primera División hubiesen pagado por su traspaso. De ahí que muchos hayan empezado a especular con la posibilidad de que el despido forme parte de una operación para traspasar el porcentaje de los derechos federativos del guineano, algo que sería económicamente beneficioso para el Elche.

El entrenador del Elche, José Bordalás, en consonancia con la directiva, ha afirmado que el jugador no estaba integrado y ha insinuado que su marcha podría ser un alivio para el vestuario y beneficiosa para el equipo. Dudo mucho que la afición ilicitana esté de acuerdo, y más aún cuando Wakaso está entrenado con la primera plantilla de un grande como el Villarreal. De hecho, hace dos jornadas debutó en la Liga BBVA con los castellonenses e incluso fue convocado para disputar la eliminatoria de Europa League contra el Nápoles. Parece que Garrido cuenta con él para el centro del campo del Villarreal, sobre todo si persisten los problemas físicos de Senna. Además, la marginación a la que Matilla está siendo sometido por el técnico del Villarreal da vía libre para que Wakaso pueda entrar de forma regular en las convocatorias.


Sería interesante saber qué opinan Bordalás y Sepulcre si el año que viene Wakaso se convierte en un fijo con el Villarreal. Será difícil justificar entonces su despido, sobre todo si el Elche no consigue el ascenso, puesto que la peregrinación de los ilicitanos por la categoría de plata dura ya demasiado. Puede que el caso de Wakaso haga rodar algunas cabezas.

martes, 1 de marzo de 2011

La muerte del nueve puro

Está claro que todo o casi todo lo antiguo tiende a desaparecer. Desde el pañito de la abuela que hay encima de la televisión para evitar que el polvo se acumule, hasta las estufas con ruedas que tan cómodas resultaban antaño. En el fútbol también pasa. Todos recordamos, en parte gracias al mítico FIFA 98 para Nintendo 64, como los entrenadores de hace quince años podían optar por colocar una defensa de cuatro en línea que aún hoy sigue vigente, o bien su alternativa, con líbero. O libre. Esa posición en la que, según dicen, tan bueno era Matthäus y que en la actualidad ningún equipo suele utilizar.


Actualmente sucede lo mismo con la posición del delantero centro. Personalmente siento simpatía a la par que admiración por el típico nueve cazagoles que se busca la vida para conseguir lo que a veces parece fácil; empujar la pelota dentro de la portería. Doy muchísimo valor a los delanteros que consiguen altas cifras de goles con regularidad, año a año. Y considero aún más transcendentes a aquellos jugadores que, en equipos modestos, logran marcar muchos goles. Para mí, que Goitom o Joseba Llorente consiguiesen 10 y 15 goles respectivamente en Primera División con el Valladolid es un éxito digno de alabar. 

Y qué decir de los delanteros que se han pasado toda su vida haciendo goles. Los nueve trotamundos que allá donde van logran romper redes. Hablo de jugadores como Yordi, Moisés, Inzaghi, Toni o Klose. Futbolistas que saben que para sobrevivir deben guiarse por su olfato de gol, cualidad que muy pocos tienen y con la que se nace.



Pero parece que en fútbol moderno no hay sitio para este perfil de futbolista. Aunque estamos hartos de escuchar la frase “los jugadores que tienen gol valen oro”, en la práctica esto no es del todo cierto. Sobre todo entre los equipos más poderosos del planeta. Basta con fijarnos en sus alineaciones. El Barcelona no cuenta con un nueve, y esa posición es ocupada por Messi, que es todo lo contrario al tipo de jugador del que estoy hablando. El Real Madrid por su parte tampoco ha contado con un delantero centro puro arriba. Benzema, Higuaín y Adebayor son futbolistas con mucha movilidad que no responden a ese perfil al cien por cien. Y si Valdano se ha pasado medio invierno buscando un punta es porque no abunda el nuevo tipo de delantero que se demanda.

En Inglaterra la cosa tampoco cambia mucho. El Manchester United juega con Rooney arriba como titular indiscutible. Los otros dos delanteros, cuya titularidad no es indiscutible ni mucho menos, son precisamente los que más condiciones como goleador poseen. De hecho Berbatov es el máximo artillero de la Premier League, y aun así suele quedarse fuera del once titular en los partidos importantes. Por su parte, el Arsenal, cuyo juego es alabado en toda Europa, tampoco cuenta con un nueve propiamente dicho y es Van Persie, un extremo reconvertido como delantero centro, el encargado de ejercer como referencia en el ataque gunner.



Este fenómeno no es tan patente en Alemania e Italia, sin embargo cada vez son más los equipos que buscan “algo más” en su nueve de referencia. Cavani, delantero del Nápoles, es el ejemplo. Esto se extiende incluso dentro de las selecciones nacionales. Holanda, Inglaterra o España no contaron con un ratón de área en la delantera durante el pasado Mundial, sino que apostaron por sistemas de juego en los que ese factor fue sustituido por otros.


No se trata de que en el fútbol moderno la figura del delantero no tenga sitio, sino de que su perfil ha cambiado. Los grandes de Europa buscan puntas con movilidad, que abandonen la posición estática del antiguo nueve puro y que aporten más cosas al equipo. Conceptos como la técnica, la velocidad, el dinamismo y la lucha no pueden faltar en la delantera de un equipo grande. Por eso, jugadores como Huntelaar difícilmente triunfarán de aquí en adelante. Puede que lleguen a ser muy útiles para equipos de la zona media-baja de la tabla. Pero dentro del fútbol directo, y sobre todo en el marco de un sistema de juego asociativo como el del Barcelona o el Arsenal, el nueve puro ha muerto.

lunes, 21 de febrero de 2011

Árabes e indios contra Real Madrid y Barcelona

Alrededor del 70% de la población de Bahréin es chií. Sin embargo, es la minoría suní la que gobierna con mano de hierro el país desde hace décadas. Por ello, es comprensible que los chiíes se hayan echado a la calle reclamando sus derechos sociales y políticos. En la Liga BBVA, Real Madrid y Barcelona se embolsan más de un tercio de los beneficios económicos procedentes de los derechos televisivos. Ello está provocando que los dos grandes se alejen cada vez más del resto de equipos económica y deportivamente. ¿Por qué no protesta nadie al igual que hacen los chiíes?

Solo varios equipos han alzado la vez contra esta injusticia, Sevilla y Villarreal entre ellos. Pero la mayoría antepone el pájaro en mano a los cientos volando, razón por la cual aceptan la situación que les proponen/imponen Real Madrid y Barcelona. Y mientras esto siga así, es difícil que cambie el panorama. Merengues y culés dominarán durante años la competición doméstica. Los demás solo puede sentarse y mirar.



No obstante, este verano se produjo un fenómeno sin antecedentes en España. Abdullah ben Nasser Al Thani, un jeque procedente de Qatar, aterrizó en Málaga y adquirió el equipo de la ciudad, prometiendo una importante inversión económica y cerrando grandes fichajes, sobre todo en el mercado de invierno. Es cierto que el Málaga es colista de la Liga BBVA actualmente, sin embargo un equipo que cuenta con hombres como Demichelis, Baptista, Maresca, Rondón o Willy Caballero ha de ser tenido muy en cuenta de cara al futuro. No sólo por lo que es, sino por lo que puede llegar a ser. Nadie sabe si Al Thani ya ha gastado todo lo que tenía pensado invertir, o si por el contrario aún le queda mucho que decir en el mercado del próximo verano. Por ahora, Buonanotte ya ha sido fichado para la temporada que viene. Y se hablan maravillas de esta perla procedente del River Plate.



Por su parte, el Racing de Santander también ha sido adquirido por un millonario aparentemente ocioso. Se trata del indio Ashan Ali Sayed. Este importante empresario apenas ha tenido tiempo para demostrar su poderío económico, pero ya ha declarado que su intención es la de llevar al Racing a la élite en un plazo de quince años. Es decir, Ali Sayed ve factible que Racing, Real Madrid y Barcelona compitan de tú a tú en la Liga BBVA. ¿Os imagináis como bailaría el indio si consiguiese el título?



Sería útopico señalar que Málaga y Racing de Santander competirán con los dos grandes el año que viene. Sería poco probable incluso apuntar que lo harán en cinco años. Pero está claro que ambos son posibilidades alternativas al monopolio actual, al igual que ha pasado en Inglaterra con el Manchester City, un equipo que hace cinco años únicamente aspiraba no descender. Puede que la llegada de millonarios árabes e indios (tampoco nos olvidemos de los rusos) sea la única salida que le queda a nuestra querida Liga. Esperemos que no nos salgan Piterman.

lunes, 14 de febrero de 2011

La marcha del mejor delantero centro de la historia

No tenía pensado escribir sobre la retirada de Ronaldo, puesto que todos los medios deportivos y generalistas hablan hoy de ello. Sin embargo, no puedo dejar de pensar que el astro brasileño fue quizá el primer gran futbolista que vio la gente de mi generación. Es cierto que crecimos con grandes jugadores como Kiko, Zidane, Matthäus o Shearer, pero ninguno de ellos dejó boquiabiertos a tantos niños como Ronaldo en aquellos años noventa que ahora parecen tan lejanos.

Recuerdo a aquel Ronaldo, joven y velocísimo. Regateador. Que dejó sentados a la mitad de los jugadores del Compostela partiendo desde el centro del campo y logrando un gol que pasó a la historia. Ese Ronaldo alcanzó los 34 goles aquella temporada con el Barcelona, una cifra impensable antes de que Messi y Cristiano decidiesen aparecer y romper todos los registros.




También recuerdo que el año siguiente se marchó al Inter de Milán por 4.000 millones de pesetas, por aquel entonces una millonada. Esa temporada marcó 25 goles y llegó al Mundial de Francia en plena forma. Ronaldo cuajó un gran torneo pero perdió el título ante la Francia de Zidane, en una noche en la que la vida del brasileño corrió peligro debido a un ataque epiléptico horas antes de la final.

Lo siguiente que viene a mi memoria es algún que otro gol de Ronaldo con la camiseta del Inter y dos escenas que nunca olvidaré. La primera, el fatídico día en el que el brasileño se lesionó gravemente. La segunda, el día de su vuelta a los terrenos de juego después de un año, en el que se volvió a lesionar. Cuando vi a mi ídolo, un hombre al que consideraba un ser superior, llorando sobre el césped mientras se agarraba su rodilla, pensé que el Ronaldo que me había deleitado jamás reaparecería.




Pero me equivoqué. Volví a disfrutar de él en el Mundial de Japón y Corea. Ese verano de 2002 O Fenomeno apareció en nuestras pantallas con el peinado más extraño que un futbolista haya podido lucir jamás. Consiguió hacerse con el Mundial, quitándose la espina que llevaba clavada desde 1998, y se erigió como el mejor jugador del torneo.

Y fichó por el Real Madrid. Fue una apuesta arriesgada de Florentino Pérez, que sabía que no había un jugador que pudiese ilusionar tanto a la hinchada merengue como el brasileño. El presidente blanco aseguró la pierna de Ronaldo a todo riesgo y lo incorporó a un equipo de ensueño tras una durísima negociación con Moratti. Ronaldo debutó con dos goles ante el Alavés y durante cuatro años me convenció de que era el mejor jugador que había visto en mi vida, hasta la llegada del inalcanzable Messi.



Pero este Ronaldo era distinto al primer Ronaldo. La velocidad y el regate dieron paso a la potencia y al olfato goleador. Cuando agarraba el balón y encaraba a los defensas parecía que una manada de búfalos se encaminaba hacia la portería rival. Después de las lesiones, cambió la espectacularidad por la efectividad y se consolidó como el mejor nueve de toda la historia. Es cierto que Messi es mejor que el mejor Ronaldo, pero como delantero centro, el brasileño erá inigualable.




Después de dejar el Real Madrid, Ronaldo aún tuvo tiempo para jugar en el Milan, donde se volvió a lesionar gravemente. Pero se recuperó de nuevo, por tercera vez, fichando por el Corinthians y marcando una buena cifra de goles.

Es justo recordar todo este a pesar del lamentable estado de forma con el que abandona el fútbol, dando una penosa imagen de la liga brasileña que es completamente inmerecida, ya que los clubes brasileños son los reyes de Sudamérica. Pero Ronaldo no ha jugado con sobrepeso porque el nivel del Brasileirao fuese bajo, sino porque nadie podía obligar a un jugador tan grande a colgar las botas hasta que él así lo quisiera. Es lo menos que se merece el mejor delantero centro jamás visto.

martes, 8 de febrero de 2011

El Stoke City, el mejor equipo del mundo a balón parado

Cuando el Stoke City encajó el segundo gol de la tarde en el minuto tres de la segunda parte, su técnico, Tony Pulis, se quitó su famosa gorra, miró al suelo y se la volvió a encasquetar, blasfemando entre dientes. Pero su reacción no fue fruto del desánimo. Pulis no pensó: “vamos a perder”. Lo que probablemente pasó por su cabeza en ese momento fue: “muy bien, tenemos que remontar otra vez”.

La afición del Britannia Stadium conoce a su equipo igual o incluso más que el propio Pulis. Los hinchas del Stoke saben que su equipo necesita muy poco para crear una ocasión clara de gol. Por ello, al igual que Pulis, cuando Asamoah Gyan marcó el segundo gol del Sunderland colocando el 1-2 en el marcador, alzaron aún más su voz para guiar al Stoke hacia la remontada.




Porque si hay un equipo en el mundo capaz de levantar un marcador adverso en los últimos minutos ese es el Stoke City. Cuando los rivales acuden al Britannia saben que ir ganando por un gol de diferencia en el último cuarto de hora de partido no significa absolutamente nada. Pocos equipos en la Premier manejan situaciones de este tipo como los Potters.

El Stoke City no desarrolla un juego de toque, ni un fútbol directo. Tampoco se apoltrona atrás dejando hacer al rival. El juego de este equipo es básico. Pulis coloca un rudimentario e inamovible 4-4-2 sobre el terreno de juego en el que solo existen dos leyes; no dar descanso físico al rival e intentar llevar el balón hasta la portería contraria de la manera más rápida posible. Para ello cuenta con dos torres arriba, Kenwyne Jones y el recién fichado Carew. Ellos son los encargados de disputar los balones por alto buscando una segunda jugada. Esa es la opción prioritaria, pero no la única.

                   

La alternativa, sobre todo si el equipo va perdiendo, es esquinarse con el balón en los pies buscando un saque de banda a favor en campo contrario. Es en ese momento cuando Delap, uno de los jugadores de la Liga inglesa que menos cosas ofrecen con los pies, manda con las manos un balón que parece teledirigido al corazón del área pequeña rival. El pasado sábado ante el Sunderland no hubo una jugada de este tipo que no sembrara pánico entre los defensores, cuya entereza se fue minando poco a poco debido a la lucha física mantenida con los delanteros y a los infructuosos intentos de despejar el balón lejos del área.

Así, en el minuto 83 Huth consiguió el empate, y en el 90 otro gol de este fuerte y potente central alemán dio la victoria a los Potters, ante la exhausta e impotente mirada de los jugadores del Sunderland. Los faltas sacadas por Etherington, que posee una zurda de oro, unido a los centros y saques de córner realizados por Pennant constituyeron un bombardeo ante el que nada pudo hacer el rival. Gordon, portero del Sunderland, cuajó un gran partido, ya que blocó innumerables balones aéreos, y a pesar de ello tuvo dos fallos enormes que acabaron en sendos goles, de tanto como fue el cántaro a la fuente. Y es que si ante ti está el mejor equipo del mundo a balón parado, solo queda fortalecer gemelos para saltar lo más posible y rezar para que a Delap se le caiga un brazo.

miércoles, 2 de febrero de 2011

La Premier League pasa de la crisis

El mercado de invierno se cerró sin grandes sorpresas en España. Muchas cesiones y algún que otro traspaso interesante fueron la salsa en un día en el que muchas operaciones se concretaron a escasos minutos de las doce de la noche. Adebayor, Afellay, Elías, Sand, Baptista, Maresca, Giovanni Dos Santos, Da Silva o Rakitic son algunos de los futbolistas que aportarán un poco más de caché a la Liga.

En países como Alemania o Francia el mercado ha estado algo más apagado. A pesar de ello, equipos como el Mónaco, el Stuttgart o el Wolfsburgo -sobre todo este último- han hecho un esfuerzo importante para intentar remontar, a base de fichajes, sus pésimas posiciones ligueras. En Italia en cambio se ha mantenido la alta cifra de intercambios de jugadores y cesiones entre equipos del Calcio, fenómeno que se repite cada año y que este invierno ha tenido como protagonistas a jugadores como Pazzini, Matri o Amauri.


Pero ha sido la liga inglesa la que ha echado por tierra todas las teorías que auguraban una disminución del número de incorporaciones debido a la crisis. El Liverpool ha invertido más de 60 millones de euros en Carroll y Luis Suárez. Ambos delanteros prometen formar una delantera terrible que haga olvidar la marcha de Fernando Torres al Chelsea por una cifra similar. El español se convierte así en el sexto jugador más caro de la historia y luchará junto a Drogba y Anelka por colocar de nuevo al equipo de Abramovich a la cabeza de la clasificación.

El Aston Villa es otro de los conjuntos ingleses que mejor se ha reforzado. A los fichajes de Bent y Makoun se le ha unido el de Bradley. Este centrocampista de 23 años tiene todas las condiciones para convertirse en uno de los mejores mediocentros de la Premier League, como ya demostró tanto en la Copa Confederaciones -en la que eliminó a España con EEUU- como en el pasado Mundial. 

Por su parte, el Sunderland se ha hecho con los servicios de futbolistas como Muntari o Sessegnon. El primero es conocido por todos tras su paso por el Inter de Milán, mientras que el segundo ha liderado al PSG durante varias temporadas en la Ligue 1. Se trata de magnifico futbolista que puede jugar en ambas bandas y que también se desenvuelve de maravilla en la mediapunta. Hace unos años muchos aseguraban que pronto se convertiría en figura, sin embargo lleva un par de temporadas estancado. El Sunderland ha puesto sobre la mesa ocho kilos para que sea en la Premier donde triunfe.


Los traspasos de Bentley y Martins al Brimingham, y el de Robbie Keane al West Ham también han sido muy comentados. Se trata de dos equipos con grandes plantillas que sin embargo se encuentran en la parte baja de la tabla y que necesitan aire fresco. Tampoco podemos olvidarnos de los 30 millones pagados por Dzeko con los petrodólares del los árabes que poseen el Manchester City. Y es que no hay época de fichajes en la que este equipo no despilfarre dinero.


Con estos fichajes, la pelea por la Premier League se abre más todavía. Hasta cinco equipos luchan, a priori, por hacerse con el título. Esto es algo inimaginable a día de hoy en España, donde el poderío de Barcelona y Real Madrid -más del Barcelona que del Real Madrid, seamos sinceros- evita que surjan alternativas. Incluso temo que, de seguir así, deje de ser rentable económicamente emitir un Barcelona-Almería o un Barcelona-Zaragoza. ¿Es posible que la grandeza acabe consumiendo al grande? En fin, ¡que viva la Premier!